Chile: Continúa
represión a Mapuches
(Por Newén Antv)
Noticias del Wajmapu. 29 de Abril.- Con represion responde
el gobierno socialista de Chile a los 48 días de huelga
de hambre que cumplen pu peñi ka pu lamgen, hermanos y
hermanos Mapuces condenados bajo la ley de la dictadura de Pinochet.
¡Es necesaria la justicia en Chile!
Luego de una movilización en Santiago, hoy 29 de Abril,
se detuvo a 14 Mapuches, entre ellos a dos menores. En Angol
está tomada la cárcel por los familiares de los
presos políticos Mapuches. Es necesaria la solidaridad
de todos los sectores para terminar con esta actitud racista
de la justicia chilena.
Por territorio, justicia y libertad. ¡Marici weu, marici
weu! Diez veces demandamos la libertad de los presos políticos
Mapuches.
Newén Antv, Neuquén, Puelmapu, Argentina.
»»La cárcel de Angol está ocupada.-
Más de 40 familares de los presos políticos mapuches
en huelga de hambre mantienen ocupada la Cárcel de Angol.
Se niegan a retirarse en demanda a que la huelga sea escuchada
por las autoridades y se pide la interlocución de la Iglesia.
Entre ellos se encuentra Berta Quintremán.
»»Con 14 detenidos finaliza movilizacion mapuche
en la Catedral de Santiago.- Hoy sabado 29 de abril, a las 11:30
hrs se desarrolló una marcha desde Ahumada con Alameda
hasta la Plaza de Armas. Las organizaciones y adherentes ingresaron
pacíficamente a la Catedral de Santiago, sin embrago,
fuerzas especiales de Carabineros procedieron inmediatamente
a disolver y reprimir de forma violenta la marcha.
Al interior de la catedral había alrededor de 100
personas. Carabineros, con autorización del cura a cargo,
efectuó el desalojo del edificio. 14 hermanos fueron detenidos
y golpeados duramente. En este momento, se encuentran en la 3era
comisaría de Santiago y van a prodecer a constatar lesiones.
Los hermanos/as son Paul Paillafil, Axel Paillafil (menor
de edad), Daniel Muñoz, Alan Paillán, Eliana Pulquillanca,
Gloria Jara Pulquillanca (menor de edad), Mauricio Neculhueque,
Gino Guerra, Àlvaro Rodríguez, Luis Martínez,
Roberto Antezana Millanao, Jorge Vera Quintraqueo, Leonardo Contreras.
Enviado por Organización mapuche Meli Wixán
Mapu
Colombia: ¿A dos
años de la masacre, qué ha pasado en Bahía
Portete?
(Por Margarita Bolívar)
Tomado del periódico Actualidad Étnica, Bogotá.
28 de Abril.- El Wayúu es un pueblo indígena que
vive en la Alta y Media Guajira y cuenta con 149.827 personas.
La aridez de la península Guajira ha hecho de los wayúu,
un pueblo seminómada que constantemente se esté
movilizando en la búsqueda de pasto para sus animales.
Los wayú están organizados en clanes matrilineales,
en los que se agrupan las familias o parientes uterinos, es decir,
los descendientes directos de la madre.
En esta sociedad indígena los padres son reemplazados
por el tío materno (hermano mayor de la madre),
quien debe responder por la educación de sus sobrinos,
así como por la toma de decisiones al interior del hogar.
La territorialidad está demarcada por los cementerios,
pues consideran que cada persona pertenece al lugar en donde
están sus muertos. Es por ello que el velorio o funeral
de los muertos es uno de los eventos más importantes.
El wayúu venera a sus muertos, que para ellos
son su memoria, y nunca espera la resurrección de ellos
, espera su segunda muerte que lo conducirá a Mareiwa
Dios. La primera muerte se sucede físicamente a la separación
del cuerpo del alma y sigue viviendo en Jipara, que viene a ser
otra Guajira, habitada por los difuntos de todas las épocas.
La segunda muerte se da varios años después,
cuando se hace la exhumación y se realiza un entierro
secundario; los restos del difunto son trasladados a otro cementerio
más antiguo, allí se mezcla con sus antepasados
y se cierra el ciclo de existencia.
El segundo entierro se lleva a cabo en un cementerio antiguo,
lugar que se ha llegado a considerar como la patria chica del
difunto y se entiende como una entidad social autónoma,
así cada familia y sus generaciones tendrán dentro
de la línea uterina, un cementerio propio en tierra ajena,
convirtiéndose por lo cultural en propia. Para el wayúu,
luego del segundo entierro, el alma regresa a la tierra en forma
de lluvia[i][i].
