MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 12 de diciembre de 2008/ Número 4

NACIONAL

 
"San Juan patrón me bendecirá"
 
Testimonio de la migración en San Juan Chamula
Hoy en día hablar de migración es hablar de necesidades económicas, ya sea la migración a las fincas, a la ciudad locataria, o la migración hacia los Estados Unidos. En el estado de Chiapas se ha convertido en una moda, los chiapanecos migran a los Estados Unidos dejando las tierras abandonadas, para convertirse en campesinos o empleados de las ciudades norteamericanas. En las comunidades indígenas muchos señores campesinos trabajaban la tierra, pero hoy en día sólo se dedican a migrar a EU. En mi comunidad, el paraje Milpoleta del municipio de San Juan Chamula, que cuenta con aproximadamente dos mil 500 habitantes, la migración inició en los años 80. El primer migrante fue una persona que fue sugestionada por alguien de la cabecera municipal y luego poco ha poco se fueron más, la mayoría adultos que dejaban un tiempo a su familia, diciéndoles: "San Juan patrón me bendecirá".
 
La mayoría de los migrantes se dejan encargados a San Juan Bautista y le piden a los iloles (curanderos) que le digan a Dios que no les pase nada en el camino, que no les roben su dinerito, que no los maten, que no los encarcelen los policías, que lleguen bien a su destino y que tengan un buen trabajo.

A partir del movimiento zapatista los evangélicos que se unieron al mismo tenían una intención de venganza por las expulsiones que sufrieron en sus diferentes comunidades, algunas personas de Milpoleta y de otros parajes fueron secuestradas por ellos y ese fue el motivo por el que muchos adultos se fueron a Estados Unidos.
 
Hoy en día la migración le ha tocado a los jóvenes por falta de educación académica y empleos. En Milpoleta la educación es muy escasa, porque no cuenta con escuelas secundarias ni preparatorias. Algunos jóvenes que siguen esforzándose por continuar sus estudios tienen que irse a la cabecera municipal o a San Cristóbal de las Casas, pero la mayoría solamente termina la primaria y esto implica desempleo. Los jóvenes ya no trabajan la tierra, muchos se dedican a ser albañiles, chóferes, comerciantes, artesanos y por supuesto migrantes a los Estados Unidos, ya que no cuentan con la suficiencia económica para sobrevivir. Esto beneficia a los "polleros" (contrabandistas de humanos) que los influyen para que se vayan diciéndoles que no se preocupen en pagar porque ellos mismos les dan el préstamo que podrán pagar poco a poco cuando ya estén trabajando en el norte, ya que ahí ganarán el doble de lo que ganan aquí.
 
Otra influencia sobre los jóvenes es la de los que regresan, que les dicen que hay buen trabajo y buen sueldo, que "el norte es bonito, de todo hay para comprar y baratas las cosas de mejor calidad", que "para qué vamos a trabajar la tierra si ni siquiera se gana nada y ya no se da nada de milpa, para qué vamos a estudiar si no hay trabajo…". Al último les comentan cuándo es la nueva salida para que se vayan con ellos y les dicen que no se preocupen, pues ya conocen el movimiento.
 
Lamentablemente muchos jóvenes y niños entre los 12 y 22 años, se motivan a ir a la ilusión norteamericana y la otra pregunta es ¿ilusión o necesidad?
 
Daniel Dámaso Muñoz Gómez
 

 

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