Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 11 de diciembre de 2009/ Número 9
OPINIÓN
DETALLES
José del Val
Despojo censal
Una de las demandas exigidas reiteradamente por los pueblos
indígenas en las reuniones internacionales en la ONU y
otros foros nacionales, ha sido la imperiosa petición
de ser plenamente reconocidos en su número y características
específicas en las estructuras censales nacionales, como
condición básica y necesaria para construir una
nueva relación con sus estados y sociedades.
En el espacio de las Naciones Unidas, el Foro Permanente para
Cuestiones Indígenas ha realizado en los últimos
años reuniones en todos los continentes con el objetivo
de construir y precisar el conjunto de indicadores con los cuales
deben ser conocidos y reconocidos en sus naciones.
Se trata de reuniones internacionales de gran calado en que los
pueblos indígenas han dialogado con los organismos internacionales
y los representantes de los Estados, demostrando la ingente necesidad
de liberarse del ocultamiento de sus condiciones de vida y desarrollo,
de la invisibilidad estadística a la que están
sometidos bajo la batería de indicadores con que el mundo
entero los mantiene subsumidos, negándoles su especificidad,
encerrándolos en los compartimentos agobiantes de las
mediciones construidas con base en los modelos "pobretológicos"
en boga, que aparte de ocultar sus condiciones y características,
los despojan de sus potencialidades y posibilidades de desarrollo.
La imagen difundida y reiterada de que los pueblos indígenas
son los más pobres de los pobres, se construye con base
en la ausencia absoluta o casi absoluta del ejercicio de sus
derechos elementales, establecidos por las constituciones nacionales,
a la alimentación, la salud y la educación, por
sólo mencionar derechos fundamentales básicos.
Esta ausencia del ejercicio de derechos fundamentales se postula
como imagen global de sus necesidades y carencias; sin embargo
los planes y los programas, tanto internacionales como nacionales,
que aspiran a cumplir con estas demandas, no parten de una explicación
racional y verídica de las condiciones y las causas que
determinan la condición de despojo de los pueblos, simple
y sencillamente las dan por sentadas.
Es por esto la exigente demanda de los pueblos por contar con
instrumentos de medición nuevos y precisos que garanticen
una comprensión profunda de su situación, lo que
permitirá a las sociedades reconocer los aportes y las
potencialidades que los pueblos indígenas tienen en la
construcción de un futuro posible para todos.
De ahí que resulte necesario denunciar y repudiar la negativa
tajante y grosera que el Instituto Nacional de Geografía
y Estadística (INEGI) ha dado a la demanda indígena
de una mayor visibilidad en la estructura de los censos nacionales
del 2010, lo mismo que hizo con la demanda del Centro Nacional
de Prevención de Desastres (Cenapred) de incluir a la
población afroamericana de México en el censo próximo.
Lo peor resultaría si son ciertas las informaciones de
que dicho instituto, en razón de limitaciones presupuestales,
ha decidido reducir a la mitad las preguntas censales, demostradamente
insuficientes, ofreciendo a cambio hacer un ejercicio de muestreos
parciales. Sepan los funcionarios involucrados en tal intento
criminal de legrado estadístico que deberán responder
por sus acciones.