MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 20 de marzo de 2009/ Número 5

OPINIÓN

 
 
Feminismo y mujeres indígenas: del racismo y los desencuentros a la construcción de redes y alianzas
Nellys Palomo Sánchez*
 

En diversos espacios donde convergen mujeres indígenas y feministas, se ha gestado un debate que ha implicado encuentros y desencuentros. En algunos casos se han logrado consensos, a la luz de decisiones y toma de acuerdos; en otros persisten los recelos. En buena parte del discurso y las acciones siguen ausentes las mujeres indígenas, quienes han construido, aportado y dado su sabiduría, desde sus pueblos y desde ese ser mujer indígena, al movimiento amplio de mujeres.
 
Los encuentros y desencuentros se han dado en el marco de las conferencias internacionales, espacios en los que una parte se siente excluida por ser indígena, pobre y mujer; la otra parte, las feministas, a veces toman conciencia y tratan de remediar la situación o terminan actuando desde la lógica de que somos todas mujeres y vivimos por igual una opresión. Consideramos importante que se continúe discutiendo por dónde están los nudos, los desencuentros y por dónde ha avanzado cada quién.
Elementos sustanciales expresan esta necesidad, tanto por parte de las mujeres indígenas, como de las feministas y académicas que han nutrido en estos años al movimiento amplio de mujeres. Las mujeres indígenas han ido paso a paso con una presencia a veces visible y a veces invisible que se expresa en:
 
- El emerger de las mujeres indígenas como nuevos sujetos sociales y como fuerza social de transformación en el ámbito continental en esta última década, lo que representa un avance significativo en el movimiento de mujeres.
 
- Aunque el movimiento de mujeres indígenas se base en historias regionales y locales, aunque sus raíces organizativas daten de hace veinte años, la genealogía de su movimiento de resistencia es largo. Ubicamos su participación en el contexto del desarrollo de las demandas del movimiento indígena mixto, exigiendo el "derecho a tener derechos", caracterizando su labor organizativa por su reclamo al derecho de la "diferencia", como mujeres dentro de sus pueblos y como indígenas al interior del movimiento de mujeres, así como por nuevos reclamos en torno a sus derechos como ciudadanas marcadas por el género.
 
-Las indígenas han jugado un papel vital en el movimiento de sus pueblos apoyando las demandas de autonomía jurídica, territorial y cultural, pero también han extendido este discurso hasta incluir la autonomía corporal, política, cultural y económica de las mujeres, convirtiéndose así en nuevos e importantes actores en el movimiento indígena y de mujeres, al lograr que sus demandas políticas e indígenas sean estructuradas por la intersección de género, etnia y clase social.
 
-La participación efectiva de las mujeres indígenas en la creciente movilización de la sociedad civil en Ecuador, Perú, Guatemala, Bolivia y México así lo corrobora. Sus demandas frente al Estado y al orden económico, así como su insistencia en la autonomía de las mujeres en sus propias comunidades desmantelan la noción de un orden en que otros pueden hablar por ellas. El surgimiento de los movimientos de mujeres indígenas en el continente ha causado olas que sacuden viejos parámetros sobre la representación política, la violencia, las prácticas culturales y el orden del poder, no sólo para los estados nación sino también para los propios pueblos indios y el movimiento de mujeres en general.
 
Por otro lado el movimiento de mujeres, con su clara expresión de feministas en su interior, se ha desarrollado significativamente en nuestra región. Destacadas mujeres han transitado y aportado una nueva mirada de la vida, del mundo y de las relaciones entre hombres y mujeres, en lo que se ha llamado quehacer feminista o construcción de una cultura del pensamiento feminista.
 
Muchas mujeres han abierto espacios para lograr una representación política, social y cultural. La lucha, enmarcada en el concepto de democracia paritaria y equidad de género, ha sido uno de los desafíos más importantes para posicionar una agenda feminista y de derechos de las mujeres.
 
A pesar de estos avances, hoy enfrentamos situaciones muy especiales en algunos países de la región, donde el avance de la correlación de fuerzas progresistas en años anteriores muestra señales preocupantes y posiciones fundamentalistas, en relación con los derechos políticos, civiles y ciudadanos de las mujeres.
 
A este debate y desafío se suma ya un viejo dilema de los movimientos de mujeres y/o feministas, relacionado con los liderazgos y que se convierte en un tema central para comprender las limitaciones y los obstáculos a la hora de transformar al movimiento y permitir que otras tomen ese rol, como ha sucedido con la participación de otras identidades, sean de mujeres indígenas, afrodescendientes, migrantes u otras.
 
Estas nuevas realidades nos plantean el desafío de comprender, asumir y retribuir el liderazgo de las otras en la multidimensionalidad que hoy se expresa en el movimiento.

*Directora de Kinal Antzetik Distrito Federal, A.C.
 
 
 
 
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