MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 8 de agosto de 2008/ Número 2

NACIONAL

 
Presencia purépecha en juegos olímpicos
 
El lago de Pátzcuaro reza por Everardo y Camilo
José Everardo Cristóbal Quirino es un purépecha, campeón del mundo en canotaje y esperanza para obtener las simbólicas medallas de Beijing, en los Juegos Olímpicos que ya empiezan. No imaginó de pequeño que la necesidad de remar viejas canoas en aguas tristes, cubiertas con alfombras de lirio, entre peces blancos y akúmaras, podía convertirse en llave de ascenso al mundo de los reflectores, con su isla de Urandén a cuestas para inscribirla en el mapa de las islas memorables del orbe.
 
Remar en su vida ha sido algo tan natural como caminar o correr, porque de por sí nació y ha vivido rodeado de agua, la del lago de Pátzcuaro, sus patos y ajolotes.
 
José Everardo Cristóbal
 
Tan es del agua que un día ésta le arrebató a un hermano que literalmente dio su vida por la del propio Everardo; nunca lo olvida, su espíritu lo acompaña en cada competencia. Tiene estudios de secundaria y justo por ellos es que se especializó en remar a velocidad, pues por cualquier razón vivía al filo del tiempo y tenía que acelerar el golpeteo monótono de sus remos para apurar sus trayectos acuáticos y llegar a presentar sus tareas.

Es un campeón mundial surgido del mismísimo mundo de peces blancos y charales negros, ansioso de que lleguen día y hora para conducir su canoa en aguas chinas, hacia un pódium donde espera que ondee la bandera de su país, que no termina por sentar a la diversidad en la esfera de las relaciones cotidianas. Pero no ignora a sus fortísimos rivales como el alemán Andreas Digmer o el húngaro Attila Vajda; sabe que cualquiera puede ganar, pero sueña regresar con un triunfo memorable a México, a Michoacán y sobre todo a ese pedazo de mundo rodeado de las aguas donde pescó un millón de peces; ahí donde vive medio millar de personas, su isla de Urandén que lo ha convertido en toda una celebridad y donde su prolífera familia no cabe de orgullo.

La alegría para los isleños realmente es doble, porque ahora, el también bicampeón panamericano, además de su competencia individual en mil metros de prisas, hará pareja sobre la misma distancia con su primo Dimas Camilo Cortés, otro campeón mundial categoría juvenil en el 2007, igualmente hijo de la isla, con quien comparte un mechón rubio que corona sus cuerpos canelos. Por eso hay veladoras sobre decenas de altares y oraciones y dedos cruzados en la isla, a la espera de la hazaña definitiva de sus hijos predilectos.
 
Martín Equihua

 
 

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