En la Península existen actualmente veinticinco resguardos,
de los cuales el más extenso es el de la Alta y Media
Guajira, en el que viven 129.405 personas[ii][ii]. Tradicionalmente,
las rutas del desierto y los puertos naturales del departamento
han sido utilizados para el tráfico de mercancías,
armas, droga y gasolina, constituyéndose así en
uno de los lugares de disputa entre las mafias, los grupos armados
al margen de la ley y diversas bandas delincuenciales.
»»Los hechos.- Hace exactamente dos años,
un grupo de aproximadamente 150 paramilitares pertenecientes
al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, incursionó
en la localidad de Bahía Portete, municipio de Uribia
en la Guajira. Los hombres vestidos con prendas militares empezaron
un recorrido, casa por casa buscando a los indígenas que
aparecían en la lista que llevaban.
El recorrido de los paramilitares se produjo entre el 17
y 19 de abril y como resultado de ello se produjo el asesinato
de doce (12) personas, la desaparición de treinta (30)
y el posterior éxodo de unos seiscientos indígenas
hacia Manaure, Uribia, Maicao y Maracaibo. Sin embargo, los líderes
indígenas llegaron a referirse a tres mil desplazados
que se habían dirigido hacia otras localidades del departamento.
Los datos de la población desplazada distan entre
si, pues la gran mayoría de los indígenas decidieron
no reportar el desplazamiento temiendo posteriores represalias.
Seis meses antes de la incursión, José María
Barros Ipuana, alías Chema Bala, líder
paramilitar del frente contrainsurgencia wayúu, del Bloque
Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia había amenazado
a los indígenas de la zona, hecho que no fue denunciado
por el temor de posibles represalias.
De otra parte, dos meses antes de la masacre, autoridades
públicas como el Ministerio de Defensa, la Defensoría
del Pueblo y la Fuerza Pública del Departamento de la
Guajira fueron informadas acerca de la presencia permanente de
grupos paramilitares en la zona y del riesgo que ello representaba
para los indígenas de Bahía Portete.
El control absoluto de los puertos naturales para el tráfico
de armas, drogas y contrabando, explica la presencia de las estructuras
paramilitares de Jorge 40 en esta zona de la Guajira desde el
año 2002. Según testimonios de pobladores, José
María Barros, indígena wayúu, se había
hecho al control de los puertos naturales, mediante un proceso
de despojo de las tierras ancestrales, con el objetivo de controlar
los embarques de droga hacia el exterior.
Posteriormente, Chema Bala y su familia se asociaron con
las AUC, posibilitando la creación y establecimiento permanente
de un grupo paramilitar en la zona. Según el informe del
programa presidencial para los Derechos Humanos[iii][iii], esta
alianza fue planteada por Jorge 40 aprovechando un
conflicto entre castas wayúu.
Una de las versiones planteadas inicialmente, aseguraba que
las familias wayúu habían integrado la banda de
los cono-conitos para enfrentar a los paramilitares y vengar
la muerte de varios de sus miembros, lo cual habría desencadenado
la masacre. Dicha hipótesis fue desmentida por los líderes
indígenas, así como también la versión
acerca del robo de 800 kilos de coca.
Las investigaciones adelantadas hasta el momento, han permitido
concluir a la Fiscalía que los hechos se dieron en el
contexto de un proceso permanente de despojo territorial del
pueblo wayúu con el objeto de lograr el dominio absoluto
del Puerto para continuar, sin obstáculo alguno, con el
tráfico de drogas, armas y contrabando.
Además de ello, algunos wayúu han asegurado
recientemente que la banda de los cono-conitos nunca existió
y que se trató simplemente de una invención del
Estado, con la cual se trató de reducir la situación
a un problema interétnico. De ésta manera, la lucha
de los paramilitares por la apropiación del territorio
se planteó en términos de debilitar y desestabilizar
al pueblo wayúu desde su cultura, para efectos de evitar
procesos de resistencia, mediante los cuales pretendieran reivindicar
sus derechos.
»»Situación de derechos humanos.- Muchos
wayúu y algunas autoridades públicas esperaban
que con la desmovilización del Bloque Norte de las AUC,
al mando de Jorge 40 se resolviera el grave problema de seguridad
para los indígenas de la Guajira. Sin embargo, el tema
de la desmovilización del Frente Contrainsurgencia Wayúu
nunca hizo parte de la agenda, por lo que este grupo armado al
margen de la ley aun continúa haciendo presencia en la
zona de Bahía Portete.
Según la información suministrada por algunos
líderes indígenas y por autoridades públicas
del departamento de la Guajira, en los últimos dos años,
este grupo se ha hecho al control total de Bahía Portete,
consolidando así un nuevo escenario, en el que los wayúu
vuelven a ser las potenciales víctimas de sus acciones
para mantener el control.
