MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 10 de octubre de 2008/ Número 3

OPINIÓN

 
 
EDITORIAL

 
A un año de la aprobación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y a 516 años de la invasión de nuestro continente por los europeos, los pueblos indígenas continúan en la marginación. La diferencia es que ahora los mencionan en los discursos y en algunos papeles, pero en los hechos los siguen discriminando. Sin embargo, no claudican en su lucha y cada vez más toman su destino en sus manos. Esto se demuestra de alguna manera en las páginas de este número 3 de MUNDO INDÍGENA, donde se aprecian también las contradicciones de las instancias gubernamentales hacia ellos.
 
En Guerrero decidieron hace 13 años crear su propio órgano de seguridad, pues los institucionales no funcionaban; el gobierno estatal no los reconoce legalmente pero les dona armas. Invitan a mujeres dirigentes indígenas a debatir sobre sus derechos culturales en la Cámara de Diputados, pero no les permiten hacer su ceremonia tradicional. Se suscribe la citada Declaración, en cuyo artículo 26 se dice que los pueblos indígenas tienen derecho a su territorio y al mismo tiempo se implementa el Plan Puebla Panamá, una forma de despojo. Se les pretende excluir de los festejos de los centenarios, cuando fueron quienes más vidas sacrificaron por la patria. Sin embargo, continúan organizándose, defienden sus posturas en eventos internacionales, crean empresas alternativas, protegen los recursos naturales de sus territorios y, a un año de la Declaración, no quitan el dedo del renglón y exigen que se cumpla, trabajan en distintos ámbitos para llevar a los hechos ese instrumento jurídico internacional que, si bien no quedó como querían y como sugirieron miles de veces en el proceso de su redacción, es un avance y un inicio del reconocimiento de sus derechos.
 
El 12 de octubre, que se conmemora el ahora llamado diplomáticamente "encuentro de dos mundos", 516 años después de haber sido invadidos, los pueblos originarios de nuestro continente, siguen vivos y más activos que nunca.

 
 
 
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