BOLETINES DE PRENSA INDÍGENA
(Información y síntesis de prensa sobre pueblos indios de Latinoamérica)


Boletín Nro. 636 28/04/06:
 
1. Bolivia: Insólito: Periodista perseguido “por narcotráfico”
2. Chile: Abuso de poder
3. México: Denuncian indígenas intento de quitarles La Marquesa
4. Colombia: Día del idioma, fiesta de todas las leguas
 
 
 
Bolivia: Insólito: Periodista perseguido “por narcotráfico”
(Por Wilson García Mérida)
Cochabamba, 28 de abril del año 2006.
Señores:
Presídium Congreso Nacional de la
Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia
Valle de Vinto.-
Estimados compañeros:
A tiempo de desear todo éxito en vuestras deliberaciones en aras de la unidad y la dignidad de los periodistas bolivianos, me permito denunciar ante este magno Congreso un hecho horroroso que no sólo me causa perjuicio personal y profesional, sino implica un flagrante atentado contra los sagrados principios de la libertad de prensa en Bolivia:
Resulta que desde el pasado domingo 23 de abril estoy procesado como narcotraficante, bajo la draconiana Ley 1008 que impuso en nuestro país el gobierno de Estados Unidos; me encuentro arraigado con medidas sustitutivas y en la imputación que me endilgan el fiscal antinarcóticos Weimar Barea Aramayo y el oficial de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) René Vargas Martínez, se lee lo siguiente:
“El imputado Wilson García Mérida, al no tener un domicilio habitual, familia, ni trabajo o negocios asentados en el país, refiere ser Periodista sin establecer su lugar o domicilio laboral, no garantiza su permanencia en el país y al ser aprehendido en actividades ilícitas de narcotráfico es probable que pueda abandonar el país y/o teniendo facilidad de permanecer oculto para eludir su responsabilidad penal”.
Pese a que el mencionado teniente René Vargas tomó conocimiento de mi realidad laboral y domiciliaria habiéndose apropiado de mis documentos personales que acreditan mi situación legal, y lejos de que el Fiscal Barea Aramayo pudiera verificar in situ el domicilio que señalé al momento de mi detención, con la apresurada imputación a menos de 24 horas de mi detención se me aplica el artículo 234 del Código de Procedimiento Penal referente a “Peligro de Fuga” sentenciando que “al no haber el imputado acreditado por ningún medio domicilio habitual, ni familia, negocios o trabajo, existe evidente peligro de fuga”.
También se me aplica ipso facto el artículo 235 del Código de Procedimiento Penal referente a “Peligro de Obstaculización”, señalando que “Al existir peligro inminente de fuga, estando en libertad el imputado, podría hacer desaparecer las pruebas y evidencias que aún no fueron halladas, como ser documentación y otros elementos de prueba que demuestren el nexo con los proveedores o destinatarios de las sustancias controladas que le fueron secuestradas, por lo que existe peligro de obstaculización de la averiguación de la verdad.
Tomando además en cuenta su actitud frente al descubrimiento de su actuar delictivo, siendo ésta agresiva contra funcionarios policiales”.
O sea, como existe riesgo de que pueda fugar del país u “obstaculizar la investigación”, Barea y Vargas exigieron ante una jueza mi remisión inmediata a la cárcel de San Sebastián, luego de estar recluido e incomunicado por más de 24 horas en celdas de la FELCN, todo en un solo domingo, lapso en el cual, además, fui torturado y golpeado por los “umopares”, con un intento de ahorcamiento inclusive, por lo cual, según el examen forense respectivo, tengo un impedimento de 25 días.
El problema empezó después de salir de una reunión que sostuve con algunos miembros del Foro Cultural, hasta pasada la media noche del sábado, de donde salía para irme a mi casa con materiales de prensa que debí editar durante el domingo en el diario La Voz para su publicación el lunes. Me acompañaban en ese momento varios artistas plásticos.
Apenas me despedí de uno de ellos, cerca de la Plaza Principal, fui seguido por un patrullero 110 que, junto a un grupo de pandilleros, intentaron inicialmente acusarme de estar robando un vehículo, o sea que primero pretendieron “atraparme” como “autero” y cuando me defendía legítimamente de semejante acusación en medio de una primera golpiza en manos de los pandilleros, fui salvado por un coronel del Ejército quien, casualmente, me conocía amistosamente y pasaba por el lugar fortuitamente.
Una vez que el amigo militar se fue pensando que el lío había terminado al aparecer los policías del 110, convocados por los mismos pandilleros que figuran en el informe policial como “vecinos de la calle Calama”, entonces se me acusó de portar una bolsa de cocaína, con lo que me remitieron inmediatamente a las celdas de la FELCN, sin presencia de Fiscal, lo cual de entrada es una absoluta ilegalidad.