Este hecho se puso en evidencia cuando el pasado 11 de abril,
la Comisión Colombiana de Juristas denunció la
presencia de un grupo de entre 20 y 70 hombres armados en Bahía
Portete. En ese sentido, las autoridades indígenas han
señalado que a pesar de la presencia de los soldados del
grupo Matamoros del Ejército Nacional, los paramilitares
han venido amenazando de manera constante a la comunidad wayúu,
lo cual no ha permitido el retorno de los desplazados.
En agosto de 2004, la vicepresidencia adelantó el
proceso de retorno de aproximadamente noventa (90) familias que
fueron incluidas en el registro de población desplazada
de Acción Social en la Guajira. Sin embargo, los líderes
Wayuú desmienten esta información y señalan
que solamente retornaron diez (10) familias, hecho que fue confirmado
por la Defensoría de la Guajira.
La atención estatal que se brindó a los desplazados
ha sido uno de los aspectos más confusos en estos dos
años. Mientras que los representantes de Acción
Social afirman haber suministrado además de la ayuda humanitaria,
otros tipos de ayudas como la entrega de unidades productivas
de pesca en el 2005 a todas las familias afectadas, los indígenas
afirman que la ayuda del Estado ha sido precaria y no ha involucrado
a todos los afectados.
Estas consideraciones fueron expuestas por los líderes
Wayuú en el marco de una reunión que se celebró
hace aproximadamente un mes con Gabriel Muyuy, responsable de
la Defensoría Delegada para los indígenas y las
minorías étnicas. Muyuy informó a Actualidad
Étnica que la oficina de Acción Social en la Guajira
ya fue oficiada para que remita una evaluación de las
acciones adelantadas con los desplazados de Bahía Portete
y hasta el momento no han recibido ningún tipo de respuesta.
Al respecto los representantes de Acción Social manifestaron
no tener conocimiento de dicha solicitud. Ante el confuso panorama
de la verdadera situación de los derechos de los desplazados
Wayuú, Gabriel Muyuy insistió en la urgente necesidad
de convocar a una reunión interinstitucional en la que
sea posible hacer una evaluación objetiva de las acciones
adelantadas durante estos dos años y generar las propuestas
que sean necesarias para restablecer los derechos de la población.
Luego de ese único proceso de retorno a Bahía
Portete, Dilia Epinayu, una de las indígenas testigo de
la masacre que había retornado fue asesinada el 13 de
julio de 2005 por un grupo de paramilitares que llegaron a su
casa preguntando por Moyo Pérez Uriana, su esposo.
Este hecho puso en entredicho los compromisos del gobierno
en materia de seguridad, pues con ocasión del asesinato,
los indígenas denunciaron que desde hacia varios meses
el Ejército venía incumpliendo con la obligación
de permanecer en la zona.
Además de ello, los efectivos militares que tuvieron
conocimiento de la muerte de Dilia no dieron aviso a ninguna
otra autoridad pública, lo cual solo fue posible hasta
las seis de la tarde, cuando un familiar de la víctima
pudo llegar hasta un pueblo cercano para dar a conocer la noticia.
Además se dieron a conocer algunos detalles que pusieron
en evidencia posibles vínculos de la fuerza pública
con los paramilitares, pues afirmaron que la fuerza pública
tenía conocimiento previo de sus acciones y que ellos
no iban a hacer nada para proteger a la población. A esto
se suma el hecho de la declaración pública del
Comandante del grupo Matamoros, confirmando la presencia de un
grupo paramilitar del Frente Contrainsurgencia Wayúu en
el sector de Bahía Portete.
El asesinato de Dilia provocó un nuevo desplazamiento
de las familias retornadas hacia la localidad de Media Luna.
Los indígenas señalan que las diez familias se
desplazaron, sin embargo los representantes de acción
social afirmaron que solamente se desplazó el núcleo
familiar de Dilia, mientras que el resto de indígenas
permanecieron en la ranchería.
El hecho más reciente ocurrió el pasado 7 de
abril, cuando se presentó una incursión paramilitar
en la comunidad de Poroporó, municipio de Uribia en la
que fue torturado y asesinado el dirigente wayúu, Álvaro
Uriana. En esos mismos hechos los paramilitares lesionaron a
dos mujeres, incendiaron varias viviendas y provocaron el desplazamiento
de cincuenta personas entre mujeres y niños hacia el casco
urbano del municipio de Uribia.
Al día siguiente y luego de recibir ayuda humanitaria
por parte de Acción Social, los indígenas retornaron
a la comunidad en compañía del Ejército.
