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Amalia, mujer otomí que no sabe leer ni escribir, vive en la zozobra. Hace tres semanas que su hijo mayor, el de 18 años, se encuentra preso en el reclusorio oriente, ya sentenciado por un presunto asalto a un microbús. Los hechos para ella son nebulosos, porque no entiende qué pasó. El jueves 18 de septiembre, alrededor de las 8 de la noche, su hijo de 18 y el hermano de 17 años salieron de su casa ubicada en Xalostoc, después de una jornada de venta de muñecos de peluche en la delegación Gustavo A. Madero y de un posterior partido de fútbol con sus amigos. Bañados y perfumados, salieron rumbo a la casa de la novia del hijo mayor, misma que vive en el Distrito Federal. La novia no se encontraba y decidieron regresar. Unas cuadras antes de llegar a su domicilio dos patrulleros los detienen y los acusan de haber asaltado un microbús. |
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