MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 20 de marzo de 2009/ Número 5

CULTURA

 
"Soy del rayo"
 
Historia de un granicero de Amatlán

 
Aurelio Ramírez
 Aurelio Ramírez, tiempero y granicero de Amatlán, Morelos, nos recibe en su casa y nos cuenta un poco de su vida y su trabajo.
 
"Yo soy cósmico, porque soy del rayo. Tenía unos siete años cuando venía de Yautepec con mi papá y mi mamá y empezó una llovizna…yo venía montado en una mula cuando pega un rayo, pero yo no me di cuenta, lo único que vi fue así las chispas blancas como escarcha que me cegó y sentí el movimiento, no oí el trueno… Y pasó mucho tiempo y fui creciendo y yo hacía cosas increíbles, cuando se perdía un animal mi papá mandaba a mis hermanos a traerlo y no lo encontraban y yo iba como si supiera dónde estaba y regresaba con él. Luego les platicaba los caminos, porque antes era puro caminar, no había carreteras. '¿Y tú cómo sabes si nunca has ido?' me preguntaba mi papá. 'No sé pero yo lo conozco…'
 
"Después, cuando tenía mis escasos 15 o 16 años, me llamó la atención la curación pero lo hacía desinteresadamente, nada más por gusto y así me salía. Pero lo que soy lo descubrí hace como 30 o 40 años, platicando con un danzante, salió lo que me había pasado y él me dijo: 'tú eres tiempero, granicero'.
Cuando me dijo, me puse a pensar que era un don que me dieron.Tiempero es el que pide el tiempo, pedimos la lluvia, retiramos los malos tiempos, el granizo, el ventarrón…"
 
¿Cómo le hacen?
"Cómo le diré… son ademanes con las manos, por eso las manos son la parte de uno como antena, por decir así… hay que remover primero la energía que tenemos hacia los cuatro rumbos. Después nos ponemos en el centro del cenit, del cosmos y atraemos la energía y con esa energía ya se pueden hacer muchas cosas, con esa energía es como se pide… claro, aparte de eso se tienen que poner en los cuatro puntos cardinales velitas, o sea la luz de acuerdo a sus colores: el amarillo para el oriente, negro para el poniente, rojo para el sur y blanco para el norte. Por esas cuatro etapas tiene que pasar nuestro espíritu para purificarse… y de ahí ya se pide el deseo, yo soy el que pido, tengo que hablarle a los cuatro rumbos, a los dioses del agua de la lluvia, del trueno, del viento, de las nubes, porque todos esos elementos son los que componen la lluvia.
 
"Cuando viene el granizo tiene que ver con que viene un aire o una nube retorciéndose, es un mal tiempo y hay que calmarlo. Más bien hay que desbaratar el granizo para que no caiga… Desde que yo estoy aquí hay buen clima, calmadito aquí y en Tepoztlán, antes decían que pasaban unos ventarrones que derrumbaban todo lo que encontraban a su paso, árboles y todo eso, pero yo solito controlo esta región".
 
Uno de sus mayores deseos actualmente es enfrentarse a un huracán, para medir su fuerza, ver si logra desviarlo o detenerlo. Nos despedimos con la idea de que sería interesante acompañarlo algún día a cumplirlo.
 
Bárbara González Díaz
Foto: Emmanuel Audelo E.
 
 
 
 

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