MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 20 de marzo de 2009/ Número 5

INTERNACIONAL

 
Mirna Cunningham: 40 años de lucha
 
Miskita de Nicaragua, esta mujer es uno de los pilares del movimiento indígena latinoamericano
 
Cunningham fue gobernadora y diputada de la Región Autónoma Atlántico Norte de Nicaragua
Pionera del movimiento indígena contemporáneo, médica originaria de la moskitia nicaragüense, exgobernadora de la Región Autónoma Atlántico Norte y dirigente de diversas organizaciones internacionales, después de 40 años de lucha Mirna Cunningham aún es uno de los pilares de dicho movimiento.
 
En su última visita a México concedió una entrevista a Mundo Indígena y comenzamos por preguntarle un poco de su historia para después hablar sobre la situación actual de los pueblos indígenas y algunos planes a futuro.
 
"Yo soy del río Coco, de lo que se conoce como la moskitia nicaragüense. Creo que mi involucramiento en lo que podríamos llamar el movimiento indígena surge después de que concluyo mi carrera universitaria, aunque desde antes, o sea en los años 60, mientras estudiaba, en las vacaciones recorría las comunidades prestando atención médica. Cuando termino medicina me traslado de nuevo a mis comunidades. Entonces, me doy cuenta que si bien con la cirugía resuelvo algunos problemas, no resuelvo los problemas estructurales. Le salvaba la vida a la gente pero eso no era suficiente, entonces me empiezo a involucrar con un enfoque más social y político de trabajo con las mismas comunidades mías".
 
Desde que estudiaba en la universidad Mirna participó en el movimiento revolucionario de Nicaragua y en 1979, con el triunfo sandinista, fue nombrada primero responsable de salud de la Región Autónoma Atlántico Norte y después gobernadora de la misma. "Durante ese período (de su gobernación) es cuando se dan los conflictos más agudos entre el gobierno sandinista y el pueblo miskito, porque parte de ese pueblo se involucró en la guerra contrarrevolucionaria… en ese contexto me correspondió a mí como gobernadora negociar el proceso de pacificación, todo el proceso de construcción de la autonomía… participé en las negociaciones con los grupos alzados, en todo lo que fue la conformación de las comisiones de paz y autonomía que involucraron de forma masiva a la población, la repatriación, el retorno de las comunidades a sus lugares de origen… o sea yo era la responsable de la región, una región en guerra con todo lo que uno se puede imaginar".
 
En 1990 fue diputada, en 1992 secretaria ejecutiva de la Campaña de los 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular y en 1994 rectora fundadora de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense, la primera universidad indígena intercultural. Cuenta sobre sus inicios en el trabajo internacional: "Desde finales de los 80 estuve trabajando con Rigoberta (Menchú), para reunir a líderes indígenas, se hicieron las cumbres de pueblos en México y en Guatemala. Logramos articular a más de cien líderes para definir en conjunto la agenda de lo que se tendría que hacer en Naciones Unidas, que incorporaba la creación de un foro permanente sobre cuestiones indígenas y la década de los pueblos indígenas, entre otros. Como coordinadora del movimiento 500 años me tocó organizar el encuentro continental y articular eventos en todo el mundo".
 
A partir de entonces, Cunningham ha trabajado en la directiva de diversas ONGs internacionales, participa regularmente en las actividades del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de Naciones Unidas, colabora con el Foro Internacional de Mujeres Indígenas, trabaja sobre el tema de indicadores de los pueblos indígenas, da conferencias, cursos y conserva un trabajo en su región. Ha publicado diversos textos, ganado varios premios y es considerada experta en diversos temas relacionados con los pueblos originarios; además tiene cuatro hijos.
 
Los logros del movimiento
Le preguntamos cuáles considera los principales logros del movimiento indígena, después de más de 40 años de trabajo y lucha constante, más allá de la constitución del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de Naciones Unidas y, por supuesto, de la aprobación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.
 