La base de datos de la Fundación Hemera reporta, que
entre el 18 de abril de 2004 y el 18 de abril de 2006, se han
registrado 16 casos de afectación de derechos fundamentales
del pueblo wayúu, en los que han resultado afectadas 3759
personas, de las cuales 70 corresponden a casos en que ha sido
posible individualizar a las víctimas y el resto corresponden
a casos colectivos, en donde la individualización es complicada.
Cabe aclarar que estas cifras solo se refieren a los casos
que han sido denunciados públicamente por las organizaciones
indígenas y de derechos humanos, pues el control absoluto
que ejercen los paramilitares ha provocado un temor generalizado
que impide que los casos salgan a la luz pública. http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=3471
Colombia: Indígenas
Barí protestan por explotación petrolera en su
territorio
(Por Claudia Grajales)
Tomado del periódico Actualidad Étnica, Bogotá.
28 de Abril.- Con los arcos y flechas con los que cazan al pájaro
Pakuiri, el oso hormiguero y la guacamaya, llegaron, procedentes
del Catatumbo, (Norte de Santander), en donde la temperatura
alcanza los 30 grados centígrados, a la fría ciudad
de Bogotá. Alrededor de 30 indígenas barí,
que en lengua significa gente, tuvieron que viajar por tierra,
durante casi 24 horas para hacerse escuchar.
Los abuelos, entre los que había cuatro caciques,
hombres, mujeres y niños se apostaron frente a las instalaciones
de Ecopetrol y luego en las puertas del Ministerio del Medio
Ambiente para exigir una respuesta ante la aprobación
de la licencia de exploración y explotación del
pozo petrolero Álamo I.
Ayer, después de la presentación del informe
final de la comisión de verificación y acompañamiento
al pueblo barí, que se llevara a cabo entre el 17 y el
21 de febrero de este año, caminaron bajo la pertinaz
lluvia bogotana, llevando a cuestas sus profundas convicciones
y la firmeza de sus argumentos. Algunos se detuvieron momentáneamente
a ver a esas personas, que aunque colombianos pasan por ser exóticos
visitantes como los muchos que llegan a la capital.
Nadie, excepto los indígenas mismos, entendió
el intrincado mensaje, pero consideran que se trata de una manifestación
más y pasan de largo. Otros más movidos por el
interés que por la curiosidad se unieron al grupo y los
acompañaron en su recorrido hasta el Ministerio del Medio
Ambiente. Así que al mediodía, cuando de las oficinas
la gente sale apresurada a almorzar, los barí cantaron
sus cantos:
El hombre bari hace parte de la naturaleza y uno hace
parte de ella; sin territorio no ha barí, sin el barí
no se conserva el territorio.
Para la mayoría, esta era la primera vez que salían
de su territorio, pues los barí han luchado desde los
tiempos de la conquista por conservar su autonomía y cultura,
a costa incluso del aislamiento. Así lograron resistir
cinco siglos a la pacificación.
Pero cansados ya de la vulneración de sus derechos,
el desconocimiento de su autonomía, la indiferencia del
estado, decidieron tomar sus esteras y canastos, salir de sus
bohíos y plantarse frente a los muros de concreto de las
entidades que hoy por hoy representan la extinción de
su pueblo.
Hace 80 años, cuando se hicieron las primeras explotaciones
petroleras, ahí sí, con arcos y flechas, le hicieron
frente a las multinacionales y al gobierno, que bajo la Concesión
Barco terminaron por diezmar su población a tan sólo
los 3.000 que existen hoy, y reducir su territorio en un 90%.
Los baíi que en tiempos prehispánicos ocupaban
un extenso territorio desde los Andes venezolanos hasta la Serranía
de Perijá[1], actualmente no pueden desplazarse
libres por las tierras de sus ancestros, cazar, pescar o llevar
a cabo sus rituales, sin el temor del accionar del
Ejército Nacional que custodia una amplia zona del Proyecto
en cumplimiento del mandato de prestar seguridad a la infraestructura
y bienes de la empresa Ecopetrol[2].
Así lo pudo confirmar la Comisión de acompañamiento
al pueblo indígena Motilón Barí, quienes
afirmaron haber sido recibidos, durante la visita
de verificación, con disparos provenientes de arma de
largo alcance, de la fuerza pública, cuando nos acercábamos
al pozo, y estando a menos de 10 metros de distancia de quien
hizo el disparo, el día 19 de febrero.
Y es que el pozo que Ecopetrol pretender explotar, se encuentra
en Socbacayra, una encrucijada de caminos nativos, lugar de paso
y comunicación, en que reposan los ancestros
y en el que habita el barí de los Ojos Limpios, sitio
sagrado dentro de la cosmovisión del barí que les
suministra generosamente su alimento mediante el desarrollo de
actividades como la caza y la pesca[3].
