MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 20 de marzo de 2009/ Número 5

NEGOCIOS

 
Maseualsihuamej Mosenyolchicauanij: cien mujeres que trabajan juntas
 
Esta empresa de Cuetzalan, Puebla, comenzó en 1985 vendiendo artesanías y ahora tienen una tienda y un hotel
Las integrantes de la organización afirman que se ven como hermanas

 Rufina Villa Hernández afirma: "Nosotras hemos soñado con tener una mejor condición de vida y para llevarlo a cabo hemos desarrollado proyectos educativos y económicos". Desde 1985, la sociedad de solidaridad social de mujeres nahuas Maseualsihuamej Mosenyolchicauanij trabaja en la Sierra Norte de Puebla, concretamente en la zona de Cuetzalan del Progreso.

Origen
La organización comenzó en dos pueblos, con la finalidad de vender artesanías directamente al comprador saltando a los acaparadores; la única forma que encontraron las mujeres para hacerlo fue salir de sus comunidades a ofrecerlas.

Las dificultades no fueron menores, Juana Chepe, presidenta actual de la organización, dice: "Cuando comenzamos a organizarnos fue complicado, más porque era la primera organización de mujeres en aquella época, los problemas con nuestras familias y con la comunidad estaban al día, decían que nada más salíamos a pasear o a buscar otro marido y no a trabajar. Era mal visto; hasta que mostramos con nuestro trabajo avances la gente empezó a creernos".
 
Sin embargo, asegura que del trabajo en el campo no podían vivir dignamente las familias en aquel entonces. En 1989 se incorporaron seis comunidades más y llegaron a ser 200 mujeres desarrollando proyectos productivos de hortalizas y tortillerías, además de la artesanía. También empezaron a implementar talleres sobre derechos humanos, derechos de las mujeres y capacitación sobre elaboración y comercialización de sus productos.

Para 1995 ya existían más organizaciones de mujeres en la región y las artesanías ya no rendían el producto necesario para todas las familias. "Las artesanías salían ya muy poco, no sabíamos cómo ayudarnos. No sabíamos con qué otro proyecto se podía apoyar a las mujeres indígenas de la región y así fue que decidimos hacer un hotel", afirma doña Juana.
 
Las empresas
Fue a través de un crédito que obtuvieron el presupuesto necesario para la construcción del hotel. Se estableció un comité de seguimiento, las comunidades pusieron la mano de obra y en 1997, después de un año de trabajo, se inauguró.
 
El hotel Taselotzin o "lugar de plantitas tiernas" es un proyecto dirigido por la Maseualsihuamej Mosenyolchicauanij (en náhuatl, "mujeres indígenas que trabajan juntas y se apoyan" en castellano), cuya misión es fomentar el desarrollo personal y comunitario, para mejorar sus condiciones de vida.
 
Tienda de artesanías y productos medicinales

 Además del servicio de hotelería cuentan con varias microempresas como tortillerías, artesanías (cestería y bordado) y productos elaborados con plantas medicinales, con un beneficio directo para cien socias y sus familias. Tienen una tienda en Cuetzalan donde venden lo que producen, que además exhiben en el recibidor del hotel.

Actualmente, a través de Taselotzin esta sociedad cooperativa desarrolla un proyecto ecoturístico que proporciona a sus huéspedes educación ambiental, realiza ecoguías en la zona, hace visitas a las parcelas de huertos tradicionales

indígenas y, por otra parte, ayuda a la reforestación en la región construyendo jardineras con plantas medicinales. El hotel cuenta con cinco cabañas, dos albergues, un restaurante con comida típica de la región, una sala de usos múltiples, temascal, masajes, jardín botánico e internet inalámbrico.
 
Rufina Hernández, una de las fundadoras de la organización, asegura: "La mayoría de las mujeres que participan en la cooperativa hace artesanías o conoce la medicina tradicional y a través de eso se cumple con una doble función: buscar ingresos para su familia y la promoción de su cultura". Los huéspedes son de diversa procedencia, desde Puebla, Tlaxcala o la ciudad de México, hasta California, Canadá y Francia por mencionar algunas.
 
Dificultades y logros
Doña Rufina explica cuáles han sido sus dificultades para organizarse y qué logros han alcanzado: "Teníamos que salir a alguna exposición a vender nuestras artesanías hasta por una semana, dejábamos a la familia y a los hijos, al esposo y fue difícil. Pero cuando gana su dinero la mujer y se comparte con el esposo se convierte en una ventaja. Poco a poco se transformaron nuestras vidas, no fue inmediato, pero mejoró nuestra economía, ya podíamos comprar mejores alimentos, pagar el médico y tener mejor salud.
 
"Un gran logro ha sido que ahora las niñas ya van a la escuela, antes sólo los niños iban, pues la gente creía que siendo niñas se iban a ir con el novio o iban a salir embarazadas, pero lo que nos han demostrado es que quieren prepararse para ayudar a su familia. También la organización nos ayudó a poder tomar decisiones, o a pagar las cosas de la escuela", afirma.
 
En los últimos años, la Maseualsihuamej Mosenyolchicauanij ha tomado como una estrategia de crecimiento la capacitación de cada miembro de la organización y actualmente implementa talleres con nuevas organizaciones, para transmitir su experiencia. "Es muy importante estar organizados -continúa Rufina Hernández-, con los talleres y la organización hemos podido desarrollar nuestras capacidades de una forma palpable, en la organización nos vemos como hermanas, no hay competencias, hay apoyo mutuo y eso es una ventaja.
 
"Juntas podemos resolver problemas y reconocer nuestras carencias. No vamos a transformar el mundo pero apoyamos nuestras comunidades buscando un beneficio común. Es muy importante estar organizadas porque puedes lograr cosas que no podrías de forma individual, se pueden lograr por medio de la organización, porque para muchas de nosotras la organización es la única forma de salir de nuestros problemas, ha sido nuestra principal escuela y no hubiéramos podido en otro lugar", asevera.
 
Actualmente colaboran con una red regional de ecoturismo alternativo y, aunque siguen apareciendo nuevos hoteles en la zona, continúan administrando el único hotel "con corazón indígena", como reza en su sitio web. Rufina Hernández reflexiona: "Al principio tuve mucho miedo de que a lo mejor no íbamos a poder lograrlo, pero con la capacitación y con una buena administración sí se puede lograr".

Emmanuel Audelo E.
Fotos: E. Audelo
 

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