"El principal logro es que se ha comenzado a identificar a los pueblos indígenas como actores políticos relevantes. En países donde son mayoría o no son mayoría pero tienen presencia, ya difícilmente puede haber gobernabilidad sin los pueblos indígenas. Otro logro importante ha sido ir construyendo un marco jurídico que articula derechos colectivos con derechos individuales, donde se ha demostrado que, de alguna forma, para una persona es imposible gozar de derechos individuales si no se reconocen los derechos colectivos. Por ejemplo, un niño no puede ejercer su derecho individual a la educación en su idioma si no existe el derecho colectivo a la educación bilingüe. O una mujer indígena no puede gozar del derecho individual a parir en condiciones adecuadas si no se reconoce el derecho a ejercer la medicina tradicional".
 
 
Cunningham con Rigoberta Menchú en la ONU
En cuanto a las mujeres indígenas, comenta que han enfrentado el desafío de asumir que ni el feminismo puede continuar ignorándolas ni los hombres indígenas pueden seguir subordinándolas. "Ya es difícil encontrar una comunidad indígena donde no haya por lo menos un grupito de mujeres concientes de que están siendo oprimidas y deben ser escuchadas", afirma.
 
Por último, respecto a la educación, resalta la creación de universidades indígenas con programas educativos propios de distintos niveles, así como la incidencia en programas educativos convencionales y la formación de profesionales indígenas.
Retos actuales y a futuro
Sobre la problemática que enfrentan los pueblos indígenas en la actualidad, además de la marginación en que se encuentran, Cunningham resalta el racismo. "Seguimos en países racistas, donde el racismo se refleja no sólo en las relaciones interpersonales; si bien los estados han reconocido la diversidad étnica, las leyes y las políticas siguen impregnadas por el racismo estructural". Asegura que no basta con reconocer la multiculturalidad, sino que se requieren también transformaciones de fondo.
 
A la pregunta de qué sigue, Mirna Cunningham se refiere primero a la educación, a la necesidad de formar gente con una educación intercultural real "que articule los conocimientos propios de los indígenas con los conocimientos occidentales".
En segundo lugar menciona la necesidad de consolidar las reformas estructurales que cada país ha alcanzado. Se requiere "respeto al autogobierno, establecer reglas claras de relación entre los pueblos indígenas y el Estado central y crear condiciones materiales y legislativas que mejoren la calidad de vida de la gente".
 
Por último, enfatiza de nuevo en la cuestión del racismo: "Tenemos que ser más serios con el tema de la discriminación. Nos discriminan y nos sentimos mal, nos apapachamos, baja nuestra autoestima y ya. Debe haber cuestionamientos más serios en torno a las sanciones. En muchos países no hacen nada y debería ser un compromiso, no se pueden sanar las relaciones mientras a un grupo de gente le sigan negando los derechos fundamentales… Mientras más conquistamos nuestros derechos más nos discriminan. Evo (Morales) ganó en Bolivia, entonces en otros países temen que gane otro indígena y por lo tanto más niegan los derechos y más discriminan."
 
Comenta que este problema no lo pueden resolver los pueblos indígenas solos, pues "no es problema nuestro que nos maltraten, es problema de los otros, son ellos los que están mal". Sin embargo reconoce que el racismo tiene mucho que ver con la imagen que los indígenas han dado de sí mismos como víctimas, más que como portadores de muchas respuestas. "No se dan a conocer los aportes que hacemos en cuanto a salud, producción, educación y cuestiones ambientales, por ejemplo. Nuestro discurso no logra ganar aliados porque no lo hemos dado a conocer fuera de nosotros", explica. Y Cunningham, quien a partir de este número se suma al consejo editorial de Mundo Indígena, concluye: "Las soluciones no las vamos a hacer solos porque son globales, no sólo para los pueblos indígenas, y tienen que ver con reformas estructurales".


Margarita Warnholtz
Fotos: Emmanuel Audelo E.
 

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