DECLARACIóN DE PRINCIPIOS DE LA ASAMBLEA NACIONAL
INDíGENA PLURAL POR LA AUTONOMíA-AGRUPACIóN POLíTICA
NACIONAL (ANIPA-APN)
Mexicanos, hombres y mujeres, de diversas partes del país, por
nuestra propia voluntad, indígenas y no indígenas, orientados por
los principios de la restitución y defensa de los derechos de los pueblos
indios, nos hemos asociado para constituir la Asamblea Nacional Indígena
Plural por la Autonomía-Agrupación Política Nacional
(ANIPA-APN). Como señala la ley en lo relativo a Agrupaciones
Políticas, nos hemos propuesto impulsar una forma de asociación
ciudadana que coadyuve al desarrollo de la vida democrática y de la
cultura política, así como la creación de una
opinión pública mejor informada. Nos proponemos, asimismo,
impulsar y luchar por la unidad del movimiento indígena nacional, por la
alianza estratégica con todos los movimientos democráticos, por la
construcción de una nueva sociedad democrática, plural, tolerante,
incluyente y participativa. La construcción de esta nueva sociedad supone
eliminar la intolerancia y la discriminación, así como adquirir
una nueva conciencia ciudadana que reconozca y valore a los pueblos indios como
pueblos fundadores de la nación mexicana.
En la Asamblea Nacional Indígena Plural por la
Autonomía-Agrupación Política Nacional (ANIPA-APN) nos
proponemos difundir, desarrollar, enriquecer y educar en torno al programa e
ideario de la lucha por la restitución y plena vigencia de los derechos
de los pueblos indígenas como requisito fundamental para lograr la
construcción de la unidad nacional basada en el respeto y ejercicio de
los derechos políticos, económicos, sociales, ambientales,
culturales y espirituales de todos los mexicanos. La ANIPA-APN se ha constituido
en Agrupación Política Nacional, con el propósito de contar
con un instrumento que coadyuve a la construcción de una sociedad plural,
tolerante de la diferencia y respetuosa de los derechos de los pueblos
indígenas.
La Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía es una
agrupación política nacional que no se asume como contrapropuesta
competitiva al esfuerzo que otros pueblos u organizaciones indígenas
quisieran hacer para construir e impulsar los derechos indígenas y
fortalecer al movimiento indígena nacional. Por eso, la pertenencia a la
Asamblea Nacional Indígena Plural por la
Autonomía-Agrupación Política Nacional (ANIPA-APN) da
cabida a todas y todos los luchadores por los derechos indígenas y la
democracia, independientemente de que estén o no adheridos a cualquier
otra organización o incluso con afiliación partidaria. En la
ANIPA-APN no pretendemos constituir un nuevo partido político, sino, como
lo señala la ley en lo relativo a las Agrupaciones Políticas,
constituirnos como una forma de asociación que coadyuve al desarrollo de
la vida democrática y de la cultura política, así como a la
creación de una opinión pública mejor informada. Los
mexicanos, hombres y mujeres, indígenas y no indígenas, agrupados
en la ANIPA-APN no favorecemos el antipartidismo y entendemos que el desarrollo
y difusión de las luchas indígenas deberán contribuir al
forta- lecimiento de una democracia pluricultural, acotada en sus actividades de
acuerdo a lo que señala la Ley para las APN.
La propuesta en torno a la que se ha concebido a la Asamblea Nacional
Indígena Plural por la Autonomía-Agrupación Política
Nacional (ANIPA-APN) es la de un instrumento que sea usado a favor de la
construcción y fortalecimiento de la lucha indígena nacional, que
abone hacia la recuperación del derecho de libre determinación y
autonomía y haga valer la plena vigencia de los derechos
específicos de nuestros pueblos indígenas. La ANIPA-APN se ha
propuesto, asimismo, constituirse para apoyar y participar en la
construcción de una nueva y poderosa corriente de mexicanos y mexicanas
que luchamos por edificar una nueva sociedad democrática, pluricultural,
tolerante, incluyente y respetuosa de la diferencia.
