MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 11 de diciembre de 2009/ Número 9

CULTURA

 
Nueva Zelanda, Hawai y Tahití presentes en el Auditorio Nacional
 
Artistas de pueblos indígenas de esos países afirmaron que con la música preservaron su cultura a través de siglos de colonización

 
Kaumakaiwa Kanaka´ole en su presentación en el Auditorio Nacional
El 17 de noviembre se llevó a cabo en el Auditorio Nacional la III Muestra Internacional de Música Indígena "El Pacífico suena", organizada por la empresa Talentos a la Carta (TAC). Se presentaron el cantante hawaiano Kaumakaiwa Kanaka´ole, el grupo Manahau de Tahití y los maoríes de Aoteroa, Nueva Zelanda. Como representante de México participó la soprano Edith Ortiz Mendoza, mixteca de Oaxaca.

MUNDO INDÍGENA tuvo oportunidad de entrevistar a los participantes extranjeros antes del evento, quienes hablaron un poco sobre su música, su danza y la importancia de ellas en la preservación de su cultura e identidad.
El hula ancestral
El hula es un ritual hawaiano que ha sobrevivido gracias a algunas familias que, pertenecientes a clanes ancestrales, continuaron practicándolo a pesar de su prohibición por muchos años. Una de ellas es la familia Kanaka´ole, del clan de Pele, la diosa del fuego. Kaumakaiwa Kanaka´ole relató cómo han logrado mantener vivo el ritual y su significado.

"La tradición del hula ha pasado de generación en generación; como soy el mayor de mi familia, fui criado por mis abuelos, para aprenderla. Así, por milenios mi familia ha perpetrado el hula a través del estilo aiha'a, que significa ser uno con la tierra. Con esa técnica particular de hula hemos mantenido nuestra conexión con el fuego, con las tradiciones de nuestro volcán y nuestras divinidades, particularmente Pele. Es en ese fuego que encontramos nuestra fuente de poder y nuestra inspiración, porque sin él no podríamos sobrevivir y a través de nuestras danzas y tradiciones orales mantenemos nuestra conexión íntima con la tierra".

Explicó que por alrededor de 200 años su pueblo ha sido objeto de opresión económica, política y religiosa, al grado de que por mucho tiempo la práctica del hula fue ilegal y la realizaban de manera clandestina. En la actualidad, aunque ya no está prohibido, persisten los problemas para hacer sus rituales. Kaumakaiwa explicó: "Nuestras tierras no son propiedad nuestra, tenemos que pelear para acceder a nuestros bosques y playas para conseguir los materiales para practicar el hula. Sin esos elementos de la tierra perderíamos nuestra tradición".

Comentó además sobre el uso comercial del hula, "la era de las faldas de celofán y bras de cocos, popularizados por Hollywood" que nada tienen que ver con los cantos y danzas ancestrales. "La gente no ve el aspecto ritual, por eso habemos muchas familias que en la intimidad hemos mantenido la parte sagrada", afirmó.

En su presentación, Kanaka´ole, con una voz privilegiada, interpretó canciones que narran historias de su pueblo, leyendas de las divinidades y algunas que él compuso a sus antepasados, así como una pequeña muestra de baile ritual.

Originario de Hilo, Hawai, Kaumakaiwa, al igual que su madre y su abuela, combina su misión de preservar las tradiciones con la tarea de darlas a conocer. A sus 27 años ha grabado tres discos y ya fue tres veces galardonado con el premio Nä Hökü Hanohano, versión hawaiana de los premios Grammy.
 
Los maoríes viajeros
 
Los guerreros maoríes representaron varias historias en el escenario
Hinewirangi Kohu-Morgan, líder del grupo maorí, contó que su pueblo siempre fue viajero y por eso representarían en el escenario un viaje desde Hawaiki hasta Aotearoa, contando la historia de cómo sus ancestros llegaron a esos territorios. "Son canciones y danzas que hablan de la búsqueda de la tierra y de cómo nuestro pueblo la busca con la oración matutina llamada Karaka y parte a bordo de canoas para encontrar el paraíso", explicó.
 
En nuestra entrevista comentó: "Nosotros somos conocidos como los vikingos del sur, los viajeros jóvenes o hijos del Sol. Sabemos que nuestros antepasados navegaron el océano y llegaron a América.
"Lo creas o no, tenemos una papa que se llama peru peru que nos recuerda a nuestra gente de Perú. Tenemos una conexión con los aztecas porque sabemos que hubo jóvenes nuestros que viajaron por el océano miles de años atrás".

Kohu-Morgan, es música, poeta, y dirigente de varias organizaciones que realizan trabajo social y político por su pueblo. Sobre la importancia de la música y la danza tradicionales dijo: "Nosotros como nación, nos gusta mucho mantener nuestra cultura en canciones y danzas. Fuimos asesinados en años de colonización por los ingleses y con las canciones hemos mantenido vivas nuestras historias, el amor de nuestro pueblo por los niños y los relatos de viajes de nuestros antepasados.

"Mucha gente murió tratando de mantener nuestra cultura y nuestra lengua. Mucha gente bebía y fumaba mucho, eso los mataba y los mata todavía, porque fueron colonizados. Por eso cantamos y trabajamos para llevar a la gente su propia cultura, lo que nosotros hacemos es un proceso de descolonización". Dijo que actualmente están trabajando con hombres y mujeres maoríes presos.

En el escenario, fue relatando la historia de la danza y los cantos que presentaron tres hombres fornidos, con tatuajes en la cara y en el cuerpo, vestidos con taparrabos. En varios momentos ella y una mujer joven los acompañaron con su voz o tocando algún instrumento.

La belleza tahitiana
El grupo Manahau está integrado por jóvenes que estudian. Son 40 entre cantantes y bailarines pero solamente vinieron ocho. "Los bailarines son hombres y mujeres jóvenes, y todos son bellos, para ser bailarín tienes que ser bonito, de cara y cuerpo" comentó en entrevista Toromona Hiro, representante de la agrupación. Esto se comprobó en el escenario, donde cuatro hermosas parejas deleitaron al público con su baile, con suaves pasos y movimientos.
Tahití pertenece a la Polinesia Francesa. Si bien desde hace más de 150 años el idioma oficial es el francés, los nativos continúan comunicándose en su lengua y mantienen vivas sus tradiciones.
 
El grupo tahitiano deleitó al público con sus danzas
Manahau se formó en 2001 y se define como una expresión contemporánea de la música tradicional. "Tenemos que rescatar lo tradicional de la música y la danza, pero no podemos quedarnos sólo con eso porque la vida cambia, entonces remarcamos en nuestra música la evolución, mezclamos lo tradicional con lo moderno", explicó Hiro. Afirmó que el grupo no quiere caer en la reconstrucción seudo histórica, pues no pueden pretender ser testigos del pasado, por lo que retoman elementos de la música y danza tradicionales pero crean con ellos sus propias combinaciones. "Es la afirmación de nuestra identidad cultural, somos los tahitianos de hoy", concluyó.

Los suaves movimientos de las mujeres tahitianas y la voz dulce de Kaumakaiwa Kanaka´ole contrastaron con la rudeza de los movimientos y los gritos de los guerreros maoríes, pero todos tienen algo en común; provenientes de lejanas costas del Pacífico, de tierras colonizadas, han usado la música y la danza para preservar sus tradiciones y conservar su identidad a través de siglos de colonialismo.


Margarita Warnholtz
Fotos: :Emmanuel Audelo E.
 
 

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