MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 12 de marzo de 2010/ Número 10

NEGOCIOS

 
Miel de la montaña amuzga
 
Apicultores organizados consiguen trato justo con empresa restaurantera
La Sociedad de Producción Rural está formada por 56 socios
La miel de abeja que sirven en los restaurantes Toks proviene de Xochistlahuaca, Guerrero, y es producida por una organización de apicultores amuzgos. La Sociedad de Producción Rural Miel de la Montaña Amuzga está formada por 56 socios de seis comunidades, que producen alrededor de 60 toneladas anuales de miel que venden directamente a la mencionada cadena de restaurantes.
 
MUNDO INDÍGENA los visitó en sus instalaciones y conversó con Sofía Añorve, administradora de la sociedad y con algunos de los productores. "Iniciaron hace seis años, todos son apicultores pero antes les pagaban muy poco por la miel entonces se organizaron con ayuda de Visión Mundial.
El proyecto nació de allí pero ahora ya funcionamos independientes de ellos", comenta Sofía, quien es hija de uno de los socios y nos ayuda a comunicarnos con los productores, que casi no hablan español. Visión Mundial es una organización civil que trabaja con comunidades y grupos marginados en diversas regiones del país y forma parte de la Confraternidad Internacional de World Vision.

"Visión Mundial trabaja sobre todo con niños, entonces la idea surgió al ver que muchos de los papás eran apicultores y empezó el proyecto. Ellos los apoyaron para organizarse y buscar un mercado justo, un precio que valga la pena", continúa Añorve y afirma que fue a través de esta organización como se contactaron con Toks.

Al principio vendían la miel en galones y después comenzaron a envasarla ellos mismos. Actualmente cuentan con una planta envasadora que construyeron a sugerencia de Toks con apoyo de la SAGARPA y con recursos de su propia organización. "La SAGARPA puso el 70% y los productores el otro 30%", aclara Sofía.

"Toks nos ha apoyado mucho, nos han dado muchas facilidades. Ellos nos mandan las cajitas y todo y aquí nada más envasamos. Ahora quieren que se los enviemos en blísters y por eso se construyó la planta y se compró el equipo para envasarlo así". Nos muestra el producto final, que es el mismo que sirven en la mesa en los restaurantes.

Rodrigo Fidel Alberto y Hermilio Isidro Santiago, ambos productores e integrantes de la mesa directiva de Miel de la Montaña Amuzga, relatan que fueron invitados a visitar las bodegas y uno de los restaurantes Toks y que se sintieron muy orgullosos de que su producto fuera consumido allí. Afirman que, a su vez, personal de Toks ha ido varias veces a supervisar la planta y hacer un control de calidad y les han explicado los procesos a seguir y las normas de producción. Dicen también que quieren mejorar la calidad de la miel por lo que iniciaron con la producción orgánica y están a punto de conseguir la certificación. "Eso nos permitirá exportar y tener más mercado", agrega Sofía. Y es que, si bien están satisfechos con los resultados que han obtenido surtiendo a Toks, están en busca de nuevos clientes, pues consideran que es un poco riesgoso depender de uno solo.
 
Cada productor maneja sus propias cajas
Pasamos al tema de los precios justos y Sofía Añorve afirma: "Realmente no existe un precio justo, pero digamos que Toks nos paga lo que realmente vale el trabajo del apicultor. Nos están dando 45 pesos por kilo y los que no están en el proyecto le venden al coyote que está pagando 30". Comenta que antes los coyotes o intermediarios pagaban menos, pero como ya hay varios grupos organizados como el de ellos, que venden a mejores precios, los coyotes se han visto obligados a pagar más.
 
Los productores explican que el acopio de la miel es por temporada. "Son tres cosechas al año: en diciembre, febrero y marzo. En la primera un productor puede sacar de una caja como 20 kilos de miel, en la segunda saca más, aunque varía según cómo esté la temporada, a veces las lluvias afectan.

En marzo es cuando más sacamos, como 30 o 35 kilos por caja. El resto del año no se saca nada, es cuando se tiene que alimentar a las colmenas y cuidarlas", explican.

Cada productor maneja sus propias cajas, algunos tienen 15 o 20 y el que más tiene, tiene 80. La mayoría de ellos se dedica también a labores agrícolas. "Todos hacemos milpa, trabajamos la temporada de lluvias porque si vamos a estar trabajando sólo las colmenas no nos alcanza. Por eso sembramos maíz y algunos compañeros siembran frijol o jamaica", comenta Gregorio Santiago Trinidad, que es el secretario del consejo de vigilancia de la sociedad.
Como organización, están trabajando también en un proyecto de reforestación con la SAGARPA.

"Cada año sembramos arbolitos, árboles que dan flores que además sirven para alimentar a las abejas. Nos conviene cuidar el medio ambiente y realmente estamos haciendo conciencia de eso, pues hemos visto que los cambios son terribles. Antes sacábamos 40 kilos por colmena y ahora ya no, por eso del cambio climático. Por ejemplo, estas últimas lluvias afectaron mucho a las abejitas porque se pudrieron las flores y no tenían cómo alimentarse, esperamos que esa situación mejore, pues si no, no vamos a poder cumplirle al cliente", dice Sofía Añorve.

Por último, nos llevaron a la planta envasadora pero solamente la vimos por fuera, ya que por las normas de higiene que manejan no permiten la entrada a visitantes, pues "se puede contaminar el producto".


Margarita Warnholtz
Fotos: Cortesía SPR Miel de la Montaña Amuzga
 
 

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