Un propósito de la ANIPA-APN consiste en crear, construir y
fortalecer instrumentos para la acción, educación,
divulgación y formación política que articulen la lucha
actual de los pueblos indios con las conquistas y vigencia plena de sus
derechos. Por eso el programa de acción de la ANIPA-APN no se limita a
imaginar un futuro pluricultural promisorio indeterminado en el tiempo, sino que
nos proponemos trabajar con base en un programa de acción que busca
responder a las necesidades actuales e inmediatas de los pueblos
indígenas, pero que al mismo tiempo cimiente las condiciones, tanto
materiales como de organización, conciencia, experiencia política
y recursos humanos, para unirlo a la perspectiva de una nueva sociedad y un
nuevo Estado, que respete los derechos de los pueblos indígenas, en el
marco de instauración de un Régimen Autonómico en el
contexto nacional de la democracia pluricultural y un Estado
multiétnico.
La ANIPA-APN, busca difundir los objetivos autonomistas, como un proyecto
vital de un significativo número de mexicanos, hombres y mujeres,
indígenas y no indígenas que por medio de la acción
política nos hemos propuesto luchar en torno a un programa que tiene como
propósito difundir y convencer a la sociedad de la necesidad de modificar
la situación actual en la que viven los pueblos indios, caracterizada por
la exclusión, opresión, pobreza, intolerancia, racismo,
discriminación y negación de sus derechos. La Asamblea Nacional
Indígena Plural por la Autonomía Agrupación Política
Nacional (ANIPA-APN) se propone difundir, desarrollar, enriquecer y educar en
torno al programa e ideario de la lucha por la restitución y plena
vigencia de los derechos de los pueblos indígenas y la conveniencia de la
instauración de un Régimen de Autonomía Regional como el
marco jurídico político y administrativo que haga posible la
vigencia del derecho de libre determinación y autonomía de los
pueblos indios de México.
En la ANIPA-APN difundimos y apoyamos la lucha de las mujeres
indígenas para que se dignifique su participación y su
contribución a la propuesta de cambio que necesitamos, con plena vigencia
de sus derechos específicos, por lo que en los Estatutos de la ANIPA-APN
se garantiza la paridad de las mujeres en todos los órganos de
dirección y decisión. La ANIPA-APN no quiere posponer o dejar para
después "las cosas de las mujeres" para cuando triunfe la
autonomía, sino que desde ahora reflexionamos y analizamos los usos y
costumbres, de las sociedades indígenas y no indígenas, que
dañan el cuerpo y el corazón de las mujeres y van contra su
dignidad. Porque las mujeres y hombres de la ANIPA-APN luchamos por un mundo
diferente. No queremos "damas de hierro" o "magdalenas débiles", sino que
la propuesta es luchar por construir nuevas mentalidades y actitudes que impidan
reciclar el machismo, revanchismo, intolerancia, sumisión,
discriminación y opresión, en un esfuerzo de educación y
formación por educar para lograr un mundo libre, justo, feliz y
responsable
En la ANIPA-APN nos hemos propuesto construir espacios para ayudar al
tránsito por el que habrá de caminar la construcción de la
democracia pluricultural en México. Espacios desde los cuales los
simpatizantes a la causa de las luchas indígenas autonómicas
podemos debatir y plantear nuestras propuestas y proyectos al resto de la
sociedad nacional, para lo cual promoverá iniciativas para el
fortalecimiento y dignificación de la diferencia indígena, con
políticas de acción afirmativas y de compensación. La
ANIPA-APN se ha planteado contribuir, a partir del diálogo y el debate, a
crear una cultura de reconciliación y tolerancia étnico-nacional,
de reunificación nacional en la pluralidad, de pleno respeto entre las
diversas identidades que cohabitamos la nación mexicana y abolir la
discriminación racial y coadyuvar en la construcción de ese nuevo
pacto nacional que dé nacimiento a una nueva sociedad, una nueva casa en
la que todos quepamos. Una nueva patria que dé cobijo y sustento a todos
sus hijos e hijas, en un marco de convivencia pluricultural.