Antes éramos guerreros y matábamos, pero
ahora no, y el gobierno sí. Ahora nos acogemos a lo que
diga el gobierno, pero el gobierno no cumple lo que dice. La
ley no sirve. ¿Si la ley dice que somos colombianos, por
qué no nos tratan como colombianos?, ¿si somos
colombianos, porque no nos respetan? Yo quiero que nos dejen
quietos, que no se metan más con nosotros.
Ya nos han corrido mucho, antes estábamos en Cúcuta,
y ahora nos quieren correr más. Sí nos han
corrido tanto, nosotros también podemos venir a Bogotá
y contar lo que está pasando, dice Aquelaxana Aysmmiraba,
uno de los caciques barí que viven en las 23 comunidades
ubicadas en los Municipios de El Tarra, Teorema, Tibú,
Convención y El Carmen, en Norte de Santander.
Ante la mirada incrédula de quienes regresaban de
su descanso aún con un palillo entre los dientes, y que
gracias a los barí, esa noche podrían contar algo
diferente en sus rutinarios días de funcionarios públicos,
continuaron las exigencias de este pueblo indígena, que
en la colonia eran conocidos como motilones porque usaban el
pelo cortado también de manera homogénea.
En lengua barí y en español, le preguntaron
a la Ministra de Medio Ambiente y a quienes otorgan las licencias,
por qué razón no les han enseñado el seguimiento
que se está haciendo a la licencia ambiental, solicitud
que también hicieron a través de un derecho de
petición.
Ashcayra Arabadora Acrora, delegado del Consejo Autónomo
de Caciques Barí y vocero de la Asociación Comunidad
Motilón Barí de Colombia, ASOCBARI, les recordó
a los transeúntes indiferentes y a los funcionarios del
ministerio, que ahora eran 30 barí, los que estaban frente
a sus instalaciones, pero mañana, podrían ser 3.000.
Quizás estas últimas palabras fueron las que
finalmente motivaron a los representantes del Ministerio del
Medio Ambiente para que salieran a recibir a los indígenas.
Sobre las 2:45 p.m., y después de tan sólo haber
cesado en los cantos para calmar el hambre, el Secretario General
de Ministerio, Ancizar Silva Robayo, los invitó a entrar
y hablar con el Viceministro del Ministerio, Óscar Darío
Amaya Navas.
A la reunión también fueron llamados la directora
de Licencias, Permisos y Trámites, Diana Marcela Zapata
y funcionarios de la Dirección de Etnias, incluyendo su
directora, Josefina Araujo. En esta reunión los barí
y los integrantes del Colectivo de Abogados Luis Carlos Pérez,
organización que está llevando su caso, pudieron
constatar que si aún no se han dado respuesta a sus solicitudes
para conocer los pormenores del seguimiento a la licencia, es
porque sencillamente no se está haciendo.
Así lo manifestó, Claudia Castellaños,
abogada del Colectivo. Nosotros queríamos conocer
el informe de seguimiento de la licencia, pero nos pudimos dar
cuenta que éste no se ha llevado a cabo, puesto que según
la directora de licencias del Ministerio, éste se empieza
a hacer una vez se inicien la exploración. Pero este proceso
se debe hacer desde el momento mismo que se otorga la licencia
y a todo lo que se dio permiso, desde la entrada de los materiales
hasta la construcción de la torre.
En la reunión los indígenas exigieron en consecuencia
que se haga un seguimiento al otorgamiento de la licencia, acceso
al expediente al informe físico de la licencia, y una
verificación en campo para constatar que en la zona en
Álamo I, sí es un territorio ancestral y que los
impactos ambientales del proyecto de exploración y explotación
petrolera los afecta directamente.
Según Castellanos, el Ministerio estuvo de acuerdo
a llevar a cabo esta verificación en el próximo
mes. Se espera que esta comisión esté conformada
por delgados del Ministerio del Medio Ambiente, de la Dirección
de Etnias, autoridades de control como la Defensoría del
Pueblo, así como de antropólogos, sociólogos
y personal idóneo para calificar si este es un territorio
indígena.
Aunque para los barí está claro que Socbacayra
es parte de la tierra que heredaron de Sebaseba. El hombre
blanco cuida sus cuatro paredes y el techo de su casa pero no
se preocupa por más porque todo le llega fácil,
la electricidad a través de unas redes y el agua, por
las tuberías; todo le llega a las manos. Pero eso es difícil
que entiendan nuestra cosmovisión, porque nuestra casa
es la naturaleza, y uno es parte de ella.
Así que sin territorio no hay barí, sin el
barí no se conserva el territorio, expresó
Ashcayra Arabadora Acrora.
Notas:
[1] Los pueblos indígenas de Colombia en el umbral del
nuevo milenio. Raúl Arango Ochoa y Enrique Sánchez
Gutiérrez.