Lo increíble es que una vez retenido en la FELCN, la bolsa de cocaína desapareció y en su lugar me atribuyeron estar portando una bolsa de medio kilo de marihuana en un volumen que no cabe en ninguno de mis bolsillos. Todo lo mencionado está detallado en la imputación del fiscal Barea Aramayo en los siguientes términos:
“En fecha 23 de abril del 2006, a horas 03:30 a.m., personal de Radio Patrulla 110, a cargo del Sbtte. Josmar Peffaure Silva, se hizo presente en dependencias de la FELCN, trasladando al arrestado de nombre Wilson García Mérida.
Toda vez que, a denuncia de los vecinos (es decir los pandilleros) de la calle Calama y Esteban Arze, el Sbtte. Peffaure se constituyó a dicha zona a objeto de verificar posible robo de vehículos, agresiones verbales y físicas, protagonizadas por una persona de sexo masculino.
Una vez en el lugar procedieron a realizar el cacheo policial al sujeto de referencia, encontrando en su bolsillo izquierdo un envoltorio sospechoso con características de marihuana. En dependencias de la FELCN se procedió a realizar la requisa personal del arrestado, encontrando en su bolsillo izquierdo una bolsa plástica transparente existiendo en su interior un envoltorio de papel periódico conteniendo una sustancia verdusca con características de marihuana, un celular marca Nokia 8260 con número 71966218, y una agenda con diferentes números telefónicos”.
Dicen que encontraron en mi “bolsillo izquierdo” (aunque no especifican de qué tipo de prenda) 50 gramos de marihuana que niego rotundamente haber estado portando, pues semejante cantidad no cabe en ninguno de mis bolsillos, ni del pantalón, ni de la camisa, ni del saco que entonces llevaba puestos en esa oportunidad.
Mi celular, que es una herramienta en mi trabajo periodístico, fue remitido a la Dirección de Bienes Incautados con un acta que reza lo siguiente: “En previsión del Art. 254 del Código de Procedimiento Penal, se dispone la incautación de un celular marca Nokia modelo 8260 por ser usado como medio de comunicación para la comisión del delito de transporte de sustancias controladas; debiendo entregarse el mismo al representante legal de la Dirección de Registro, Control y Administración de Bienes Incautados”.
Pero estos abusivos no sólo incautaron mi celular con el pretexto de que soy narcotraficante; también me quitaron un dinero que llevaba para pagar mis alquileres (3.000 bolivianos que acababa de prestarme de mis padres); mis materiales de prensa para la edición de La Voz del lunes (que tenía que trabajar ese domingo) con documentos de la Escuela de Arte y Talentos, mi cédula de identidad y un credencial de prensa que acreditaba quién soy, las llaves de mi domicilio, un cinturón de cuerina, e inclusive una cajita de preservativos.
El fiscal le instruyó al teniente René Vargas me devuelva estos enseres personales, especialmente mi credencial de prensa y mi cédula de identidad para acreditar mi situación legal; pero el policía se negó a hacerlo hasta que llegué a la audiencia de medidas cautelares, el domingo a las 6 de la tarde, totalmente indocumentado, listo para ser remitido a la cárcel de San Sebastián donde me esperaban otros pandilleros con la consigna de asesinarme dentro del penal, en un hecho que en penales como los de Palmasola de Santa Cruz es habitual.
Aparte de haberme mantenido incomunicado todo el tiempo de mi detención en la FELCN, pese a que el Fiscal le instruyó al teniente René Vargas me permita hacer al menos dos llamadas para conseguir abogado y tener asistencia de mi familia, fui terriblemente torturado durante mi detención.
Vargas no sólo prohibió a sus subalternos que yo pueda efectuar llamadas telefónicas, dejándome en absoluta indefensión tanto así que llegué a la audiencia cautelar como un vago peligroso y desconocido; sino que este policía corrupto, que es una vergüenza para su institución, también instigó a los otros “umopares” a que me golpeen, y lo hicieron reventándome el ojo izquierdo, rompiendo mis lentes y pateándome en todo el cuerpo; e inclusive intentaron ahorcarme cuando exigí ir al baño para hacer mis necesidades, derecho que también me fue privado por lo que tuve que orinar en mi celda.
Además de no haber probado un solo bocado mientras duró mi secuestro, dormí enmanillado, por lo que tengo las muñecas escoriadas, y cuando me oriné en la celda vino un oficial de apellido Mendoza y comenzó a ahorcarme afirmando que, una vez muerto, se informaría que me suicidé deprimido al ser sorprendido “in fraganti” traficando con droga.