En la ANIPA-APN canalizaremos nuestras acciones hacia la
construcción de un nuevo Estado multiétnico y una nueva sociedad
multicultural. La causa básica de la situación actual que los
pueblos indígenas vivimos, tiene su origen en la situación de
opresión. Esta opresión se remonta a la invasión militar
europea, pero no se concluyó allí, sino que se ratificó y
fortaleció con el modelo de Estado-nación que se impuso desde el
siglo xix. El pacto nacional que surgió como resultado de la
Independencia de México, excluyó a los pueblos indígenas y
en la primera Constitución Política, la de 1824, la existencia y
los derechos específicos de nuestros pueblos fueron ignorados. Desde
entonces, se estableció un modelo de Estado negador de la diversidad de
pueblos que componemos la nación mexicana.
Este modelo de Estado impuso una sola cultura, un solo idioma, un solo dios
y una sola manera de ver el mundo y contar la historia. Este modelo de Estado
aún permanece vigente hasta nuestros días y se ha reproducido
tanto en la Constitución de 1857 como en la Constitución de 1917.
Este modelo de Estado es la matriz en la que se incuba y reproduce la
dominación, la exclusión y la intolerancia en contra de nuestros
pueblos, que se vive tanto en las formas cotidianas, como en la vida
pública. Este modelo de Estado ya está agotado, es tiempo que se
modifique de raíz, refundando el Estado homogeneizador y dando
surgimiento a uno nuevo. En la ANIPA-APN consideramos que el modelo de
Estado-nación que actualmente existe está agonizando, que es
necesario, al final del milenio, dar paso al establecimiento de un nuevo Estado
pluricultural; mismo que deberá organizarse y estructurarse a partir de
la diversidad de pueblos y culturas que integramos este país.
A los miembros de la ANIPA-APN nos queda claro que el arribo hacia ese
nuevo Estado pasa necesariamente por lograr un nuevo acuerdo entre el Estado y
los pueblos indios en el que ambas partes acordemos una nueva relación,
que reconozca a nuestros pueblos indígenas, nuestra existencia,
diferencia y condición de pueblos fundadores de la nación
mexicana. En la ANIPA-APN nos hemos propuesto contribuir a fortalecer al
movimiento indígena nacional para que éste llegue mejor dotado a
la gigantesca tarea que va a significar echar atrás 506 años de
colonialismo y dar comienzo a ese nuevo acuerdo que conducirá hacia la
construcción del nuevo Estado multicultural.
Los miembros de la ANIPA-APN declaramos que el logro de un acuerdo entre
los pueblos indios y el Estado mexicano, requiere simultáneamente de un
nuevo pacto nacional entre los diversos pueblos que coexistimos en la
pluricultural nación mexicana. Este nuevo pacto social entre los
mexicanos debe dar fin a la discriminación, al racismo, a la
exclusión y a la intolerancia étnica y debe dar paso a la
interculturalidad, a un diálogo intercultural que haga posible que las
múltiples culturas que cohabitamos en este país nos conozcamos y
reconozcamos entre sí. Que la diversidad de culturas podamos convivir de
una manera creativa, constructiva y tolerante. Los pueblos indígenas
hemos reclamado en el pasado y ahora hemos levantado la voz, para exigir a la
nación una nueva relación democrática, tolerante e
incluyente que dé fin a todo indigenismo y paternalismo, restituyendo a
nuestros pueblos nuestro derecho a definir nuestro futuro desde nuestro propio
sentimiento, mirada, pensamiento, palabra y corazón.
