MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 10 de octubre de 2008/ Número 3

NACIONAL

 
Maltratos físico y psicológico de PGR a anciana indígena
 
A un año de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y después de más de 500 años, se siguen cometiendo injusticias

Asunción Izaguirre Echeverría, anciana indígena monolingüe de la comunidad de Caltzontzin, fue maltratada física y psicológicamente, por agentes de la Procuraduría General de la República (PGR), después que la empresa ferroviaria Kansas City Southern de México (KCSM), la demandara por supuesta invasión del predio donde vive, y en forma ilegal fue llevada al Centro de Readaptación Social, y obligada a firmar documentos que nunca le fueron traducidos a su lengua purépecha.
 
La afectada, asistida por abogados de su comunidad, presentó denuncias ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y Procuraduría de Justicia del Estado de Michoacán (PJEM), pero seis meses después, a pesar de las evidencias físicas y documentales, no se ha hecho justicia.
Asunción Izaguirre Eheverría
Doña Asunción es fundadora de Caltzontzin, después del éxodo obligado desde su original San Salvador Combutzio, tras la erupción del volcán Paricutín en 1943. Pertenece a los cientos de hombres y mujeres damnificados por la nueva joya del paisaje purépecha, al grado que aún le duele la desolación, el cielo oscuro y todo el escenario de tragedia que arrasó caseríos, parcelas y animales, y que obligó a emigrar una mañana de junio, para instalarse desde entonces por órdenes del general Lázaro Cárdenas del Río, en el predio que hoy reclama KCSM, y más que ella, su jefe de estación.
 
Su padre recibió una parcela de labranza y el lote urbano en pleito, ubicado cerca de la vieja estación, en el barrio de Guadalupe. En 1972, su progenitor le transfirió el derecho de posesión conforme a ley y costumbre, como consta en el archivo comunal.
 
El problema empezó cuando la septuagenaria se negó a pagarle al jefe de estación, Jerónimo Villegas, un supuesto costo del área reclamada. Posteriormente fue "citada a declarar por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes", para después ser denunciada por la empresa ante el Ministerio Público Federal, quien la consignó al Juzgado 5° de distrito para que emitiera orden de presentación, pero fue detenida con lujo de violencia por los agentes federales de investigación Edgar L. Berinstain Ávila, Darío Cantera Velásquez y Vicente Cárdenas Ruiz, este último encargado de la subdelegación de la PGR en Uruapan.
"Me sacaron con engaños, me golpearon, me subieron como un animalito en la caja de la camioneta, me fui de boca, me pegué en la cabeza. Mi hija me abrazó llorando de rabia porque ya me llevaban y los señores se reían y se reían", nos dice la afectada, en tanto que, para su abogada Azucena Padilla Anguiano, se trató de una "humillación por su condición de monolingüe y analfabeta".
 
"Dijeron que eran de la Comisión Federal de Electricidad -narra su hija- y que querían revisar el recibo de la luz; mi madre les dijo que pasaran y de ahí la sacaron los tres agentes, la jalaron y la golpearon en la cabeza… mi señora madre gritaba de dolor pero no les importó… le dijeron que ya se callara pinche india vieja".
 
El hecho ocurrió el 9 abril del presente año, y días después, con certificado médico y evidencias físicas, presentaron denuncia en PJEM y CEDH, sin que hasta el momento se haya hecho "absolutamente nada". Promovieron un amparo contra los actos del juez quinto de distrito y del subdelegado de PGR, entre otros, por "detención ilegal, lesiones y maltrato físico y psicológico", y les fue negado. En cambio, a Rosa Isaguirre, la hija, la propia PGR le abrió un proceso a todas luces irregular, por la comisión de delitos de Lesiones, Desobediencia y Resistencia de Particulares.
 
Ambas temen por su seguridad y no comprenden "¿por qué hay gente así de mala? Yo ya estoy vieja, señor, tengo 72 años, yo qué les podría hacer a esos señores grandotes. Y el gobierno por qué no hace nada por uno", pregunta Asunción, quien ha sumado a su memoria otro hecho imborrable, como imborrables son los ruidos que desde dentro de la tierra asustaban a niños y grandes, el vapor extraño que salía por las grietas y el estruendo de las primeras columnas de ceniza y vapor que el Paricutín lanzaba hacia el cielo, para después borrar del mapa improbable a siete pueblos hermanos, a quienes primero se les secó el agua.
 
Martín Equihua
Foto: M. Equihua
 
 
 

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