En mi desesperación, con los ojos lacrimosos, tuve que propinarle un nucazo en el mentón, logrando que suelte mi cuello, y le dije que en su informe sobre mi suicidio también tendría que explicar por qué él tenía hinchado el rostro. Eso me salvó por el momento.
Debo aclarar que el teniente René Vargas Martínez, el principal operador de la acusación de narcotráfico que pesa en mi contra e instigador de las torturas que he sufrido, es hijo del dirigente transportista y diputado de la Nueva Fuerza Republicana (NFR), René Vargas Meruvia, quien es uno de los autores intelectuales del intento de asesinato que sufrí en agosto del 2004, cuando salí de su domicilio en Quillacollo.
El fiscal Barea Aramayo hizo su aparición en la escena recién a las nueve de la mañana, y poco antes de su llegada a la FELCN otro policía trató de intimidarme advirtiéndome que si hablaba “más de lo debido” con el Fiscal, se me aplicaría la “ley de la fuga”. Cuando repliqué a ese policía que su amenaza me tenía sin cuidado, éste no sólo aprovechó que me encontraba enmanillado, sino me hizo inmovilizar con otro policía y me tiró un puño en el rostro rompiéndome los labios.
En ese momento apareció el fiscal Barea Aramayo y cuando denuncié ante esa autoridad todos estos abusos, este Fiscal me acusó a mí de ser causante de la golpiza que recibí por ser “muy irreverente con la autoridad”. Cuando le pedí se me someta a un examen forense, el fiscal Barea Aramayo se preocupó más de que el forense establezca las lesiones que yo habría infringido a los policías.
Dicho forense, además, me brindó un trato displicente y prepotente cuando me efectuó una fugaz y superficial observación.
En mi declaración informativa solicité también al Fiscal se me someta a un examen toxicológico para demostrar que no soy un drogadicto compulsivo, que no tengo ninguna sustancia prohibida en mi organismo y que mucho menos soy traficante, y también pedí se me haga un examen de alcoholemia para demostrar que no estuve bajo efectos de alcohol cuando asumí defensa personal durante la golpiza que sufrí por parte de los policías y ante lo cual me acusan a mí de ser el agresor.
Barea Aramayo no dio curso a estas solicitudes porque su objetivo se concentraba en demostrar que soy narcotraficante para forzar a toda costa mi remisión a la cárcel pública de San Sebastián al haber yo cometido “un delito de lesa humanidad”, según reza su ridícula imputación.
Bajo esas circunstancias pasé el día domingo totalmente incomunicado y coartado en mi derecho a una legítima defensa y así llegó las seis de la tarde, hora en que se fijó la audiencia cautelar en el tercer piso de la Corte Distrital de Justicia, audiencia lograda por el fiscal Barea con una sorprendente celeridad, de la cual se me notificó apenas media hora antes.
El plan del Fiscal y de los policías consistía en que esa misma noche dormiría en San Sebastián y en el ambiente la consigna de que allí debía ser asesinado se respiraba y se sentía por la forma amenazante con que los “umopares” se reían al verme perdido.
Antes de “replegarse”, el teniente Vargas tomó contacto telefónico con un mayor de policía, escuché el diálogo desde mi celda y éste informaba a su superior que “todo estaba listo” para resolver mi asunto en San Sebastián. Un buen policía que se compadeció de mi situación y tomó conciencia de tan siniestra conducta de sus camaradas, me advirtió que no debía responder a ninguna provocación una vez que me metan a San Sebastián porque “estaba cantado” que correría sangre, la mía sin duda.
Cuando llegué a la audiencia de medidas cautelares en el Juzgado Sexto, entre los “umopares” había un individuo de civil y vestido con una polera blanca a quien le indicaron que era yo “el periodista cabrón al que hay que bajarle”. Amigos policías que se comunicaron al día siguiente con mi familia, sostienen que era uno de los encargados de hacer el “trabajito” ordenado por quién sabe quién. La desolación de ese domingo era tremenda.
Estaba sin abogado, no llegué a comunicarme con mi familia ni siquiera para despedirme, y mis documentos de identidad y mi credencial estaban en poder del teniente Vargas; por lo que legalmente yo no existía. Esto se ajustaba perfectamente al requerimiento del fiscal Barea Aramayo para encarcelarme ante mi inminente “fuga del país al no tener un domicilio habitual, familia, ni trabajo o negocios asentados en el país”.
Lo único que me quedaba era asumir personalmente mi alegato ante la Jueza, una profesional muy correcta. Pedí ejercer mi derecho a “Defensa Material”, un recurso que suple la falta de abogado, y entonces le mostré las huellas todavía frescas y evidentes de las torturas que sufrí ese día en las celdas de la FELCN, le advertí la señora Jueza que si me recluía en San Sebastián, el riesgo de ser asesinado era inminente por todos los antecedentes anotados, y que si algo me pasaba esa noche ella llevaría sobre su conciencia un crimen que se podía evitar.