En la ANIPA-APN nos hemos propuesto trabajar para coadyuvar a construir
puentes interculturales a través de la publicación,
difusión de ideas y otras acciones que contribuyan a facilitar la
reconciliación entre los pueblos y culturas que coexistimos en
México, que dé fin a cinco siglos de relación conflictiva,
signada por la exclusión, el racismo y la intolerancia étnica.
Para coadyuvar a tales propósitos, en la ANIPA-APN nos hemos propuesto
impulsar una Campaña Nacional de Alfabetización en Derechos
Indígenas y una Campaña Nacional por la Interculturalidad y la
Reconciliación Étnica dirigida a todos los mexicanos y mexicanas,
indígenas y no indígenas, como instrumentos de educación y
formación política para coadyuvar a sensibilizar a las mexicanas y
mexicanos indígenas y no indígenas sobre la legitimidad y
legalidad de los derechos de los pueblos indígenas, así como la
conciencia de la necesidad de los diálogos interculturales para el mutuo
conocimiento entre los pueblos y culturas que integramos la globalidad de la
nación mexicana.
Los miembros de la ANIPA-APN consideramos fundamental que el nuevo Estado y
la nueva sociedad pluricultural que resulten del nuevo pacto con los pueblos
indígenas, requerirá de un nuevo marco jurídico que regule
esa nueva relación. Por eso es necesario incorporar tales modificaciones
en la Constitución. Sin embargo, hasta ahora hemos visto que no bastan
las reformas como remiendos y parches que se le han puesto a la actual
Constitución, cuando se ha intentado modificarla para reconocer algunos
de nuestros derechos. Así ha sucedido con las reformas al artículo
cuarto y 27 que reconoce derechos específicos a los indígenas. En
realidad hay un problema de fondo. Tales reformas son inaplicables porque
contradicen a la Constitución toda. Y eso es así porque hasta
ahora la Constitución Política de 1917 es el soporte
jurídico de ese Estado excluyente e intolerante de la diversidad, que
actualmente rige y organiza a la nación mexicana. Es por ello que desde
la ANIPA-APN pugnaremos por construir consensos que apunten hacia la necesidad
de la instalación de un nuevo constituyente que haga nacer una nueva
Constitución Política que contenga el nuevo pacto entre los
Pue-blos Indígenas, el Estado y la sociedad mexicana, a partir del cual
pueda construirse -sobre nuevos cimientos jurídicos, y que no se
contradigan entre sí,- la nueva democracia pluricultural, incluyente y
tolerante.
Desde la postura de la ANIPA-APN la construcción de la nueva
democracia pluricultural exige una profunda reforma del Estado que comprenda la
modificación sustancial de sus estructuras básicas y permita crear
los espacios políticos para la reconstitución de la sociedad que
reconozca a los pueblos indígenas dentro de la federación
mexicana. El nuevo acuerdo entre el Estado y los pueblos indígenas
requiere de una nueva organización territorial del país, sobre la
base de un nuevo ordenamiento de la federación, que modifique la
estructura federalista actual -que desconoce e ignora a los pueblos
indígenas- y que instaure un régimen autonómico regional,
sustentado en el carácter fundante de los pueblos indios de la
nación mexicana y que haga posible la incorporación de nuestros
pueblos como parte orgánica de la federación.
El Régimen de Autonomía Regional supone el establecimiento
simultáneo de tres niveles de gobierno para su ejercicio: el comunal,
municipal y el regional. Está previsto que cada pueblo, comunidad o
región indígena, tendrá la libertad para decidir sobre la
escala de organización autonómica que prefieran, de acuerdo con
sus condiciones e intereses. En la ANIPA-APN trabajaremos por articular la lucha
de numerosas organizaciones indígenas que desde hace más de un
decenio han trabajado por lograr la instauración de un Régimen de
Autonomía Regional como un marco político y
jurídico-administrativo que haga posible la realización del nuevo
pacto nacional. Es por eso que en la ANIPA-APN hacemos nuestra la postura que la
Comandancia del ezln asumió frente a los Acuerdos de San Andrés y
que fue publicado en el documento "Punto y seguido", de febrero de 1996, al
considerar a los Acuerdos de San Andrés como "Acuerdos mínimos",
por no haber establecido la escala regional de la autonomía, entre otros
derechos que no fueron incorporados en dichos Acuerdos.
