Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 20 de marzo de 2009/ Número 5
OPINIÓN
DETALLES
José del Val
¿Cientos de lenguas?
Señalábamos en la anterior entrega las fuentes
posibles para que nuestro presidente en turno hubiera hecho,
en uno de sus viajes al exterior, la ligera aseveración
de que en México existían cientos de etnias y señalábamos
que tal vez, más allá de ser un simple desplante
pretencioso, había sustento para su afirmación
en la peculiar manera en la que ha desarrollado sus trabajos
la novísima institución denominada Instituto Nacional
de Lenguas Indígenas.
En los documentos oficiales del Inali se nos informa que "...era
necesario un registro oficial que diera cuenta de la diversidad
lingüística mexicana y reconociera a diferencia de
estudios anteriores, no sólo las lenguas que se hablan
en el país, sino la diversidad interna que éstas
presentan como una alternativa de concebir, categorizar
y hacer referencia a la diversidad de lenguas indígenas
de México".
Dicha afirmación resulta por lo menos sospechosa, ya que
tal estrategia de investigación y proposición fue
la que puso en marcha y desarrolló el Instituto Lingüístico
de Verano, desde los años 30 en que se instaló
en nuestro país. Ahí están las decenas de
vocabularios de las comunidades en las que trabajaron sus miembros,
con similar criterio al que se nos señala como novedoso.
Debemos recordar que el convenio que dicho Instituto, tenía
con el gobierno mexicano para registrar las lenguas indígenas
de tal manera, fue denunciado, no sólo por sus dudosos
alcances lingüísticos, sino por el conjunto de tareas
complementarias de evangelización y de contrainsurgencia
que realizaban sus miembros.
¿Qué es entonces en este caso lo novedoso que nos
propone el Inali?
Pero además, tal estrategia plantea a los pueblos indígenas,
a la sociedad y al Estado mexicano un camino intransitable para
el reconocimiento verdadero de los derechos lingüísticos
de los pueblos indígenas de México, haciendo estallar
la diversidad lingüística hasta niveles a los que
no es posible dar una respuesta racional, a partir de exigir
que las 364 variantes lingüísticas: " sean
tratadas como lenguas o idiomas y sean el referente por excelencia
de la diversidad lingüística del país y el
punto de partida para que sus hablantes reciban atención
gubernamental con mayor pertinencia lingüística ."
¿Cómo le va a hacer el Estado Nacional mexicano,
para contar con intérpretes, traductores, libros de texto,
etc., en las 364 lenguas, reconocidas en el "catálogo"
si algunas de estas "variantes lingüísticas"
son utilizadas por unas cuantas decenas de personas?
Finalmente nos informan los elaboradores de esta estrategia que
"el catálogo no es más que una de las bases
sobre las que deberá sustentarse el proceso de normalización
de las lenguas indígenas nacionales". ¿A qué
normalización se refieren los autores de esta estrategia,
siendo que la propuesta se basa en su estrategia y ésta
es explícitamente la de considerar a las "variantes
lingüísticas" como lenguas nacionales con todos
los derechos y deberes que supone esta afirmación?
Sin duda alguna la sociedad mexicana y prioritariamente los hablantes
indígenas, tendrán que revisar y evaluar el modelo
institucional y los proyectos que se están llevando a
la práctica en nuestro país.