Además le aclaré que si en ese momento yo no tenía modo de demostrar que era un “conocido periodista” (y que vivo hace 40 años en Cochabamba, que tengo familia e hijos y que no tengo modo de fugar del país porque no tengo motivo ni medios económicos para ello) fue porque el teniente René Vargas se había apropiado ilegalmente de mis documentos, pese a que el propio fiscal Barea Aramayo le había ordenado devolvérmelos, además de instruirle que se me permita telefonear a mis abogados y familiares, lo cual Vargas impidió hasta el final.
Al ver semejante indefensión y el evidente riesgo contra mi integridad, la Jueza Sexta de Instrucción Cautelar, Dra. Celina Herbas Herbas, con mucha rectitud y probidad, resolvió otorgarme libertad provisional mediante medidas sustitutivas, entre ellas mi arraigo, que debo tramitar personalmente. Debo presentarme ante el Fiscal cada 10 días para demostrar que no estoy huyendo del país y se me fijó una nueva audiencia para el 5 de mayo.
Todo esto me causa graves perjuicios laborales y económicos, ya que mi señora madre, como mi garante, está siendo enjuiciada por la Clínica Belga al no haber cubierto el costo de las cirugías que me salvaron la vida por el atentado que sufrí en el 2004. Para colmo, ahora estoy impedido de cumplir con regularidad mi labor de prensa.
Apenas salí libre a las 8 de la noche de ese domingo, pude contar el cuento. A través de Fernando Mayorga, tomé inmediatamente contacto con el Defensor del Pueblo de Cochabamba, Arq. Augusto Siles, quien quedó pasmado ante mi relato. Al día siguiente, lunes, los funcionarios de la Defensoría del Pueblo se hicieron presentes en mi domicilio y tomaron fotografías de los estragos que causaron mis torturadores en varias partes de mi cuerpo.
El mismo Defensor del Pueblo tramitó la visita de la Dra. Miriam Rocabado, médica forense, quien efectuó una revisión minuciosa de mi humanidad, habiendo establecido el siguiente diagnóstico:
Trauma craneáno con herida contuso cortante.
Trauma ocular bilateral con hemorragia subconjutival.
Trauma bucal con heridas contuso cortantes en labios superior e inferior.
Policontusión severa en las extremidades superiores e inferiores.
Es decir que tengo el ojo reventado, la nariz hinchada, heridas en la cabeza y estoy cojeando. Por lo que me otorga “veinticinco (25) días de Impedimento para reposo y tratamiento a partir del día de las lesiones”.
Los señalados traumas están relacionados con un total de 16 excoriaciones, heridas y equimosis, incluyendo la herida todavía frágil del atentado que sufrí en Quillacollo en el 2004, y que la médico forense detalla en la siguiente relación:
Herida contuso cortante en región frontal derecha, de 1 cm x 1 cm de longitud y ancho, craneal.
Equimosis y excoriaciones en región Hemifrontal izquierda, por contusión.
Equimosis periobilar izquierda con hemorragia subconjuntival izquierda.
Excoriación costrosa en región parpebral superior izquierda por contusión.
Equimosis en región cizomátrica y gemiana izquierda por contusión.
Equimosis y edema nasal por contusión.
Edema bucal con herida contuso cortante de la mucosa del labio superior y tres heridas cortantes en la mucosa del labio inferior.
Herida en la cara dorsal izquierda por mordedura de la lengua.
Excoriación ungüeal en región mentoniana.
Enrojecimiento intenso en la nuca y región cervical posterior por compresión
Equimosis en regiones braquial derecha e izquierda en la cara anterior y posterior por contusión en forma de dedos.
Equimosis en región pectoral derecha, muslo derecho, cara posterior superior derecha y lateral externa y muslo izquierdo en la cara anterior inferior por contusión.
Excoriaciones en las muñecas por atricción.
Excoriaciones ungüeales escapular derecha, nudillos de los dedos medio e índice derecho, rodilla izquierda con impolucia funcional por contusión, además en región dorsal del pie izquierdo por contusión.
Heridas contuso cortantes en ambas muñecas.
Cicatrices en región supra infraumbilical y de meitorax posterior inferior de data antigua.
He transmitido verbalmente esta denuncia al viceministro de Gobierno Rafael Puente y al ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana. Y considero pertinente que la Ministra de Justicia tome cartas en el asunto.