En defensa por los derechos indígenas, en la ANIPA-APN nos apoyamos
en la demanda del respeto y plena vigencia de los ordenamientos legales que
reconocen los derechos que hemos reclamado y exigido como movimiento
indígena. Durante más de tres decenios el mundo ha sido testigo de
la irrupción de un movimiento indígena que ha reclamado dar por
concluida toda relación colonialista y culminar el actual milenio
concediendo y reconociendo la libertad y los derechos de todos los pueblos
indígenas que luchamos por volver a recuperar nuestra libertad perdida.
Esta lucha alienta el ideario y el programa de la ANIPA-APN y hace suyo todo el
programa del indianismo autonómico, democrático, plural, tolerante
e incluyente; principios todos ellos que constituyen la base de esta
Declaración de Principios.
Destacan dentro de los principios que la ANIPA-APN la defensa por el
reconocimiento y plena vigencia del derecho de libre determinación de los
pueblos indígenas. Todos los pueblos del mundo tenemos garantizado, a
través del derecho internacional, nuestro derecho a existir, a ser, a
estar y a permanecer en el futuro. Pero para que todo ello pueda ser posible,
las normas internacionales reconocen que todos los pueblos tienen el derecho a
la libre determinación, es decir, el derecho a ser libres, a decidir su
presente y su futuro. En este marco general de derechos, los pueblos
indígenas de México y del mundo tenemos derecho -por ser tales- a
existir, a estar, a ser y a permanecer diferenciados, unificados en nuestra
identidad y proyecto común, viviendo en el ejercicio de nuestro derecho
de libre determinación.
Con la firma de los Acuerdos de San Andrés Larrainzar, el gobierno
federal aceptó reconocer el derecho de libre determinación de los
pueblos indígenas. La ANIPA-APN se ha propuesto trabajar para hacer valer
la vigencia de este derecho supremo, así como para difundir y dar a
conocer a los mexicanos y mexicanas la legitimidad y la legalidad del
reconocimiento de los pueblos indígenas, a ser pueblos y a ser
reconocidos como tales, manteniéndose y reproduciéndose en su
propia diferencia, culturas, tradiciones, costumbres, lenguas, educación,
visiones del mundo y todo aquello que hacen específicas a las naciones,
nacionalidades, etnias, comunidades, tribus, etcétera y que sin importar
su autodenominación, el derecho internacional -que las leyes mexicanas
aceptan- reconoce como "pueblos".
En la ANIPA-APN partimos del principio de reconocer y admitir que los
pueblos indígenas de México somos los pueblos fundadores de la
nación mexicana, por ser tales y ser primeros en tiempo, nuestra
existencia y derechos se remontan a antes de la existencia del Estado y la
nación mexicana. Los territorios originarios de nuestros pueblos nos han
sido mermados. Ese despojo se ha fundamentado en un marco jurídico ajeno
a los pueblos indígenas, construido de manera unilateral por los estados,
sin tomar en consideración la opinión de estos pueblos. Esta
injusticia debe de ser subsanada y el nuevo pacto nacional debe de incorporar
medidas correctivas y restitutorias. Desde la ANIPA-APN, buscará promover
consensos en torno a la necesidad de acciones y políticas públicas
para constituir fondos de compensación para la compra,
restitución, demarcación y protección de los territorios
indígenas y su biodiversidad, apoyados en un programa de reorde- namiento
y redistribución territorial. Asimismo buscaremos impulsar modificaciones
legales que protejan de manera específica dichos territorios,
declarándolos inalienables, imprescriptibles e inembargables, así
como la gestión de los recursos que se encuentran en dicho territorio,
contribuyendo con ello a detener el deterioro de la vida sobre el
planeta.
