MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 11 de diciembre de 2009/ Número 9

NACIONAL

 
 
Afecta la crisis económica a la Huasteca potosina
 
Las comunidades que dependen del turismo se encuentran en situación precaria por la falta de visitantes
En Aquismón ha disminuido también la venta de artesanías
Las pasadas fiestas del Día de Muertos dejaron en la memoria un espectáculo multicolor en la Huasteca potosina. En municipios como San Martín Chalchicuauhtla se vivieron las comparsas, sinónimo de alegría en las calles y en la plaza principal del pueblo, donde bailan los vecinos en grupos con un trío de música popular.

Pero no todo es tronar cohetes, cantar y bailar disfrazados de calaveras y de diablos. Atrás sucumbe la pobreza y la necesidad de impulsar el turismo para traer divisas a los que no encuentran trabajo.
 
A pesar de contar con innumerables bellezas y extrema vegetación, la Huasteca potosina sucumbe ante la marginación extrema y sus habitantes no alcanzan a vivir dignamente.
Las pasadas fiestas del Día de Muertos dejaron en la memoria un espectáculo multicolor en la Huasteca potosina. En municipios como San Martín Chalchicuauhtla se vivieron las comparsas, sinónimo de alegría en las calles y en la plaza principal del pueblo, donde bailan los vecinos en grupos con un trío de música popular.

Pero no todo es tronar cohetes, cantar y bailar disfrazados de calaveras y de diablos. Atrás sucumbe la pobreza y la necesidad de impulsar el turismo para traer divisas a los que no encuentran trabajo.

A pesar de contar con innumerables bellezas y extrema vegetación, la Huasteca potosina sucumbe ante la marginación extrema y sus habitantes no alcanzan a vivir dignamente.

Juan González, disfrazado de viejita, con rebozo y máscara, comentó que radica en Estados Unidos y cada año asiste a su pueblo para bailar las comparsas. Pero no se quiere regresar al país del norte y tiene que hacerlo pues no hay trabajo para él.
En la plaza municipal se vende el aguardiente con pulpa de fruta de la región que ha logrado comercializar don Ramón Grande, quien ocupa escasamente quince personas de San Martín Chalchicuauhtla: "Luego de las elecciones, todos quieren trabajar en el Palacio Municipal y ya es necesario que aterricen los proyectos del gobierno para la generación de micro negocios", expresó. Grande otorga subempleos en 55 ejidos como Escuatitla, Mancho, Sanluisito, Espatla y Tampacán; ha logrado convencer a los pobladores indígenas de que siembren frutas y se las compra para elaborar el popular "jobito".

"Aquí no se daban la maracuyá, la linche y otras frutas exóticas traídas de China y de Brasil, por las características de la tierra, pero se ha logrado y eso fue positivo para que la gente no emigrara tanto y se quedaran a procurarse una generación de recursos aquí mismo en su tierra", dijo.

El productor, quien aún elabora su mezcal de manera muy artesanal, con algunos empleados indígenas de la región, muestra la etiqueta del licor con una figura prehispánica de la cultura huasteca que refleja la memoria histórica de los antepasados en esta zona, unida a las culturas de los huastecos veracruzanos e hidalguenses.

Taxistas sin trabajo en Aquismón
En Aquismón permanecen formados los taxistas cerca del kiosko, en espera de turistas para llevarlos al Sótano de las Golondrinas. Trabajadores del turismo, tanto taxistas como lancheros, denunciaron los nulos apoyos que reciben por parte del gobierno estatal pues en temporadas de bajo turismo no ganan para alimentar a su familia. En entrevista, comentaron que en la temporada de la influenza no pudieron trabajar.

Los taxistas, afiliados a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), llevan a sus visitantes a lugares como el Sótano de las Golondrinas o las cuevas de Mantuzalel. Ahí tienen que esperar hasta que sus clientes se quieran regresar a la cabecera municipal. El viaje cuesta 70 pesos ida y vuelta.

Jaime Gómez Hernández, miembro del grupo de taxistas explicó que son diez años de trabajar en una situación precaria en un municipio donde se sufre por el clima y la falta de empleo: "Aquí tenemos nuestra ruta cada quién y son largas, pero realmente ganamos bien sólo en la Semana Santa, el resto del año la pasamos mal, pero no hay más empleo, tenemos que aguantarnos", expuso.

Lancheros de Tamul, con pocos recursos
Por su parte, un grupo de lancheros de las cascadas de Tamul, municipio de El Naranjo, quienes diariamente reman hasta siete u ocho horas en el río Tampaón, comentaron la difícil situación que viven en esta crisis económica, pues ante la falta de poder adquisitivo hay cada vez menos turistas y los visitantes se limitan a ir a los paseos en ciertas temporadas.

Los lancheros batallan todos los días para encontrar visitantes que quieran pasear en el río y conocer las bellas cascadas. A diez años de haberse iniciado el grupo de remadores, ellos mismos procuran la ecología de la zona, pues prohíben llevar comida y bebidas alcohólicas o refrescos a los paseos. De igual modo, cuidan que sus clientes no tiren basura durante el recorrido por el río.

"Nosotros vivimos aquí y es cara la vida, pero soportamos para seguir viviendo aquí donde nacimos, cobramos 500 pesos ida y vuelta, son como ochenta pesos por persona en una canoa donde caben siete", dijo Julián Chávez Maldonado, presidente del grupo.

"Por la influenza no pudimos trabajar y nos dedicamos a los trabajos de albañilería, aquí no hay ayuda de turismo ni subsidios estatales, aquí es la suerte de los turistas si vienen o no; con suerte, sacamos dos viajes al día, pero no siempre pasa", finalizó.

Consuelo Araiza
Foto: Consuelo Araiza
 
 

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