MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 14 de agosto de 2009/ Número 7

NEGOCIOS

 
Bebidas tradicionales salen al mercado
 
En Amatlán, Morelos, Lucio Pérez y su familia elaboran vino de capulín y ponches que venden como producto artesanal
Lucio Pérez recuperó una tradición de su comunidad
Lucio Pérez, nahua de Amatlán, Morelos, cuenta: "empecé a hacer vino de capulín con mi familia hace cuatro años, lo vendíamos en botellas de plástico, con las etiquetas hechas a mano una por una, a la gente de aquí; ahora ya compro el envase de vidrio, imprimo las etiquetas y ya vendemos en otros lados". Además del vino ahora producen ponche de hoja de maíz morado y ponche de leche, todas bebidas tradicionales de la región. Su intención no es solamente generar ingresos para su familia, sino también conservar la tradición del consumo de esas bebidas pues, según dice, estaban dejando de tomarse en las fiestas. "A la llegada de otras bebidas de otros lugares, que se han puesto de moda, la gente ya no prepara sus bebidas tradicionales y los jóvenes a veces ya no las conocen, por eso las estoy rescatando, para que las prueben y vean que son muy sabrosas y sigan tomando parte de lo que nuestros abuelos nos enseñaron y a la vez para que las conozcan las demás personas", explica.
Actualmente Pérez y su familia producen alrededor de 20 cajas anuales de cada una de sus bebidas y las distribuyen en tiendas de Tepoztlán como producto artesanal. También las han presentado en las exposiciones de Fonaes en el Distrito Federal y las venden a través de empresas amigas en Xochimilco, en algunos puntos de Cuernavaca y también en el mercado local.

El vino de capulín se hace con la fruta del mismo nombre, que se recolecta en el campo durante el mes de mayo. En esa época recogen lo más posible y lo ponen a fermentar. Obtuvo la receta de su tía, médica tradicional, pues el vino "además de ser sabroso, tiene propiedades curativas, tiene muchos antioxidantes y es bueno para la tos; me lo compran incluso algunas personas que preparan jarabe", comenta Lucio.

El ponche de leche se hace con este producto, azúcar, canela y alcohol; el de hoja de maíz morado es una infusión de esta hoja a la que se le agrega limón y unos grados de alcohol. Esta bebida "la toma la gente que siembra maíz, a la hora de cosechar van guardando la hoja y cuando termina la jornada la esposa de quien los contrató les prepara el ponche con la hoja que ellos llevan, que les sirve como relajante después del trabajo tan pesado", explica Pérez, agregando que también esa tradición se está perdiendo.

Con su trabajo, Lucio Pérez ha logrado incrementar el ingreso familiar y recuperar una tradición de su comunidad, la cual comparte con los visitantes y con quienes compran el producto en los distintos puntos de venta.

Bárbara González Díaz
Foto::Emmanuel Audelo E.
 
 
 
 

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