En la ANIPA-APN la autonomía constituye una de las formas del
ejercicio del derecho de libre determinación. Entendemos la
autonomía como autogobierno indígena en el marco del Estado
mexicano. La autonomía es la práctica del derecho al autogobierno
indígena para que nuestros pueblos tengan legalmente la capacidad de
decidir los asuntos que nos son fundamentales de acuerdo con nuestra propia
visión cultural y bajo reglas pactadas con el Estado mexicano, en el
marco del nuevo acuerdo con la nación. Los pueblos indígenas de
México hemos aceptado continuar viviendo en el marco del Estado mexicano
a quien aceptamos como un Estado soberano. Esta aceptación -que
quedó establecida en los Acuerdos de San Andrés- debe quedar
incorporada en la Constitución mexicana. La autonomía es la manera
como los pueblos indígenas podremos ejercer nuestro derecho de
autodeterminación y de gobierno, como garantía de que nuestras
necesidades y problemas podrán ser enfrentados directamente por nosotros
mismos.
Lo anterior implica el reconocimiento también de nuestros sistemas
normativos asegurando, simultáneamente, el respeto a los derechos humanos
y las garantías individuales a hombres, infantes y jóvenes,
además de los derechos específicos de las mujeres. Asimismo la
autonomía es la manera como los pueblos indígenas podemos hacer
realidad la democracia en nuestras comunidades, municipios y regiones,
contribuyendo a lograr la plena vigencia del federalismo. Una adecuada
implementación de la autonomía supone una reforma que redistribuya
las facultades y las competencias en materia hacendaria entre la
federación y las entidades federativas, pero también que incorpore
a los municipios, regiones y comunidades indígenas, para que la
descentralización no sea simplemente el reparto de la miseria que
mantenga la subordinación de las autoridades locales al poder
central.
La autonomía no implica, como lo ha difundido cierta propaganda
gubernamental, una escisión o separación de los indígenas
de la federación mexicana; por el contrario, la autonomía supone
precisamente la continuidad de nuestros pueblos dentro de la nación
mexicana, ya que la autonomía es exactamente la aceptación que los
pueblos indígenas -en el ejercicio de nuestro derecho de libre
determinación- hacemos de la soberanía mexicana y que admitimos
nuestra pertenencia a ella. En la ANIPA-APN nos hemos propuesto luchar para
hacer valer la vigencia de ese derecho, así como para difundir y dar a
conocer a los mexicanos y mexicanas la legitimidad y la legalidad de la
autonomía indígena y generar un debate constructivo en torno al
ejercicio e implementación.
Asimismo, contrariamente a lo que algunos suponen, el reclamo
autonómico no significa aislamiento o automarginación. Por el
contrario, la lucha indígena busca una mayor participación en la
toma de decisiones de los asuntos que directamente nos atañen, pero
también en todos los asuntos nacionales. El nuevo pacto nacional y el
nuevo federalismo implicarían una mayor participación y
representación indígena. Así quedó establecido en
los Acuerdos de San Andrés. Simultáneamente, un numeroso grupo de
organizaciones y pueblos indígenas han reclamando una real
participación y representación política en los poderes
ejecutivo y legisla- tivo, tanto en el congreso de la Unión, como en los
congresos locales, por lo que han promovido la formación de nuevos
distritos electorales indígenas, el estable- cimiento de una sexta
circunscripción especial para diputados indígenas, así como
la integración de bancadas indígenas en dichos
Congresos.
En la ANIPA-APN consideramos que es posible la conquista de derechos
indígenas a través de la vía política. Pero para
lograrlo es necesario conquistar espacios dentro del Congreso de la Unión
y los Congresos locales. Para tales efectos la ANIPA-APN promoverá, con
base en lo establecido en sus Estatutos, diversas alianzas con partidos
políticos que estén dispuestos a aceptar incorporar en su programa
la lucha por la restitución y vigencia de los derechos de nuestros
pueblos y que acepten incorporar candidaturas de indígenas en todos los
órganos e instancias de representación popular.
