MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 12 de diciembre de 2008/ Número 4

OPINIÓN

 
 
Obama y los migrantes
Rufino Domínguez Santos*
 

Antes de hablar de la histórica elección federal en Estados Unidos de América, país donde vivimos miles de indígenas mexicanos, tengo que recordar las históricas movilizaciones de los migrantes que comenzaron el 6 de marzo de 2006 en Washington, D. C. y que se extendieron a Chicago, Los Ángeles y muchas otras ciudades. Se repitieron nuevamente en abril y mayo, con cientos, miles y millones de migrantes en las calles de las pequeñas y grandes ciudades.

Eran dos los objetivos principales; primero, derrotar por esta vía a la propuesta antihumana Ley para la Protección de la Frontera, "Antiterrorismo" y Control de la Inmigración "Ilegal" (HR 4437), que quería criminalizar a todos los migrantes y nuestras familias, con estatus migratorio en orden o no. Segundo, demandábamos una legalización integral justa, basada en la unidad familiar y un camino a la ciudadanía.

Logramos derrotar la HR 4437 y obligamos a los senadores y congresistas federales a trabajar en diferentes propuestas de reforma migratoria, debatidas y rechazadas por muchas organizaciones de migrantes y ninguna se convirtió en ley. Fueron los logros más importantes de aquellas acciones de los migrantes, sus organizaciones y una nueva generación de liderazgo.
Después, en todas las ciudades de los Estados Unidos se gritaba con voces firmes y fuertes: "hoy marchamos, mañana votamos" con la mira en la elección federal de este año. Cambiamos un poco de estrategia y comenzamos a llamar a los residentes permanentes que podrían convertirse en ciudadanos para que se apresuraran a hacerlo y estuvimos registrando a los ciudadanos que no votan para que votaran.

Ignorar u olvidar lo anterior es desechar totalmente la contribución de los migrantes y nuestras organizaciones al cambio social y político de este país. Por esto la victoria de los demócratas en la presidencia es positiva, gracias en parte a esas marchas, a la ciudadanización, el registro de votantes y el voto en masa de los "latinos", pudimos influir en parar el continuismo desastroso de los pasados ocho años.

Así ganó Obama la presidencia de los Estados Unidos, un personaje que representa a la comunidad afroamericana, que ha sufrido la esclavitud y sigue siendo discriminada por el color de su piel, al igual que los indígenas y todos los migrantes latinoamericanos, caribeños y asiáticos entre otros. Obama es la figura multiétnica y pluricultural que representa a todas las llamadas "minorías".

La mayoría de los medios de comunicación dominantes dice que la victoria de un afroamericano para presidente del país más poderoso de la tierra es el fin de la discriminación. Yo no comparto esas opiniones, basta con echar un vistazo a los videos de la noche del 4 de noviembre, en el discurso de derrota del senador John McCain y en la celebración de la victoria de Barack Obama. Esa noche pude ver el gran contraste. En Arizona, quienes acompañaban a McCain eran blancos, rubios, mujeres, jóvenes etc. y en Chicago pude apreciar la muchedumbre con rostros de mujeres y hombres afroamericanos, latinos, asiáticos y blancos.

Estos dos hechos contradicen a quienes dicen que se terminó la discriminación y confirman que sigue vigente en la vida cotidiana. He escuchado a muchos blancos lamentándose de que perdió su candidato, están llorando y gritan con palabras despectivas y discriminatorias que "el negro de Obama y su comunidad negra ganaron pero no van a poder", estas palabras son señales de que van a seguir.

Barack Obama ganó una elección incuestionable en los dos frentes, en el llamado voto del "colegio electoral" -que desde mi punto de vista no es democrático y debe ser eliminado- y también en el del voto popular, por un margen bastante grande. Esto rebasa totalmente lo sucedido en el 2000 y 2004, donde hubo serias dudas sobre la victoria del actual presidente republicano.

Sin embargo, los migrantes y nuestras organizaciones no debemos cantar victoria todavía, el hecho de que Obama sea afroamericano, carismático y buen orador no quiere decir de que va a atender nuestras peticiones de inmediato; él va a gobernar un poco diferente, pero está en el club de la clase política, con enormes presiones y retos en la economía, las dos guerras, la salud, la educación, la migración, etcétera.

Ahora que los demócratas tienen el gobierno en sus manos, los migrantes y nuestras organizaciones debemos retomar el cabildeo a nivel federal con los senadores y congresistas, volver a salir a las calles, a realizar foros para recordarles que parte de su victoria es gracias a un número significativo de latinos que votaron por ellos y que también los migrantes sin documentos influyeron en su llegada a la presidencia; para que realmente cumpla Obama con su promesa de campaña, de trabajar por una legalización integral con el camino a la ciudadanía de los más de 12 millones de migrantes indocumentados que viven en el país, cuyos derechos humanos son violados todos los días.

No debemos confiar y creer que los demócratas son mejores con los migrantes, hay muchos de ellos que son iguales o peores que los republicanos. Ante esto tenemos que iniciar nuestras actividades y usar todos los medios pacíficos de lucha para lograr la ansiada legalización integral de todos los que vivimos en los Estados Unidos, como una solución que beneficiará integralmente a toda la sociedad, desde la civil hasta el gobierno.

Esta victoria de los demócratas responde en parte también a la política antimigrante de los republicanos, a sus constantes ataques verbales en contra de los migrantes latinos y a sus acciones legaloides en algunas ciudades y a nivel federal, como la HR 4437. Así que si los demócratas no demuestran lo contrario en su manera de gobernar, perderán en la siguiente elección, y eso no es bueno para nadie.

*Director ejecutivo del Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño
 
 
 
 
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