MUNDO INDÍGENA
Suplemento de MILENIO Diario y SEPRADI, 12 de marzo de 2010/ Número 10

CULTURA

 
OPINIÓN
 
Adiós amigo, Carlos Montemayor*
Natalio Hernández
 

 
Carlos Montemayor fue miembro honorario de la Asociación de
scritores en Lenguas Indígenas
Conocí a Carlos Montemayor hace 30 años. Compartimos por primera vez nuestra palabra en una mesa redonda sobre el tema de los pueblos indígenas y el Estado mexicano, que organizó la escuela para extranjeros de la UNAM. Nunca antes nos habíamos visto. Sin embargo, cuando nos escuchamos, se estableció una empatía que nunca más se rompió.
 
Juntos emprendimos la agotadora labor de sensibilizar a mis hermanos, maestros bilingües, de que las lenguas originarias de México eran importantes, que no eran dialectos y tampoco eran lenguas inferiores. Esta labor se fue extendiendo, poco a poco, a todos los sectores de la sociedad, para superar el estigma que dejó la escuela rural mexicana en contra de las lenguas indígenas.En 1990 coordinamos el Encuentro Nacional de Escritores en Lenguas Indígenas con el patrocinio de la Dirección General de Culturas Populares del CONACULTA y el Instituto Tamaulipeco de Cultura. Por primera vez en nuestra historia contemporánea, se reunieron los escritores de las diversas lenguas originarias de México, para intercambiar sus experiencias en torno a la creación literaria en sus propios idiomas.
Dos años más tarde, en 1992, por encargo del Seminario de Cultura del CONACULTA, que presidía el Dr. Guillermo Bonfil Batalla, coordinó la antología de ensayos Situación actual y perspectivas de la literatura en lenguas indígenas que constituye, sin duda, un hito en el desarrollo contemporáneo de la literatura en estas lenguas.

Al año siguiente y como parte de las actividades del Programa Nacional de Lenguas y Literatura Indígenas del CONACULTA, coordinamos la publicación de la colección Letras Indígenas Contemporáneas, propusimos el establecimiento del Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Indígenas y participamos en la creación del sistema de becas para escritores en lenguas indígenas del FONCA.

No es mi intención hacer aquí un informe detallado de las actividades y proyectos que compartimos a lo largo de 30 años. En todo caso, deseo destacar que, junto con el Dr. Miguel León-Portilla, Carlos se convirtió en mi amigo y maestro en materia de lenguas y literaturas indígenas.

Su conocimiento del griego y del latín le permitió apreciar la riqueza y la importancia de preservar y desarrollar las lenguas originarias de nuestro país. Por circunstancias del destino, él mismo relataba que tuvo que cancelar de última hora un viaje a Italia para un proyecto de traducción de textos literarios del latín al español. En cambio, a invitación del antropólogo Leonel Durán, en ese entonces Director de Culturas Populares, se involucró con los escritores mayas para impartir varios talleres de creación literaria, proyecto que llevó a cabo por más de 20 años.

El contacto con los escritores mayas y, particularmente, con los ancianos de la tradición del propio pueblo maya, le cambió su visión acerca del mundo y de la vida. En alguna ocasión Carlos me comentó que, como resultado de esta experiencia, se sentía como "una pequeña luz en el universo".
 
Además de su trabajo con los escritores mayas, también impartió talleres de literatura a escritores tzeltales y tzotziles de Chiapas; purépechas de Michoacán; zapotecos del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca; nahuas, mixtecos y amuzgos de Guerrero; en fin, su quehacer como promotor de la literatura en lenguas indígenas se extendió a las diversas lenguas originarias de México, labor que se puede apreciar a través de varias de sus obras, entre ellas: Los escritores indígenas actuales (I, II), La literatura actual en las lenguas indígenas de México, Voz profunda de América (antología), Las palabras de los seres verdaderos (antología, lenguas indígenas-español-inglés), Encuentros en Oaxaca, Letras Mayas Contemporáneas y Diccionario del náhuatl en el español de México.

Carlos Montemayor fue miembro honorario de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas. Su labor contribuyó a que la literatura en las diversas lenguas del país trascendiera a los sectores más amplios de la sociedad mexicana y, también, a nivel internacional. Una de sus últimas contribuciones fue la realización de los recitales de poesía Las Lenguas de América con el auspicio del Programa Universitario México Nación Multicultural de la UNAM. Con esta propuesta literaria, Carlos mostró, de manera artística, que es posible disfrutar las distintas lenguas originarias de América en un concierto de voces, incluyendo las lenguas europeas que después de cinco siglos, ya son parte del legado lingüístico del continente, entre ellas, español, inglés, francés y portugués.

Carlos Montemayor nos deja una huella profunda y un vacío difícil de llenar. Su versatilidad le permitió incursionar en diversos campos del saber y del arte. Fue un sibarita de la música y el canto, del arte culinario y de la degustación de vinos. Con su voz de tenor nos dejó, también, un testimonio artístico y su gusto por el canto, a través de varios discos, entre ellos uno que denominó El último romántico.

Carlos Montemayor fue un ser humano excepcional. Su elegancia y su aparente soberbia se derrumbaban cuando uno escuchaba su palabra y su compromiso con los sectores más desposeídos. Con frecuencia, su humildad y su sencillez salían a flote cuando impartía los talleres de creación literaria.

En una ocasión, al impartir un taller a los escritores en lenguas indígenas de Guerrero, se presentó ante el grupo un señor mixteco muy humilde, que no sabía leer ni escribir y hablaba poco el español. Prejuiciado por mis ideas escolarizadas, pensé que Carlos lo iba a excluir del grupo. Todo lo contrario: el señor mixteco, quien dijo que iba al taller porque deseaba que los asistentes le ayudaran a elaborar una solicitud para el presidente municipal de su pueblo, se convirtió en el eje del taller que impartía Montemayor. Para ello, Carlos pidió a los participantes que elaboraran la mejor solicitud que requería el señor mixteco que participaba en su taller.
Esta anécdota y muchas otras experiencias que viví con Carlos Montemayor, dan cuenta de mi amistad y de sus enseñanzas que me hacen reconocer en él a un mexicano excepcional que amó a México desde sus raíces más profundas.

Con motivo de la presentación pública de la Fundación Cultural Macuilxochitl, A. C., en octubre de 2009, en su calidad de Consejero de esta Fundación, Carlos comentó: "celebro mucho asistir al nacimiento de un proyecto que nos va a regalar, aún en vida, sus flores y sus cantos en lenguas mexicanas, después de luchar por más de tres décadas, para que estas lenguas no se extinguieran". Por lo mismo, estoy seguro de que su luz alumbrará, para siempre, el camino de nuestros proyectos y de nuestros ideales. Descansa en paz, amigo y hermano Carlos Montemayor.

* Texto leído en el homenaje a Carlos Montemayor, celebrado el pasado 8 de marzo por el GDF.
Foto: :Emmanuel Audelo E.
 
 

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