MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 8 de agosto de 2008/ Número 2

NEGOCIOS

 
Café orgánico oaxaqueño para el mundo
 
Para la empresa Yeni Navan es más fácil exportar que vender en México
El 80% de su producción se exporta, principalmente a Alemania, el resto se comercializa con dificultad en Oaxaca y muy poco en el Distrito Federal. Es el café orgánico Yeni Navan, certificado desde hace 15 años por Naturland (asociación alemana para la agricultura orgánica) y considerado de primera calidad en el mercado europeo. En entrevista con Mundo Indígena, Hermenegildo García Pérez cuenta sobre la historia de la Sociedad de Producción Rural Yeni Navan, formada actualmente por 943 socios mixtecos, mixes, chinantecos, cuicatecos, chatinos y zapotecos de 42 comunidades oaxaqueñas. Un tercio de los socios son mujeres y entre todos producen alrededor de 400 mil kilos de café por año.
 
"Desde 1985 se empezó a organizar la gente, a través de los padres de diferentes parroquias, que vieron cómo estaba el precio que el coyote pagaba a los pequeños productores -una miseria- y que en el mercado era mayor. Esa fue la inquietud por la que se empezaron a unir y organizar las comunidades, para buscar mejores precios", dice García, presidente del consejo de administración de la empresa.
Hermenegildo García Pérez, presidente de Yeni Navan
Preocupados además por el medio ambiente de sus comunidades, decidieron producir café orgánico y desarrollar proyectos de reforestación y capacitación. Fueron creciendo hasta que en 1993 obtuvieron la mencionada certificación y después comenzaron a exportar a Alemania, a través de la empresa de comercio justo GEPA. Actualmente Yeni Navan vende también en Austria y Estados Unidos.

Desde hace varios años los sacerdotes se retiraron de la organización, "ahora somos los propios productores los que administramos", afirma García. El consejo de administración es nombrado por la asamblea general, integrada por delegados de las comunidades y cambia cada tres años.

La cantidad de producción por socio varía, hay quienes tienen media hectárea y quienes poseen hasta 15. Todos siembran además maíz, frijol y otros productos. "Tienen dos o tres actividades para poder sobrevivir y producir sus propios alimentos, … y ya el café es para vender". Por cada hectárea cosechada anualmente ganan entre ocho y 10 mil pesos.

Además de las ganancias económicas García resalta los beneficios sociales y ecológicos que se generan en las comunidades: "Socialmente la gente mantiene lo que es el tequio, el trabajo en equipo. Además siguen manteniendo su cultura, por ejemplo producen café como lo hacían sus antepasados, claro que ahora con un poco de tecnología… En cuanto al mantenimiento del medio ambiente, se ve porque se conservan los bosques tropicales, o sea siempre hay más vegetación y más animales silvestres… la producción orgánica crea zonas verdes con aguas no contaminadas. Son beneficios adicionales que impactan a las comunidades."

Yeni Navan cuenta con una bodega, moledoras, tostadoras y una empacadora. Es decir, tienen capacidad para manejar todo el proceso de producción. Sin embargo, sólo venden el 20% de su café empacado, pues el que exportan lo mandan en grano. Tienen mercado para todo lo que producen e incluso los compradores piden más. Y es que su producto tiene mucha demanda por su reconocida calidad, certificada además por Certimex y el Nacional Organic Program de Estados Unidos. Según García, para ellos sería mejor vender más en México, pues se quedarían con las ganancias de todo el proceso, las cuales ahora obtienen los compradores extranjeros. Sin embargo, mientras en Europa se deleitan con el café oaxaqueño, aquí es prácticamente imposible competir con las trasnacionales.
 
Margarita Warnholtz
Foto: MUNDO INDÍGENA
 
 

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