Suplemento de MILENIO Diario
y SEPRADI, 12 de mayo de 2008/ Número 1
OPINIÓN
DETALLES
José del Val*
Los pueblos en el éter
La irrupción de las voces de los pueblos indígenas
en los espacios de la comunicación, tanto en los ámbitos
locales, regionales y nacionales como en la esfera global, es
sin duda alguna uno de los resultados y logros más visibles
que han tenido las luchas de los pueblos indígenas durante
las últimas tres décadas.
La explosiva proliferación de radios indígenas
y comunitarias, por todas las regiones del planeta, impulsadas
y manejadas por ellos, si bien son una señal promisoria
en los procesos de reconstitución y desarrollo de los
pueblos indígenas, siguen siendo muy importantes, persistentes
y diversos los obstáculos que enfrentan para su instalación,
funcionamiento, consolidación y desarrollo.
De primer orden es sin duda el de su reconocimiento jurídico
formal, más allá de la simple tolerancia a su funcionamiento,
como ha sido el caso mexicano que requirió la intervención
de la Suprema Corte para garantizar el derecho de los pueblos
a tener y operar medios de comunicación, que la pasada
reforma pactada en las cámaras les había conculcado
impunemente.
Es imposible no señalar como obstáculos mayores
la resistencia e impunidad con que los más oscuros intereses,
bajo el manto protector de las instituciones mexicanas, han tratado
y tratan de impedir el funcionamiento de las radios indígenas
y comunitarias, llegando al brutal asesinato, como ha sido el
de las dos jóvenes triquis, Teresa Bautista y Felicitas
Martínez, colaboradoras de La Voz que Rompe el Silencio,
ejecutadas impunemente el 7 de abril pasado.
Estos dos formidables obstáculos; la negación y
resistencia en el orden jurídico y la represión
brutal, son muestra indudable del enorme esfuerzo que supone
a los pueblos indígenas mantener y desarrollar sus culturas
en el seno de nuestras sociedades.
Sin embargo, y a pesar de estas inaceptables circunstancias,
se instalan y crecen las radios indígenas autónomas
y significativamente se van estructurando mediante redes democráticas
en sistemas de comunicación alternativos.
A los obstáculos y retos que les imponen las sociedades
mayoritarias, hay que sumar el conjunto de aspectos que exige
a los pueblos indígenas el poder desarrollar sus estrategias
de apropiación y control cultural de los medios de comunicación.
Éstos van desde los recursos que supone la compra de equipos,
la disposición de instalaciones y el personal que se requiere,
pasando por las tareas de capacitación y formación
de cuadros propios en todos los órdenes del funcionamiento
de una radio, hasta los complejos esfuerzos que supone el adecuar
los modelos culturales y sociales comunitarios, al reto de apropiarse
armónicamente de los requerimientos técnicos y
de todo orden que suponen los medios de comunicación modernos
y su inserción en la esfera de la comunicación
en los marcos de la propia cultura.
Así mismo, los sistemas de comunicación de los
pueblos indígenas, al igual que los comunicadores indígenas,
por la razón misma de sus identidades, están exigidos
a cumplir más funciones y cometidos que el resto de los
comunicadores de una sociedad.
Tienen los medios de comunicación indígena que
jugar una doble función comunicativa, están obligados
a llevar a sus comunidades, en el orden informativo y educacional,
la reflexión sobre sus circunstancias y situaciones de
orden local, regional y global, a la vez que están obligados
a penetrar en las esferas de comunicación generales, también
con intenciones educativas, con los planteamientos, concepciones,
reflexiones y demandas indígenas; es decir, están
obligados a funcionar como centros y agentes educadores para
el desarrollo de la interculturalidad democrática.
Esta tarea sin duda debería estar en la base de todos
los sistemas de comunicación del mundo, pero desgraciadamente
no está en la realidad, lo cual define las características
formidables y visionarias que los sistemas indígenas de
comunicación, a pesar de los inmensos obstáculos
que enfrentan en su desarrollo, aportan para y hacia la transformación
democrática de la comunicación global contemporánea.
* Etnólogo.
Director del Programa Universitario México Nación
Multicultural de la UNAM