Tanto al viceministro Puente como al ministro Quintana expuse el antecedente relativo a que días antes de mi detención recibí amenazas telefónicas que tenían la clara intención de apartarme del coronel Fernando Uribe Encinas, con quien mantuve una serie de reuniones en las últimas semanas intentando contribuir en el actual proceso de reformas policiales que lleva adelante el presidente Evo Morales, haciendo un renovado seguimiento sobre el caso de los delincuentes “encapuchados” que aparecieron en la televisión nacional, en octubre del 2004 (dos meses después del atentado que sufrí en Quillacollo), acusando a dicho coronel Uribe de ser cabecilla de una “banda de auteros”.
También hice conocer sobre este antecedente al fiscal Barea Aramayo durante mi declaración informativa mientras estuve recluido en la FELCN.
Esos delincuentes prontuariados que incriminaron a Uribe, según se va demostrando en una investigación que vengo efectuando, fueron pagados e instruidos por un grupo de oficiales de inteligencia policial que también intervinieron en la investigación del atentado que sufrí en Quillacollo (donde igualmente actuó una pandilla que está a punto de obtener su libertad) y que encubrieron las responsabilidades del entonces diputado de NFR René Vargas, padre del miembro de UMPAR que me torturó el pasado domingo.
Por si fueran pocas las casualidades, el caso de Quillacollo se reactivó después de más de un año de abandono por parte de la fiscal Lourdes Llanos Rivera, con una audiencia que había sido fijada para hoy viernes 28 de abril, a la que sin duda no habría podido asistir en caso de lograrse mi reclusión en el penal de San Sebastián.
Por todo ello solicito a Uds., compañeros, instar a la Comisión de Constitución y Justicia del H. Congreso Nacional, como cabeza de Ministerio Público, reabra investigación en el caso de los “encapuchados” y establezca una serie de irregularidades que se han cometido en el esclarecimiento del intento de asesinato que sufrí el 21 de agosto del 2004 en Quillacollo, que de acuerdo a las conclusiones de la fiscal Lourdes Llanos terminó como un simple “robo agravado”.
Obviamente, con todo esto tiene estrecha relación el nuevo atentado que se perpetra en contra de mi integridad a través de una risible -pero tenebrosa e ilegal a la vez- imputación por narcotráfico por cuya causa se ha puesto mi vida en peligro en medio de torturas y evidentes amenazas de muerte.
Sin otro particular, agradeciendo de antemano vuestra gentil atención, reitero a Uds. mis consideraciones más distinguidas y reciban un abrazo libertario de mi parte.
Atentamente;
Wilson García Mérida, Periodista Afiliado a la Federación de Trabajadores de la Prensa de Cochabamba
Cc: arch.
Adj. Imputación por narcotráfico contra WGM emitida el 23 de abril. Declaración Informativa de WGM ante la FELCN efectuada el 23 de abril. Mandamiento de comparendo para asistir a juicio en Quillacollo el viernes 28 de abril. Sentencia en juicio a la madre de WGM por deuda en Clínica Belga de agosto 2004•
 
 
 
Chile: Abuso de poder
Avkinpivkemapu, 27 de abril.- El pasado miércoles 26/abril, se realizó una marcha pacífica alrededor de las 12:00, en ésta participaron más de un centenar de personas solidarias que se dirigieron a la intendencia, como forma de protesta ante el silencio del estado frente a las exigencias de los lamgen Patricia, Juan, Patricio y Jaime, “Libertad inmediata a los Presos Políticos MapuChes” “Revisión del fallo Poluco Pidenco”. (PPM recluidos en la cárcel de Angol.)
Al finalizar la marcha los participantes se separaron. Es en este momento cuando actúa la prepotencia de la fuerza policial y se inician detenciones a jóvenes, en su mayoría estudiantes universitarios. Al momento en que detienen a tres de los jóvenes, el carabinero que se identificó como López Rojas, increpó a los detenidos en forma vulgar y prepotente, amenazando con frases tales como “si hablan, nadie les va a creer (…) si no tienen ni un peso… ”.
Estas provocaciones fueron sin que se opusiera resistencia física ni verbal ante el control de identidad, e incluso llegó a utilizar la violencia física, cuando una de las dos jóvenes detenidas integrantes de la Agrupación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos MapuChes, intentó hacer un llamado telefónico. Posterior a esto los 6 jóvenes que detuvieron fueron llevados a la 2ª comisaría de carabineros donde pasaron la noche.
Después de más de 22 horas detenidos, su audiencia de control de detención se realizó cercano al mediodía en el Tribunal Oral de Temuco, en ésta se dejó en libertad inmediatamente a un menor de edad y luego siguió la audiencia para 4 de los cinco restantes, quienes fueron acusados de hechos que no cometieron y con una salida alternativa, quedaron firmando cada 2 meses y con la prohibición de participar en cualquier manifestación con estas características, lo anterior ya que no tenían antecedentes anteriores, finalmente el último joven detenido, quedó en libertad y sin cargos.