Los miembros de la ANIPA-APN afirmamos que existen suficientes evidencias
que han documentado los organismos de derechos humanos y los especialistas en el
tema, que muestran que las personas indígenas son con mayor frecuencia
las víctimas de las violaciones de sus derechos fundamentales. Asimismo,
son las regiones indígenas en donde se concentra la mayor violencia
política y han sido los indígenas los que hemos pagado una alta
cuota de sangre en la lucha por la vigencia de los derechos humanos. Mas
recientemente, la creciente militarización en estas regiones ha creado un
clima de persecución, hostigamiento, zozobra, impunidad, temor y se ha
incrementado la inseguridad. En la ANIPA-APN consideramos que el nuevo pacto
nacional con los pueblos indígenas debe de incluir acciones
gubernamentales específicas que garanticen la plena vigencia de sus
garantías ciudadanas y sus derechos humanos fundamentales.
Un principio central en la lucha de la ANIPA-APN lo constituye el
reconocimiento del derecho de jurisdicción de nuestros pueblos
indígenas. El ejercicio de la autonomía supone una
jurisdicción específica para su aplicación, la conquista
por el reconocimiento de la jurisdicción territorial regional constituye
un eje importante en la lucha por la autonomía regional y un aspecto
central en el nuevo pacto entre el Estado y los pueblos indígenas. El
reconocimiento de los derechos de jurisdicción supone el derecho de
nuestros pueblos a aplicar, usar e impartir justicia en el marco de nuestros
propios sistemas jurídicos. Este reclamo plantea el reconocimiento del
ámbito jurisdiccional indígena, esto es, el reconocimiento a la
capacidad de auto- organización y autoregulación de nuestros
pueblos, que quiere decir recuperar nuestra capacidad a procurarnos nuestros
propios estatutos de gobernabilidad y sistemas normativos propios como fuente de
derecho, dentro del marco del Estado mexicano. En la ANIPA-APN, nos hemos
propuesto trabajar en la promoción y difusión de experiencias de
nuevas formulas que exploren los caminos de la interlegalidad y que permitan la
realización de este derecho.
A los miembros, hombres y mujeres, de la ANIPA-APN nos resulta cada vez
resulta más claro que el incremento de la pobreza en nuestro país,
es principalmente resultado de la aplicación autoritaria del modelo
económico neoliberal. En éste, los pueblos indígenas
quedamos al margen de los beneficios del "desarrollo", polarizando la
desigualdad social. En repudio a los modelos económicos impulsados sin
tomar en cuenta los intereses de los indígenas, los pueblos originarios
de México hemos reclamado el derecho a concebir y ejecutar nuestras
propias iniciativas de desarrollo. Los miembros de la ANIPA-APN consideramos que
el nuevo pacto con los pueblos indígenas debe atender estos reclamos y
fortalecer la capacidad de gestión de los pueblos indios y sus procesos
de desarrollo. El derecho al autodesarrollo indígena, se refiere
principalmente a una conceptualización propia del desarrollo en el que
nuestros pueblos determinen sus prioridades, participen en su
planificación, dirección, administración, ejecución
y evaluación de sus procesos de desarrollo y de sus políticas
públicas. Los ejes del autodesarrollo indígena están
puestos en la autosuficiencia alimentaria, económica, financiera,
tecnológica, de recursos humanos y de gestión, así como en
el aprovechamiento de nuestros propios conocimientos -sin desechar otros- y
recursos locales, en su visión cultural y que reafirme nuestra identidad
comunitaria, desde una perspectiva integral.
Sin embargo, tal definición de desarrollo solo es posible sí
los pueblos controlan sus territorios, recursos naturales y no naturales, que se
encuentran dentro de su jurisdicción; de lo que resulta que la lucha por
el control de los recursos territoriales se encuentra directamente articulado a
la lucha por el autodesarrollo y la autonomía, es por esto relevante el
control de las diversas escalas del desarrollo, desde la escala comunitaria
hasta la regional.
