Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 12 de junio de 2009/ Número 6
OPINIÓN
EDITORIAL
Durante el mes de mayo se llevaron a cabo dos eventos muy
importantes para el movimiento indígena internacional.
Uno, la octava sesión del Foro Permanente para cuestiones
indígenas de Naciones Unidas, realizada en Nueva York,
otro, la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas
del Abya Yala (América) en Puno, Perú. Ambos reunieron
a miles de indígenas de todo el mundo y, si bien las conclusiones
de cada uno fueron distintas, hay por lo menos un punto de coincidencia:
los gobiernos y las empresas deben respetar los derechos de los
pueblos indígenas y detener el despojo de sus territorios.
Días después de que concluyeron estas reuniones,
estalló un conflicto en Perú que dejó como
saldo decenas de muertos y que tiene que ver precisamente con
el punto anterior. Indígenas de ese país iniciaron
protestas desde abril reclamando la derogación de leyes
que pretenden atraer mayor inversión privada a zonas ricas
en recursos naturales, ubicadas en territorios indígenas,
sin tomar en cuenta a los pueblos originarios. Los primeros días
de junio, se dieron enfrentamientos entre la policía y
los indígenas que, como una acción más de
su oposición a esas leyes, bloqueaban una carretera.
Esta vez fue Perú, pero es sólo el ejemplo más
reciente de que no se está aplicando la Declaración
de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas,
por más encuentros y foros que se realicen. Como dijeron
muchos en el foro, es hora de que los pueblos indígenas
usen la declaración para presionar a los gobiernos a su
favor, pero también de que comiencen a ejercer el derecho
a la libre determinación en sus territorios.
En esa línea se orienta la propuesta de crear una cámara
empresarial indígena en México, que fortalezca
a los productores y empresarios indígenas, para que sean
ellos quienes aprovechen los recursos de sus territorios en beneficio
de todos, para generar un desarrollo con identidad. La crisis
global que padecemos demuestra que algo está mal en el
manejo de la economía; tal vez estas empresas, con otra
visión, otros códigos de ética, presenten
una alternativa para todos.
Con esta edición, MUNDO INDÍGENA cumple un año
de compartir con ustedes, nuestros lectores, un poco sobre el
acontecer de los pueblos originarios de México y el mundo.
Agradecemos todos los comentarios que nos han enviado y los
invitamos a que continúen comunicándose con nosotros,
bajo el compromiso de documentar los grandes cambios que los
pueblos indígenas hoy protagonizan.