[2] Informe Final. Comisión de acompañamiento y
verificación al pueblo indígena Motilón
Barí.
[3] Ibid
http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=3470
Colombia:
En Telecom, el gobierno insiste en defraudar a la nación
MOIR, 4 de abril.- El año pasado, explicó el
senador Jorge Enrique Robledo, los colombianos derrotamos la
privatización de Telecom, en buena medida por el hecho
escandaloso de que el uribismo intentó entregar la mitad
más uno de sus acciones por 350 millones de dólares,
cuando analistas como Eduardo Sarmiento habían demostrado
que éstas valían, por lo menos, dos mil millones
de dólares.
Y hoy, con el cinismo que le es propio a un gobierno
que ha logrado postrar ante sus desvergüenzas a buena parte
del poder económico y político del país,
Uribe insiste en vender la empresa por una suma similar, como
se deduce de haberla sacado a subasta con un precio base de 233
millones de dólares. Además, se insiste en
hacer la privatización de Telecom a partir de cinco grandes
mentiras que ningún alto funcionario del Estado ha logrado
desvirtuar.
El congresista del Polo Democrático Alternativo explicó
desde septiembre del año pasado cómo el futuro
de las telecomunicaciones no son los teléfonos móviles
sino los fijos, por el desarrollo del internet. Cómo los
ingresos de la telefonía fija duplican los de los móviles,
pues cada teléfono fijo lo usan unas cuatro personas,
en tanto que cada celular suele ser de uso personal. Cómo
es mentira que Telecom esté arruinada, pues produce una
utilidad operacional de más de 900 mil millones de pesos
anuales.
Cómo los móviles no son mejor negocio que los
fijos, pues sus utilidades operacionales son porcentualmente
tres veces menores que las de los fijos. Y cómo, por último,
las inversiones que necesita la empresa estatal son de apenas
310 millones de dólares en dos años, suma pequeña
en el mundo de las telecomunicaciones y con la que cuenta Telecom.
Cada colombiano honrado, cada colombiano que ame a
su nación, cada colombiano que no coincida con la entrega
a menos precio del patrimonio público a los extranjeros
debe elevar su voz de protesta contra esta nueva desvergüenza
del uribismo, concluyó el senador Robledo.
Bogotá, 4 de abril de 2006. Oficina de Prensa del
senador Jorge Enrique Robledo.
»»Nota: se anexa el artículo del senador
Robledo de 2005 en el que resumió su debate en el Senado,
argumentación que el gobierno no pudo refutar.
Con falsedades se privatiza Telecom
(Por Jorge Enrique Robledo)
Si se sindica de negociado la privatización de Telecom
es porque el comprador recuperará los 350 millones de
dólares de su inversión en menos de tres años,
ganará otros 400 millones de dólares por administrar
la empresa y, luego de 15 años, recibirá totalmente
gratis, entre otras muchas cosas, 1,5 millones de líneas
telefónicas.
También denunció el Contralor General de la
República que el beneficiario -el señor Carlos
Slim, propietario de Teléfonos Mexicanos (Telmex) y de
Comcel y el cuarto hombre más rico del mundo- fue escogido
a dedo por el gobierno y sin que siquiera se hubieran inventariado
los bienes públicos involucrados en el negocio, abusos
que no le impidieron a la alta burocracia uribista avaluarlos
por debajo de su valor en libros.
La entrega de Telecom a Slim, famoso por comprar empresas
infravaloradas, es decir, avaluadas por debajo de
su precio real, seguramente elevará las tarifas porque
a este le parecen muy baratas, dado que son 50 por ciento más
bajas que las que los mexicanos le pagan a su monopolio telefónico.
Esta privatización -que Uribe dijo que no haría-
conducirá a la creación de otro dolarducto por
el que se irá al exterior la riqueza del país y
al mayor debilitamiento de la soberanía nacional.
Y es notorio que también se prepara la venta a los
extranjeros de las telefónicas de Bogotá y Medellín.
Además de las mentiras tantas veces repetidas de que Slim
pagará por Telecom tres mil millones de dólares
y que asumirá su pasivo pensional, otras cinco grandes
falsedades se han usado para sustentar la que podría ser
la mayor defraudación de la historia de Colombia.
Quien lea lo que sigue tendrá que reconocer la gran
capacidad de manipulación de las empresas de relacionistas
que tienen como negocio convencer a la gente de lo que les digan
quienes las contratan.
Primera mentira: el futuro de las telecomunicaciones son
los teléfonos móviles. Ya es un lugar común
oír a los especialistas explicar que ello no es así.
