Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 11 de diciembre de 2009/ Número 9
OPINIÓN
La Economía Solidaria en América
Latina
Othón Cuevas Córdova
El 12 de octubre se cumplieron 517 años de la "invasión
ibérica" a lo que hoy conocemos como América
Latina. Al mismo tiempo que los invasores extraían el
oro y la plata para enviarlo a Portugal y España, destruían
los templos dedicados a los "ídolos" de los
nativos y sacrificaban a millones de hombres, mujeres y niños
en el altar dedicado a un insaciable dios, "el dios del
dinero". Nacía el capitalismo.
A más de 500 años de este hecho, en cada país
latinoamericano se hacen esfuerzos extraordinarios por superar
las consecuencias de la aplicación de un modelo socioeconómico
que ha traído pobreza y desigualdad.
Solidaridad Mundial (WSM) está acompañando respetuosamente
el caminar de estos pueblos a través de un nuevo programa
llamado "Economía Solidaria". Es un trabajo
que organizaciones de la sociedad civil realizan en Brasil, Perú,
Bolivia, Ecuador, Venezuela, Guatemala, República Dominicana,
Haití y México.
¿Qué entendemos por Economía Solidaria?
Es un conjunto de formas y prácticas económicas,
individuales o colectivas, auto gestionadas por sus propietarios
que tienen, simultáneamente, la calidad de trabajadores,
proveedores, consumidores o usuarios de las mismas, privilegiando
al ser humano como sujeto y fin de su actividad, orientada al
buen vivir, en armonía con la naturaleza, por sobre el
lucro y la acumulación de capital. El movimiento de la
Economía Solidaria se expresa de múltiples formas
y en cada país tienen sus propias características.
El Programa ECOSOL de WSM apoya, por ejemplo, a más de
200 cooperativas de ahorro y préstamo aglutinadas en la
Alianza Cooperativista Nacional. Su trabajo consiste en incidir
en la legislación mexicana a fin de que ésta reconozca
la naturaleza social y el carácter no lucrativo de las
cooperativas. Hay avances importantes en su lucha, y cooperativas
de otros países observan con interés este proceso,
pues las "finanzas sociales" emergen como una alternativa
ante el fracaso del sistema financiero mundial.
En Guatemala se acompaña al Movimiento de Trabajadores
Campesinos que, aliados con la Central General de Trabajadores
de Guatemala, promueven una Red de Farmacias Comunitarias, proyectos
productivos, de capacitación para el autoempleo y buscan
la preservación del medio ambiente oponiéndose
a industrias que atentan contra éste; nos referimos concretamente
a las mineras a cielo abierto. El padre Erick Grools, de origen
belga, así como el obispo Álvaro Ramazzini, se
mantienen firmes al lado de los pueblos mayas que militan en
el MTC y que no se resignan a ver sus ríos y suelos contaminados
por las empresas mineras.
En algunos países el trabajo de la sociedad civil ha logrado
incidir en sus gobiernos y encontramos políticas públicas
favorables a la Economía Solidaria. En Brasil, Marilea
Dámaso, dirigente del Movimiento de Trabajadores Cristianos,
afirma con orgullo que los avances que hay en el gobierno de
este país, encabezado por el presidente Ignacio Lula Da
Silva, son producto de años de trabajo del Movimiento.
En varias provincias existen leyes de fomento a la Economía
Solidaria y una importante contraparte de WSM, el Centro de Acción
Comunitaria (CEDAC), trabaja junto con otras organizaciones en
el diseño de una ley federal.
Brasil es el único país que cuenta con una instancia
de fomento a la Economía Solidaria dentro de la estructura
gubernamental, se trata de la Secretaría de la ECOSOL,
presidida por un prestigiado intelectual identificado con este
movimiento, el doctor Paul Singer.
La juventud Obrera Católica de varios países participa
en este movimiento y es común encontrarlos en ferias,
seminarios y foros. El movimiento de la Economía Solidaria
se nutre del intercambio de saberes y finca su esperanza en el
poder transformador de la juventud unida.
El Programa ECOSOL de WSM trabaja con sus contrapartes y algunos
aliados estratégicos en cada país, a fin de darle
más eficacia y eficiencia al proceso que pretende hacer
accesible la seguridad social a los sectores más empobrecidos.
Las experiencias aquí reseñadas hablan del caminar
de un continente que lucha por reencontrarse en la solidaridad
de su gente, gente que sabe que en el esfuerzo de construir otra
economía no está sola.