MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 20 de marzo de 2009/ Número 5

OPINIÓN

 
 
Juárez y los indígenas como sujetos de derecho
Othón Cuevas Córdova*
 

La obra de don Benito Juárez es válida en cuanto a que podemos hacer de ella un referente para entender algunos sucesos de nuestra actualidad. La historia del Benemérito debe ser entonces una guía que puede conducirnos entre los laberintos de marginación y pobreza que persisten en la contrastante sociedad que somos. En este natalicio de Juárez, vale recordar su relación con los indígenas y el interés que mostró por la condición de miseria y olvido en la que vivían.
 
Siendo abogado postulante por los años de 1834 a 1841, llevó a los tribunales las inconformidades del pueblo indígena Loxicha en contra del cura local, como bien lo documenta don Pablo Salmerón Sanginés en Juárez y el problema indígena. En ese periodo el clero gozaba de los fueros y prerrogativas de su alianza con el poder civil, relación que lo sustraía de la jurisdicción de los tribunales comunes y que "…les permitía a los curas regular a capricho el pago de las obvenciones y encarcelar a quienes se opusieran a satisfacer la insaciable codicia de sus pastores…"
 
Juárez fue preso, al igual que los indígenas demandantes de justicia, por desafiar el orden establecido por el cura de Loxicha y el tribunal eclesiástico. Al salir de la cárcel, sólo pensó en lo que tendría que cambiar para que los pueblos indígenas salieran del atraso, del aislamiento y de la miseria. Hoy, lamentablemente no han cambiado mucho.
 
Si bien la historia nos muestra los logros de la generación de la Reforma de 1856, actualmente los indígenas luchan para que se les reconozca como sujetos de derecho pleno y no sólo como población objetivo de la política social, con subsidios y dádivas oficiales. Como ejemplo está el caso, nuevamente, del pueblo indígena Loxicha, pues el beneficio de libertad anticipada para cuatro presos en el penal de Ixcotel, por los acontecimientos de 1994 en Santa María Huatulco, Oaxaca, es menoscabado por el Poder Ejecutivo Federal en un afán de servir, otra vez, a alianzas de grupos en el poder.
 
Especialmente cuando nos aprestamos a celebrar otro aniversario del natalicio de don Benito Juárez, donde las citas históricas serán comunes y donde su vida y obra servirán para justificar logros y rememorar acciones de gobierno que poco o nada nos dicen sobre las injusticias y el atraso de los pueblos y comunidades indígenas del México actual, los medios de comunicación dieron a conocer recientemente la detención en Querétaro de tres mujeres indígenas acusadas de haber secuestrado a seis oficiales de la Agencia Federal de Investigaciones, sentenciándolas a 21 años de prisión, en un proceso plagado de irregularidades que sólo demuestran, una vez más, la ineficiencia del sistema judicial en nuestro país.
 
Además de lo absurdo de los argumentos del caso, ya que la principal sentenciada, Jacinta Francisca Marcial de 43 años, mujer otomí con seis hijos, fue detenida sin orden de aprehensión y con engaños, existen miles de mujeres indígenas presas cuyas condiciones en los penales rememoran criterios de justicia similares a los de curas y tribunales eclesiásticos del tiempo anterior a las Leyes de Reforma. Por ello, es necesario y urgente rescatar el pensamiento juarista y, especialmente en el caso de las y los indígenas, emular las acciones de reivindicación realizadas por el Benemérito para los pueblos originales de México.

*Diputado federal zapoteco
 
 
 
 
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