MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 12 de junio de 2009/ Número 6

NACIONAL

 
 
En cuatro años, 32 estudiantes indígenas se titularon con respaldo de la UNAM
 
El Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas apoya actualmente a 350 alumnos de 24 pueblos originarios.
Becarios indígenas de la UNAM con el rector José Narro Robles
José Eduviges Pool Ojeda, maya egresado de la maestría en Artes Visuales dice: "La beca o, más bien, el apoyo que el programa me ha brindado, me llegó en un momento crucial, cuando pensaba dejar la escuela y dedicarme a trabajar. Estoy contento de terminar con esta etapa de mi formación profesional, pues considero que con este logro se me presenta un horizonte más amplio".
 
Él es uno de los 32 estudiantes que se han titulado con apoyo del Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas (SBEI) de la UNAM. Este sistema, que inició en 2005, apoya actualmente a 350 alumnos pertenecientes a 24 pueblos originarios, de los cuales 300 están inscritos en 58 licenciaturas y 50 estudian bachillerato.
Algunos, como Efrén Govea Manzo, purépecha egresado de la Facultad de Economía, continuaron sus estudios en el extranjero. Govea regresó recientemente de China, a donde fue a aprender el idioma para cursar próximamente una maestría en eficiencia del manejo de los recursos naturales. Según comentó, el chino no le costó mucho trabajo pues "mi lengua, el purépecha, me ayudó". Ricardo Pérez Martínez se encuentra en Francia en la universidad de Montpellier, becado por la Unión Europea.

Otros se destacan en el ejercicio de su profesión, como el zapoteco Édgar Revilla, quien llegó al DF a los 21 años de edad para estudiar la licenciatura de Instrumentista en Saxofón en la Escuela Nacional de Música de la UNAM. Participó en el Encuentro Mundial de Música de Folklore en Italia y con su cuarteto de saxofones ha ganado varios concursos. O Citlalli Reyes Sánchez, mixteca de Oaxaca titulada en Derecho, quien trabaja actualmente en un despacho de abogados.

Varios hicieron su tesis sobre temas relacionados con su comunidad, como el economista Nicolás Sánchez Onofre, originario de Jamiltepec, Oaxaca, cuya tesis se titula "Remesas como fuente de desarrollo regional: el caso de Guerrero y Oaxaca"; o Dydya López Domínguez, graduada como bióloga con un estudio etnozoológico de los vertebrados utilizados en la alimentación de los amuzgos, quien además realizó la primera tesis bilingüe español-amuzgo del SBEI.

Cómo funciona el SBEI
El SBEI depende del Programa Universitario México Nación Multicultural (PUMC) de la UNAM y es coordinado por Evangelina Mendizábal, quien explicó a MUNDO INDÍGENA algunos aspectos de su funcionamiento: "La coordinación realiza un proceso permanente de evaluación y seguimiento a través de tutorías personalizadas que frenan la deserción, los motivan y consolidan la culminación de sus estudios. A lo largo del semestre, se solicitan tres informes a los becarios para conocer su rendimiento académico y periódicamente se aplican consultas para actualizar la información, lo que amplía la interacción con ellos".

También hay un plan de regularización que brinda apoyo a los becarios con rezago académico en materias como matemáticas o inglés, principalmente en preparatoria, debido a deficiencias de educación en sus regiones de origen. "Las principales dificultades académicas que presentan los becarios derivan de problemas económicos y familiares, rezago escolar en sus regiones de origen y deficiente orientación vocacional. La deserción escolar, en algunos casos, se presenta por migración económica, problemas o enfermedades de familiares, matrimonio y embarazo", afirmó Mendizábal.
 
De los 350 becarios 139 son mujeres. Sobre ellas, la coordinadora del programa comentó: "Algunas han enfrentado a sus familias para continuar con sus estudios universitarios, también en la elección de la carrera que ellas escojan y no la que quieran sus padres. Ellas están construyendo como mujeres indígenas universitarias nuevos modos de vida que se reflejan en la elección de su tema de tesis, vinculando los problemas de sus familias y de su comunidad". Entre todos los graduados la primera fue una mujer, Griselda Guzmán Girón, tzeltal egresada de Enfermería.

Experiencias
Fabián Ferreyro, uno de los tutores, comentó con MUNDO INDÍGENA sobre las experiencias de los becarios: "Se presentan situaciones diversas, la principal es la migración, la búsqueda de oportunidades de educación que en sus comunidades no encuentran, planean en el futuro regresar a sus pueblos a desarrollarse en sus carreras y con esto mejorar las condiciones de vida de su comunidad. La elección de carrera nace tanto de las necesidades personales como de las de su pueblo y las actividades que sus familias realizan para subsistir. La adaptación a la ciudad es difícil, su alimentación cambia, la forma de relación con los otros es distinta y la lengua también es diferente. Mencionan el provenir de familias y pueblos conservadores, por ejemplo, donde destacan prácticas como el no poder hablar con una mujer en la calle, o que las parejas no se pueden tomar de la mano y mucho menos besarse en público".

En cuanto a sus relaciones familiares, explicó Ferreyro, quien convive constantemente con los becarios: "En algunos casos son el único familiar o uno de los pocos en poder estudiar por lo que existe presión sobre ellos, además de que sus familias hacen grandes esfuerzos económicamente hablando con el fin de que tengan una vida mejor de la que ellos tuvieron y poder apoyarlos desde sus pueblos, por lo que muchos becarios mencionan el querer salir adelante para que sus padres se sientan orgullosos. Es importante mencionar el gran empeño puesto en los estudios a pesar de las dificultades y obstáculos que han sobrepasado a lo largo de sus vidas".

Pero no todo es estudiar. "Compartimos actividades, como los encuentros de convivencia, los cuales fomentan las relaciones interétnicas entre ellos y con el equipo del SBEI. Anualmente participan en la megaofrenda universitaria del Día de Muertos. A lo largo de cuatro años los becarios han montado la ofrenda con representaciones de sus distintos pueblos. El año pasado el tema fue "10 años sin Octavio Paz" y decidieron llamarle a su ofrenda "El Laberinto de la Multiculturalidad", comentó Mendizábal.

Los becarios provienen de 24 pueblos originarios: nahuas, mixtecos, zapotecos, mixes, otomíes, mazahuas, triquis, mazatecos, totonacas, chinantecos, purépechas, zoques, tlapanecos, tzeltales, tzotziles, teeneks, tepehuas, mayas, amuzgos, chatinos, chocholtecas, huicholes, mam y popolocas.

Bárbara González Díaz
Foto: Especial
 
 
 
 

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