Los hechos ocurridos demuestran una vez más que existe una persecución hacia el Pueblo Mapuche en general, estigmatizando cualquier forma de expresión y protesta, sobre todo si es en apoyo a una causa justa: Libertad y Viva.
¡Kom lof mapuche weuwaiñ! ¡Si uno cae diez se levantarán! Agrupación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos Mapuches: http://www.presospoliticosmapuche.org•
 
 
 
México: Denuncian indígenas intento de quitarles La Marquesa
(Por Hermann Bellinghausen, enviado)
La Jornada, La Marquesa, Estado de México, 23 de abril.- Los proyectos, para gente bonita, se quejan ante Marcos. Los chilangos, como los coletos en Chiapas, ignoran a las etnias, reprocha el delegado Zero ante cientos de mazahuas. "Nosotros estamos buscando tumbar a los gobiernos, a todos.
El que tiene que mandar es el pueblo. Para qué queremos un chingado licenciado que viene de otro lado, que ni conoce aquí a la gente, si mismo la gente se puede organizar y poner uno de ellos y estarlo turnando, porque así hacemos (en las comunidades zapatistas de Chiapas). Allá no manda el gobierno de la República, ni el estatal ni el municipal, sino que las mismas comunidades ponen su autoridad, y así debe ser aquí, porque ¿quién conoce los problemas de La Marquesa?
Pues mismo la gente de La Marquesa. Y así, si un gobernante empieza a agarrar mal camino, pues aquí mismo lo estamos viendo; si es que se está enriqueciendo, se quita".
Son las ocho y media de la mañana. En su camino a Xalatlaco, donde la otra campaña tendrá su primera reunión formal del día, el subcomandante se detiene a orillas de la carretera México-Toluca, frente a las fondas y cabañas de La Marquesa, para dialogar con un grupo de indígenas y campesinos mestizos que lo esperan y exponen las penas que padecen por las presiones del capital y el gobierno para despojarlos de tus tierras y echarlos, y así desarrollar aquí plazas comerciales y proyectos de turismo, recreación, ecología plastificada y deportes extremos para "pura gente bonita".
"Ellos quieren todas estas tierras para hacer sus centros turísticos. No es que el gobierno esté diciendo voy a cuidar la naturaleza, lo que quiere es agarrar la tierra y pasársela a los ricos, porque es como su empleado. Y las leyes que hace son para beneficio de los ricos y en contra de los pueblos. Primero como pueblos indios que nos quieren destruir la lengua, la cultura, todo lo que tenemos, porque ahí es donde está la fuerza.
Y el otro problema que tenemos como campesinos, como pequeños comerciantes, como lo que hace cada quien, es que uno está chambeando todo el chingado día y apenas sale, o no sale." Conforme se aproxima la otra campaña a la capital de la República, y los hechos que le salen al paso por cualquier parte que transita siguen siendo terribles, indignantes, dolorosos y desoídos, las palabras del subcomandante Marcos podrían empezar a molestar los oídos del poder y sus ecos mediáticos.
A lo mejor empiezan a escuchar murmullos que vienen de acá abajo. Y, a lo mejor, querrán burlarse. Sólo que ni Marcos ni sus numerosos interlocutores hablan para esos poderosos, sino contra ellos. Es la gente, siempre pobre, que lo recibe o viene a buscarlo a los lugares donde pasa, la que da existencia a la otra campaña.
"Nos están aventando a la pobreza y a la pobreza, y están metiendo sus leyes, el Procede, el Procecom y las expropiaciones para quitar toda la tierra. Y ni siquiera es que nos avienten al monte. A la chingada nos quieren mandar. Que vayamos a buscar trabajo en Estados Unidos o a otra ciudad, pero que ellos se queden con todo esto."
Los campesinos y pequeños comerciantes de esta zona, perteneciente a San Jerónimo Acazulco (municipio de Ocoyoacac), saludan en lengua ñañú al delegado Zero, y luego le exponen las acechanzas en que viven, mientras paseantes defeños y mexiquenses de todos los estratos sociales ya dominguean en el área, vista como un patio recreativo de la capital, no como la casa y la tierra de miles de indígenas tan invisibles para los chilangos y toluqueños como lo eran los de Chiapas para coletos y tuxtlecos antes de 1994. Si no es que más.
Marcos habla en corto con ellos. Al pie de la carretera, al aire libre, sin micrófono. De pronto, unas voces lo interrumpen, "abran paso, abran paso", y una mujer menuda atraviesa el apretado corrillo de indígenas que rodean al delegado zapatista llevando un plato de quesadillas de maíz azul y un vaso de agua de frutas para que el delegado Zero desayune. Será al rato. De momento, junto a la camioneta donde viaja, habla a la gente, y ésta lo escucha con seriedad.
