Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 12 de marzo de 2010/ Número 10
OPINIÓN
EDITORIAL
Los pueblos indígenas no tienen nada que celebrar
en las fiestas del bicentenario de la Independencia y el centenario
de la Revolución. Así lo han manifestado en muchas
ocasiones diversos sectores del movimiento indígena. Coinciden
con ellos los pocos intelectuales del país que se preocupan
por este sector de la población, entre quienes destacaba
Carlos Montemayor, cuya reciente desaparición deja un
gran vacío.
A pesar de que, como indicó León-Portilla en un
congreso celebrado recientemente, los indígenas no obtuvieron
nada de la Independencia y la Revolución, su participación
fue fundamental para el triunfo de ambas luchas. Basta con mencionar
que hay quienes afirman que Hidalgo dio el grito de Dolores en
otomí, lo cual es muy factible pues era la lengua que
se hablaba en esa región de Guanajuato en aquella época,
por lo que si sólo hubiera convocado en castellano a la
insurrección, la mayoría no habría entendido;
y está escrito en la historia que los primeros que lo
siguieron fueron campesinos e indígenas.
Con sólo recorrer algunas comunidades se puede corroborar
que, salvo la presencia de modernos alimentos chatarra y una
que otra televisión, las condiciones son prácticamente
las mismas que hace cien o doscientos años, con la diferencia
de que ahora las tierras de labranza están agotadas y
los jóvenes se ven en la necesidad de migrar.
La excepción la conforma una minoría de hombres
y mujeres indígenas que han destacado en distintos campos,
con mucho esfuerzo. Entre este grupo, se encuentran cada vez
más mujeres, que han luchado contra la doble discriminación,
por ser del sexo femenino y por ser indígenas. Ellas tienen
encima la responsabilidad de criar a los hijos e hijas, la necesidad
de aportar económicamente a la familia y además
trabajan por su comunidad y por otras mujeres.
Un ejemplo es Francisca de la Cruz, coordinadora de la Casa de
Salud de Ometepec, que tiene cuatro hijas, desde que quedó
viuda maneja un taxi para mantenerlas, y además asume
la responsabilidad de la Casa de Salud. Como ella hay muchísimas,
a las que MUNDO INDÍGENA expresa su reconocimiento con
motivo de este "mes de la mujer".