El gerente de EPM afirmó: "Los extranjeros -Telmex
y Telefónica- se interesan en una alianza para hacer negocios
en la banda ancha, que es el negocio del futuro (Dinero
No. 237). Y la misma revista (Nº 236) detalló:
El negocio pulpo a mediano plazo está en las
redes de telefonía fija, en las que se apoyará
la venta y expansión de servicios de banda ancha y valor
agregado, es decir, contenidos: televisión, telefonía
y datos por IP. Por eso quien se quede con la red de Telecom,
se quedará con el negocio del siglo XXI en el país.
Segunda mentira: los celulares desplazaron a los fijos. Pues
bien, en 2004 las ventas de los fijos fueron mayores que las
de los móviles: 5,3 billones de pesos contra 3,6 billones
de pesos. Esta verdad desconocida se entiende cuando se analizan
las cifras.
Si bien hay más teléfonos celulares (15,5 millones)
que fijos (7,7 millones), cosa que se ha dicho hasta el cansancio,
también es cierto algo que se oculta: los usuarios en
los fijos son más (31 millones), porque mientras cada
uno de esos aparatos lo usan unas cuatro personas, los móviles
son personales.
Tercera mentira: Telecom es un encarte. Esto se aduce porque
su pasivo pensional asciende a 6,8 billones de pesos, pero se
calla que sus utilidades operacionales son enormes. En 2005 serán
de 954 mil millones de pesos, por lo que, según la Contraloría,
a ese ritmo terminará de fondear las pensiones en cuatro
años más, siete menos que lo pactado si la empresa
se le entrega a Slim. ¡Y es la mayor empresa del país
en el negocio del futuro!
Cuarta mentira: los móviles son mejor negocio que
los fijos. De acuerdo con José Fernando Bautista, presidente
de la asociación de las empresas de celulares, la utilidad
operacional de la telefonía móvil es de 6,9 por
ciento, mientras que la de la fija llega al 33 por ciento.
Comcel, por ejemplo, es un negocio malísimo: en 2004
tuvo utilidades operacionales por apenas 153 mil millones de
pesos, el 8 por ciento de sus ingresos totales, en tanto las
cifras de Telecom, para los mismos indicadores, fueron de 855
mil millones de pesos y 48 por ciento.
Quinta mentira: Telecom necesita enormes inversiones. El
mismo cuento de todas las privatizaciones. Pero Jaime Chico Pardo,
Director General de Telmex, puso las cosas en su sitio: El
Telecom fortalecido invertiría en dos años cerca
de 310 millones de dólares en infraestructura de banda
ancha y en modernización de la red (Dinero, 236).
Sin duda, una suma ridículamente pequeña para justificar
lo injustificable. (Bogotá, 9 de septiembre de 2005)
Bolivia: "Escuchar
el grito angustiado de las personas es justicia"
Quechuanetwork, Diario La Razón, Bolivia, 15 de abril.-
Casimira Rodríguez Romero, la ministra de Justicia del
gobierno del presidente Evo Morales, responde a las críticas
en contra de su elección al cargo. Sentada en la sala
de su despacho la ministra de Justicia, durante una entrevista
con La Razón en la que derrochó sinceridad, admitió
que en algunos momentos, desde que asumió el cargo, se
sintió discriminada como autoridad y como persona.
Sin embargo, afirmó que eso la motiva a aprender más,
como asegura que ya lo hizo durante los tres primeros meses de
gestión. Dijo que está dispuesta a demostrar a
la sociedad que, aunque no es fácil, una mujer de pollera
es capaz de ser una buena ministra de Justicia.
Nacida en Cochabamba, trabajó desde los 13 años
como empleada del hogar a cambio de una habitación y un
plato de comida. Desde los 18 años, Casimira Rodríguez
inició su lucha por los derechos de su sector. Lo hizo
primero en las calles y más tarde dentro del Parlamento,
como dirigente de su sector, ganando así la batalla el
2003, cuando se promulgó la Ley 2450, en favor de las
trabajadoras del hogar.
Toda su vida usted ha sufrido la injusticia, ¿cree
que eso motivó al presidente Evo Morales a que la eligiera
como su Ministra de Justicia?
Yo creo que más bien (Morales) ha tomado en cuenta una
parte de la lucha que personalmente he puesto en mi sector, las
trabajadoras del hogar. Pero por otra parte, es un reconocimiento
a nuestro esfuerzo. Lo dijo el Presidente, las trabajadoras del
hogar son uno de los sectores más discriminados, más
postergados, e incluso hasta más despreciados frente a
la sociedad.
¿Cuando llegó al ministerio, sabía su
funcionamiento?
Es algo nuevo como todo trabajo, es otro mundo, otro espacio,
y de alguna forma he tenido que aprender muchas cosas desde el
principio, hasta conocer la oficina y el mismo edificio (ríe).
¿Cuánto ha aprendido en estos tres meses de
su gestión?