"Lo que queremos es cambiar todo eso, y que esos ricos que nomás están ambicionando nuestras tierras que se vayan del país, que se vayan a otro lado, y aquí mismo, la gente que trabaja sea la que viva bien. Donde quiera que estamos pasando estamos hablando con gente que está jodida, no con gente rica ni diputados, ni estamos buscando cargo.
Lo que estamos buscando es organizar a la gente y juntos hacer el movimiento y cambiar todas las cosas. Porque ya basta es que nos estamos organizando para ver si el gobierno nos hace caso, y como quiera sabemos que no nos va a hacer caso."
»»La ciudad ingrata.- Uno de los comuneros otomíes dijo poco antes: "Estamos condenados a estar siempre en la mira de los empresarios. Tenemos la desgracia de vivir entre las dos ciudades más grandes". Contó de los intentos (el más reciente, del hasta hace poco gobernador priísta Arturo Montiel, cuyo "esfuerzo gubernamental" fue derrotado por los indígenas) por arrebatarles estos bosques, ríos, cerros y campos, que son mucho más que mero paisaje para automovilistas y paseantes.
"A las puertas de la ciudad de México tenemos una de las faltas de respeto más flagrantes y continuas a los pueblos originarios en el país (y eso que la competencia es muchísima y grave)". El subcomandante Marcos añade: "Ya no vamos a hacer lo que está haciendo la ANIPA (Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía), que está rogando al gobierno a ver si por favor le hace caso y le da cargo. Nosotros no queremos esas cosas, queremos quitar a los gobiernos.
Ya hemos pasado muchos estados, ya casi 20, y en todas partes hemos encontrado pueblos indios y gente de la ciudad que ya está encabronada, que ya está indignada y que quiere organizarse, no con partidos políticos.
"No puede ser que aquí estamos trabajando y llegan los funcionarios a extorsionar, y como quiera está el otro plan que tienen ellos de apoderarse de todo, desde la ciudad de México hasta Toluca, toda la carretera y ellos poner sus centros comerciales, extranjeros, pues. Y el pueblo otomí no les importa, ningún pueblo indio les importa, ni mazahua, ni maya, ni tzotzil ni tzeltal."
Mirando sucesivamente a los ojos de cada uno y una de quienes lo rodean, Marcos plantea: "Lo que tenemos que hacer es organizarnos. Que la misma gente ponga sus gobernates, y los gobiernos que estén allá en México tienen que respetar el modo de las comunidades indígenas, según sus problemas, según como se organizan, y entonces vamos a vivir en libertad, porque ahorita no hay libertad ni nada".
En referencia a su encuentro con indígenas de San Antonio Pueblo Nuevo, al noroeste de Toluca, dice: "Ayer estuvimos con mazahuas, y también es el mismo problema, que los quieren destruir, su lengua, su cultura, sus costumbres".
E insiste: "Vamos por todo, vamos a sacarlos a todos, que se vayan los ricos y que nos dejen trabajar en paz aquí, y que aquí llegue la gente también trabajadora a pasar bien el rato, a divertirse y comer bien, como centro turístico, porque ellos lo que quieren es quitar todo esto, poner su centro y ya puro rico va a llegar, no va a llegar la gente de México, de Toluca, que es pobre y que aquí llega a pasar el día, a divertirse con su familia, ya no se va a poder, porque va a estar bien caro, porque ya no va a haber otra cosa.
Entonces hay que trincarse aquí, defender la tierra, defender los comercios, pero ya no solos, sino que unidos pues, todos de acuerdo". Los indígenas aseguran a Marcos que no se han dejado ni piensan dejarse: "Vamos a estar en la lucha y seguiremos. No pararemos, sólo que nos mataran. También en la cuestión de las carreteras nos vamos a defender hasta que el gobierno dé una propuesta. Si la aceptamos, sí; si no, no, así debe de ser".
Y le aseguran algo más: "Siempre que sea gente de lucha, allí donde vaya usted, va a ser bien recibido". Más tarde se efectuará un acto de la otra campaña en San Jerónimo Acazulco, la comunidad a que pertenecen las tierras del lado sur de La Marquesa. "Desde el DF hasta Morelos quieren sacarnos, quieren que vendamos nuestras tierras".
Allí habrá de hablar Isidoro Plácido, de San Pedro Totoltepec, sobre la corrupción que se ha generado en el estado de México alrededor de las comunidades y ejidos: "Parecen buitres". Se suceden presiones y expropiaciones. "El nuevo gobernador, Peña Nieto, nos dice que es un polo de desarrollo social, pero no podremos trabajar ni como barrenderos.
