MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 20 de marzo de 2009/ Número 5

CULTURA

 
Aires y lluvias
 
Sí, tienen que cuidar bastante, porque el agua tiene vida. Si tú lo ofendes, siente, si tú le haces "perezas", siente y si tú lo amas, siente. Entonces al agua hay que amarla para que siga viviendo contigo. Y para nosotros, la tierra, el agua, sí son seres vivos.
Don Antonio, tiempero totonaca

 
Aires y lluvias. Antropología del clima en México. Annamária Lammel, Marina Goloubinoff y Esther Katz (editoras) CIESAS, IRD, CEMCA, México, 2008
 Con estas palabras como epígrafe da inicio este libro, compendio de veinte artículos que exploran los diversos aspectos de la relación hombre-clima en su totalidad, no sólo entre los indígenas sino también en diferentes poblaciones rurales y urbanas, en las sociedades pasadas y presentes de México. Sus páginas revisan la compleja relación de los diversos fenómenos climáticos (aires, nubes, lluvias, truenos, rayos, granizo, chahuistle, etc.) con las actividades humanas, en particular con las estaciones de sequía y de lluvia para la agricultura, así como los rituales y las representaciones con que los pueblos indígenas de México establecen un diálogo con ellos y el poder que algunos individuos tienen para modificarlos, otorgándoles atributos que los sitúan muy lejos del concepto occidental de "recursos naturales".
 
En la primera de las cuatro partes que componen este volumen, "Ritos y calendarios", encontramos dos artículos que abordan el calendario agrícola y los ritos de los nahuas de Guerrero. En el primero, Samuel Villela nos ofrece un análisis de las espectaculares peticiones de lluvia de los pobladores de la Montaña de Guerrero, sus símbolos y continuidad con la época prehispánica. En "El Via Crucis del agua", Aline Hémond y Marina Goloubinoff describen las celebraciones del ciclo anual de lluvia entre los
nahuas del Balsas, desde el carnaval, la Cuaresma, la Semana Santa, el día de San Marcos y la Santa Cruz de mayo, hasta la Santa Cruz de septiembre o Xilocruz y el día de Todos los Santos, conclusión del calendario agrícola.
 
La segunda parte, "Percepción de los fenómenos meteorológicos", nos presenta varios artículos relacionados con los conocimientos de nuestros pueblos indígenas sobre la naturaleza que muestran el profundo conocimiento meteorológico de los campesinos, tema hasta hoy poco explorado y que merece mayor atención, pues sus previsiones surgen de la cuidadosa observación de la naturaleza por siglos. En "Los colores del viento y la voz del arco iris", Annamária Lammel nos describe los modelos cosmogónicos totonacas y el papel del rito del Volador en su petición de lluvia.
 
A continuación Anath Ariel de Vidas describe la asociación que establecen los huastecos entre la lluvia y el rayo con el maíz en su artículo "¿A dónde se fue el trueno? Mitos teenek de Veracruz". En "Naï Chaón y Chaón Majé: el Gran Trueno, entre aguas y montañas" Magali Demanget analiza la meteorología de los mazatecos de Oaxaca, quienes saben que la lluvia proviene de las montañas, de los "ombligos" de la madre tierra, y que el arco iris puede captar las almas; Esther Katz, en "Vapor, aves y serpientes", nos ofrece una meteorología de la Mixteca alta oaxaqueña en la que participan las nubes, la lluvia y el ciclo del agua, el granizo, el hielo y el chahuistle, el remolino de lluvia, el remolino seco, el viento, el rayo y el arco iris, así como su previsión meteorológica y sus ritos de paso estacionales; y Françoise Neff Nuixa concluye con "Los caminos del aire. Las idas y venidas de los meteoros en La Montaña de Guerrero", cuyos habitantes consideran al cerro como una gigantesca reserva de agua y nos hablan de los vientos y las nubes como angelitos que proveen la lluvia.
 
En "Poder y castigo", tercera de las partes de este libro, a los fenómenos meteorológicos se suma "el poder de los individuos que tienen la capacidad de actuar sobre el clima o de sus actos y palabras, de los nahuales o lab que lo controlan". Helios Figuerola Pujol nos habla de estos lab meteorológicos en los Altos de Chiapas en su artículo "De los seres meteorológicos que controlan el clima en San Juan Cancuc", seguido de "Rito y mito como instrumentos de previsión y manipulación del clima entre los huaves de San Mateo del Mar" de Ítalo Signorini y "Lluvia, granizo y rayos: especialistas meteorológicos y cosmovisión mesoamericana en la región de La Malinche, Tlaxcala", de David Robichaux. A continuación encontramos "La razzia cósmica: ahuaques y tesifteros en la sierra de Texcoco. Nociones para una teoría nahua sobre el clima" de David Lorente Fernández, para concluir con "Santos, humores y tiempo: el clima y la salud entre los purépechas de la sierra tarasca" de Elisabeth Motte-Florac.
 
"Deterioro ambiental y riesgo climático", cuarta y última parte del libro, "está dedicado a estudios que muestran cómo los caprichos del clima afectan a los habitantes de zonas urbanas de Tijuana a Tehuantepec". A partir de la compleja relación entre las culturas de México y el medio ambiente en sus aspectos histórico, económico, social y religioso, los artículos de este libro muestran que, más allá de la riquísima cosmovisión indígena en torno al clima, nuestros pueblos cuentan con un profundo conocimiento que les permite ajustar sus actividades al ritmo de las estaciones.
 
Armando López Carrillo
Foto: Especial
 
 
 

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