Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 12 de marzo de 2010/ Número 10
OPINIÓN
El buen vivir desde la concepción
de los pueblos indígenas
María Eugenia Choque Quispe
Los pueblos indígenas establecen la concepción
del buen vivir a partir de sus propias experiencias o sistemas
de vida, y de una relación integral con la madre naturaleza.
Es la constante búsqueda y el restablecimiento del bienestar
colectivo, individual, político, económico, social,
cultural, espiritual, físico, en el marco del ejercicio
de nuestros derechos. No debe ser entendida desde una idea anquilosada
en el tiempo, sino al contrario, somos pueblos que desde el momento
de la invasión, a través de un largo proceso de
lucha, hemos peleado por el restablecimiento del buen vivir.
La reconstrucción o construcción del buen vivir
está enfocada a una relación estrecha entre lo
que fuimos como pueblo, el presente y el futuro, teniendo como
referente la memoria del pasado histórico, conocido como
el tiempo de la libertad. A lo largo del proceso de la ocupación
de otras culturas, desde la invasión, se ha deteriorado
el buen vivir, pasando por las repúblicas coloniales,
que dentro de sus constituciones políticas de Estado,
refieren "abolición de tierras colectivas, abolición
de autoridades tradicionales" y, en resumen, asimilación
de los pueblos indígenas hacia una lógica de vida
occidental, pero sin brindarles las condiciones adecuadas.
Es en este marco de hostilidad, que la lucha por la reconstrucción
del buen vivir ha sido incesante y gracias a esa lucha emprendida
por los diferentes pueblos del mundo es que aún continuamos
resistiendo.
El buen vivir está referido a la profunda espiritualidad
que los pueblos continuamos manteniendo con la madre naturaleza;
a las condiciones económicas a partir de sistemas e instituciones
propios, que mueven la vida productiva y las relaciones de intercambios
económicos; a la identidad indígena, que ha sido
el sustento de decir quiénes somos, de dónde venimos
y hacia dónde vamos; a los sistemas de organización
social a partir de relaciones que se establecen entre los mismos
pueblos y las autoridades tradicionales, que cumplen con su rol
de servicio. También se refiere a la relación estrecha
con la tierra, que en el fondo ha sido la lucha permanente en
el marco de derechos territoriales ancestrales, en el sentimiento
de que nuestras tierras continúan siendo ocupadas por
externos.
En palabras de la Dra. Mirna Cunningham, en el texto Desafíos
del buen vivir (2009): "La visión del buen vivir
o la búsqueda del bienestar, tiene que ver con las condiciones
de vida social, perspectivas, calidad de vida, de los pueblos
indígenas, en el marco de los principios de la reciprocidad,
complementariedad, redistribución en los distintos espacios
de la vida social, económica, cultural y política
de los pueblos".
Según afirma Fernando Huanacuni, en su Estudio e informes
sobre filosofía, políticas, estrategias y experiencias
regionales andinas del vivir bien o buen vivir (2009): "Vivir
bien es vivir en armonía con los ciclos de la vida y del
multiverso y en equilibrio con todas las formas de existencia.
Vivir bien significa vivir en armonía y en equilibrio,
en armonía con los ciclos de la madre tierra, con los
ciclos del cosmos, con los ciclos de la historia, con los ciclos
de la vida, y en equilibrio complementario con toda forma de
existencia. Toda forma de existencia desde la cosmovisión
tiene la categoría de igual, todos en una relación
complementaria, todo vive y todo es importante." Sin embargo,
la base fundamental para la continuidad del buen vivir es el
acceso a la tierra y territorio, en el marco del derecho a la
libre determinación de los pueblos; de lo contrario, ¿dónde
se vive si no es en el territorio?
Los principios de la construcción y reconstrucción
del buen vivir deben ser entendidos en el marco jurídico
de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos
de los pueblos indígenas, particularmente en el ejercicio
del derecho a la libre determinación y a la autonomía,
plasmados en los artículos 3 y 4. El otro instrumento
que nos ayuda a entender el buen vivir es el Convenio sobre la
Diversidad Biológica, que en el inciso j de su artículo
8 se refiere al respeto, preservación y promoción
de los conocimientos y prácticas de las comunidades indígenas
y locales.
En resumen, el buen vivir para los pueblos indígenas conlleva
aún retos y desafíos históricos, como es
el reconocimiento del territorio y la libre determinación.
Como pueblos, no se puede entender el derecho al buen vivir cuando
nuestros territorios están constantemente amenazados y
apropiados por empresas nacionales e internacionales, cuando
las condiciones de la calidad de vida cada vez son menores, cuando
la educación continúa siendo con el enfoque occidental
y cuando nuestros idiomas se encuentran en proceso de desaparición.
Ante estas amenazas gigantescas, ¿qué podemos legarle
a nuestras futuras generaciones? Estamos en este momento replanteando
la visión de la vida que encierra el sentimiento profundo
del buen vivir.