En 1994 nos sorprendimos con los zapatistas, porque entonces no se podía siquiera faltarle al respeto al gobierno, y hoy indígenas y campesinos nos unimos para enfrentar a ese desgraciado gobierno que jamás resuelve nada. Ya estamos cansados de tanta chingadera."
Clemente Linares, de Acazulco, razonará a su vez: "Entendemos el desarrollo del país, la necesidad de carreteras. Las hemos aceptado, nacionales, estatales, la expropiación de tierras de Pemex para construir el ININ (Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares), que ya no cumplen la función para la que fueron expropiadas y fueron pagadas con cantidades mínimas".
Reconoce que en otras ocasiones han "entendido y cedido, pero no entendemos cuando las inmobiliarias, valiéndose de lagunas de la ley, despojan a las comunidades". Cita las reformas a La Marquesa, SA de CV. "No estamos de acuerdo. Defenderemos la integridad de esta superficie. No nos han ganado. Tenemos derecho a regirnos y tomar nuestras propias decisiones." Menciona los conflictos "de más de tres siglos" con el vecino Atlapulco, que marcan una rivalidad histórica.
"Somos vecinos, tenemos que juntarnos para ver la solución más viable. La lucha la vamos a dar juntos." Un caso más de disputas territoriales de las que los gobiernos se aprovechan para revolver, no resolver, o hacerlo a medias, que resulta peor. Atlapulco, sede del próximo Congreso Nacional Indígena, es otra comunidad del municipio de Ocoyoacac. Sería interesante que el acontecimiento abriera puertas al acuerdo que por 300 años ha faltado entre hermanos otomíes
Ritual náhualt durante el recibimiento del subcomandante Marcos en Acasulco, estado de México. Foto Víctor Camacho•
 
 
 
Colombia: Día del idioma, fiesta de todas las leguas
(Por Claudia Grajales)
tomado del periódico Actualidad Étnica, Bogotá. 21 de Abril.- Se acercan las celebraciones del Día del Idioma, que para muchos es aquel que un día llegó del Reino de Castilla. Sin embargo en Colombia, país cuya principal riqueza es su diversidad étnica y cultural, esta debe correr por cuenta de las 64 lenguas indígenas, 2 de los pueblos afrodescendientes, y el romanés de los gitanos, grupos étnicos que habitan nuestro país.
Desde el archipiélago de San Andrés y Providencia, en donde se habla caribeño “creole”; pasando por Palenque de San Basilio, cuya lengua, el “palenquero”, es una particular mezcla entre kikongo, español y portugués; hasta llegar a las profundidades de la selva, en donde el complejo “huitoto” es el idioma del chamán y del yagé, el día del idioma es más que el día del castellano, debe ser el día de todas las lenguas.
La constitución de 1886, contemplaba “Un solo dios, una sola lengua, una sola nación”, pero en el 1991 con la nueva carta magna reconoce a Colombia como una nación pluriétnica y multicultural, principio que pasa por el reconocimiento y la promoción de las muchas lenguas que habitan nuestro pueblo.
En un abrebocas al día del idioma, o mejor, a la fiesta de todas las lenguas, queremos presentar diferentes textos en las lenguas de nuestros grupos étnicos. Por esa razón hoy los dejamos con apartes del himno nacional de Colombia en la lengua Wayunaiki, cuya traducción estuvo a cargo de la lingüista y actual representante electa por las comunidades indígenas, Orsinia Patricia Polanco Jusayu, indígena Wayúu, docente de esta lengua en las universidades Nacional y Javeriana.
Himno Nacional de la República de Colombia
Letra: Rafael Núñez. Música: Oreste Sindici
Coro
¡Oh gloria inmarcesible!
¡Oh júbilo inmortal!
¡En surcos de dolores
El bien germina ya.
Primera estrofa
Cesó la horrible noche
La libertad sublime
Derrama las auroras
De su invencible luz.
La humanidad entera,
Que entre cadenas gime,
Comprende las palabras
Del que murió en la cruz
Himno Nacional de la República de Colombia en Wayunaiki
Coro
Tü talata pülaskamain
Tü talata matujuinka ajatta
Sulú tu asiparaaiska ajuitüsü
Tü anaska akuaipa (bis)
Primera estrofa
Ajalajasü tü ai mojuskat main
Antüshi tashi pülaskamain
Kenas tü jayuirkat
Mayokujaisatsuwarrala
Kottushii naa wayukana wanepia
Tüntusü nain sakanapüna kalena
Natujoulu tü nunuikikat chi
Outakai sau kurrusu
http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=3451•
 
 
 
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