Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 11 de diciembre de 2009/ Número 9
OPINIÓN
VIDA COTIDIANA
Sofía Robles Hernández
La asamblea comunitaria
Tlahuitoltepec se caracteriza por ser una comunidad con iniciativas
para su desarrollo. Ha sido pionera en propuestas educativas,
en la participación de las mujeres, en proyectos productivos
y semillero de profesionistas para muchas comunidades de la región
mixe y zapoteca, con el establecimiento de la Escuela Normal
Rural Zempoaltepetl en la década de los 70 y más
recientemente con la creación del Instituto Tecnológico
de la Región Mixe.
La elección de autoridades tradicionalmente ha sido en
asamblea comunitaria, aun antes de que en el Código de
Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales de
Oaxaca se reconociera la elección por usos y costumbres
en 1995. Existe un sistema de cargos al cual todos los ciudadanos
del centro y de las rancherías tienen acceso. La participación
de las mujeres en el cabildo municipal empezó hace más
de 20 años y han logrado ocupar cargos importantes. La
participación de los jóvenes es paulatina, a medida
que se van integrando al sistema de cargos, y la mayoría
entiende y acepta la vida comunitaria.
Sin embargo también hay otras opiniones, por ejemplo que
es necesario hacer cambios para que, antes de nombrar autoridades,
se sepa la propuesta de los candidatos, concepción que
se apega más a la forma en que los partidos políticos
desarrollan sus elecciones.
Este último año se han vivido situaciones que pusieron
de manifiesto las limitaciones de los derechos indígenas
sobre el derecho positivo, por la decisión comunitaria
de hacer justicia a personas de la comunidad que infringieron
en el delito de secuestro y se refugiaron en la comunidad, situación
que desgastó tanto a las autoridades como a los ciudadanos
y ciudadanas, por haberse realizado varias asambleas para analizar
el caso y finalmente no se llegó a ninguna solución
comunitaria.
En los últimos meses, después de las elecciones
de autoridades municipales y agrarias para el 2010 realizadas
el 30 de agosto y 6 septiembre de 2009, nuevamente la comunidad
entró en una etapa difícil al hacerse manifiesta
la inconformidad de algunos comités de las rancherías
que demandan contar con la categoría de agencias municipales
y el buen manejo de los recursos. Estas demandas son legítimas,
el reconocimiento y la transparencia son elementos que permiten
tener confianza en nuestras autoridades; sin embargo, existen
formas e instancias para manifestar las inconformidades sin poner
en riesgo la unidad de la comunidad.
Es preocupante que en una asamblea convocada por los comités
de desarrollo de las rancherías el 8 de noviembre, así
como en otras asambleas subsecuentes, desconocieran al cabildo
nombrado para el 2010, argumentando que no había participado
la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas y en su lugar
nombraran un nuevo cabildo. La comunidad siempre ha tratado de
evitar la violencia, por ello una parte de la población
se ha mantenido al margen de dichas decisiones pues, querámoslo
o no, dividen y violentan los principios comunitarios y establecen
condiciones para que otros intereses invadan la vida comunitaria.
Ojalá no tengamos que lamentarnos y esta situación
no perjudique el desarrollo de la comunidad. Nos preguntamos;
¿a quién beneficia que las comunidades se desestabilicen
y dividan?