Yo diría que bastante, porque escuchas infinidad de denuncias
y por otra parte también intervienes en negociaciones,
enfrentas amenazas de las organizaciones mismas. Que si no haces
esto bloqueamos, te dicen. Por otra parte, vienen las personas
que buscan trabajo.
Entonces creo que he aprendido a sentir de todo, lo importante
es que he podido conocer y también explicar a la gente,
dar respuestas a las personas. Mi sector es otro mundo, es cierto,
un mundo que conozco y sé manejar. Llegué aquí
y de pronto hay que aprender otras cosas.
¿En algún momento usted se ha sentido discriminada?
¿Como ministra o persona?
Como ministra
Yo creo que no se pueden superar los prejuicios sociales que
nos hemos creado, personalmente me cuesta romper esos espacios,
pero también estoy en proceso de entender que soy autoridad,
y hay que asumir todo lo que venga y hay que responder a los
desafíos. Gracias al apoyo de otros compañeros,
las oraciones de los hermanos cristianos que son mis hermanos
en Cristo, y de las trabajadoras del hogar, creo que es una manera
de que yo asuma, cómo es ser Ministra de Justicia.
¿Y como persona?
Como persona también, toda la experiencia de la vida,
lo que he aprendido y mis propias compañeras me decían,
´pero tú has conocido muchos espacios, en diferentes
espacios, no solamente a nivel de Bolivia, sino a nivel internacional´.
Entonces, tengo experiencia y he podido ver problemas, intercambios
y creo que eso me ha dado confianza de poder salir adelante,
he recorrido un camino largo y eso también es una escuela
de la vida.
Lo dijo el Colegio de Abogados, ¿usted cree que el
nivel de formación profesional es un requisito para estar
al mando de un ministerio?
Yo pienso que se han sentido como que marginados de este espacio.
También influyó la no aceptación de este
proceso de cambio. Tenían que mostrar ese desprecio que
sienten todavía hacia el indígena, al campesino
y a la mujer de pollera. Creo que ésa es la muestra de
que todavía existe un grupo, que no quiere sacarse esos
pensamientos coloniales; podemos ver todavía que estamos
viviendo una guerra psicológica, incluso contra el propio
Presidente y en contra de otros ministros.
¿Qué es justicia para usted?
El equilibrio, en el que podamos vivir todos con más dignidad.
Cuando todos ganen un salario digno, eso es justicia para mí.
Cuando todos tengan derecho a una buena atención en cuestión
de salud y acceso a la educación, eso es justicia. Educación
también es justicia. En resumen, el escuchar el grito
angustiado de las personas, eso es justicia para mí.
¿La gente de su sector tiene el mismo concepto de
justicia?
Sí, especialmente mis compañeras, y se han puesto
más las pilas, ya que hemos estado desde el 2003, tratando
de aplicar la ley, y ahora que soy Ministra de Justicia, tienen
más confianza ya que es un proceso largo; la misma sociedad,
los propios medios de comunicación les han dado más
oportunidad, la aplicación de la ley de la trabajadora
del hogar es justicia.
¿Qué la ha motivado para promover la ley de
la trabajadora del hogar?
Bueno, en esos momentos, yo misma trabajaba y pensaba que a la
trabajadora cualquier rato se la podía botar, se le pagaba
lo que quería el empleador, las pocas posibilidades de
tener estudio, muchas veces maltrato físico, psicológico,
hasta abuso sexual, entonces esa situación ha permitido
trabajar una propuesta de ley, desde la propia legislación
laboral dentro de la Ley General del Trabajo, sí existían
algunos artículos, pero eran discriminadores, donde solamente
reconocían la mitad de los derechos, eso significaba que
la trabajadora valía la mitad de una persona.
Usted ha manifestado una preocupación especial por la
trata de personas, por ella planteó un proyecto de ley
¿Qué datos concretos la llevaron a determinar que
éste era un problema principal para el ministerio?
Bueno, la ley está, ya está avanzada, ha sido llevada
por buen camino y, especialmente, una de las promotoras, hasta
ahora, es la Ministra de Gobierno quien trabaja para que se pueda
promulgar. Es importante que haya una ley de trata y tráfico
de personas.
Me acuerdo que el 2003 cuando escuché de trata y tráfico
en un encuentro internacional en Colombia, para mí, este
tema era nuevo, recién el año pasado en nuestro
país sale a luz pública, en spots o cuñas
de radio indicando que nadie puede venderte.
Esos mensajes han sido una alegría, ha sido un avance
importante, la Cámara de Diputados ha promovido y pudo
aplicarse esta ley, pero tiene sus etapas específicas,
la prevención, la persecución, tenemos cantidad
de personas que han sufrido la trata y tráfico de personas.
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