La ANIPA-APN asumirá de manera relevante promover acciones a favor
del autodesarrollo indígena. Una verdadera democracia debería
permitir a los ciudadanos su participación en las definiciones de la
política económica. Lamentablemente la intolerancia gubernamental
no permite corrección alguna a su modelo económico. Para
contribuir al análisis de estas políticas, la ANIPA-APN
abrirá espacios de debate que clarifiquen y alerten a los pueblos sobre
los peligros que significan los mega proyectos, así como los tratados
internacionales -como el Tratado de Libre Comercio, entre otros- que tales
políticas han promovido y que han colocado nuestros territorios y
recursos naturales en el mercado neoliberal. Estas son preocupaciones centrales
de la ANIPA-APN. Así para contribuir al avance del derecho, al
autodesarrollo, difundirá y promoverá iniciativas orientadas a
modificar las políticas públicas -cancelando todo indigenismo,
vigilando y defendiendo nuestros territorios y reclamando una nueva y justa
distribución de la riqueza nacional y de las oportunidades de esarrollo y
bienestar social- introduciendo mecanismos constitucionales que obliguen al
Congreso de la Unión a la asignación de montos fiscales -como
porcentajes del PIB- como fondos de compensación para el desarrollo,
así como el establecimiento de fondos de desarrollo indígena;
entre otras medidas que permitan fortalecer las capacidades autogestivas de
nuestros pue-blos. Asimismo, la ANIPA-APN promoverá la difusión y
el intercambio de experiencias e iniciativas indígenas relativas al
autodesarrollo.
La ANIPA-APN estima que la población indígena se encuentra en
el nivel más bajo de los indicadores socioeconómicos y con
frecuencia somos los más pobres de entre los pobres. Compartimos
asimismo, la situación común de ser los conglomerados humanos en
presentar los más altos índices de mortalidad infantil, los
niveles más bajos de ingresos, las más altas tasas de
analfabetismo y tenemos un acceso limitado a los servicios sociales
básicos y de salud. Esta situación es resultado principalmente del
rezago histórico al que los pueblos indios hemos sido sometidos como
consecuencia de la segregación estructural que ha resultado de la
aplicación de la relación colonial y de modelos económicos
sustentados en el despojo de nuestras riquezas, trabajo, conocimientos y
territorios. Los pueblos indígenas estamos reclamando que el nuevo pacto
con la nación establezca una nueva relación que dignifique nuestro
lugar en la sociedad, que supere la pobreza y la exclusión, abriendo y
posibilitando nuevas oportunidades de vida para las sociedades indígenas.
La ANIPA-APN impulsará acciones orientadas hacia la promoción de
iniciativas de políticas públicas y políticas de desarrollo
nacional que coadyuven a combatir la pobreza y a mejorar las condiciones de vida
de la población indígena.
ANIPA-APN coloca en un lugar relevante de su Declaración de
Principios los derechos culturales de los pueblos indígenas. Todo pueblo
es portador de características culturales particulares que lo diferencian
de otros y lo hacen específico. Los pueblos indígenas de
México representamos una diversidad de culturas, que se remontan a
historias milenarias que cristalizaron en una matriz cultural diferente a la
occidental. Desde la invasión europea esta especificidad cultural ha sido
permanentemente atacada. Muchas culturas indígenas sucumbieron en el
camino, otras hemos permanecido, siempre amenazadas y en peligro de
extinción. Es el momento de que esta situación termine. Los
pueblos indígenas estamos exigiendo que el nuevo pacto nacional
reconozca, valore y fortalezca la diversidad cultural que significan los pueblos
indígenas de este país y reconozca nuestro derecho a mantener y
fortalecer nuestra identidad diferenciada.
Esta identidad se soporta en la cosmovisión y cultura común
basada en los principios, concepción del mundo, estructuras de
pensamiento, filosofía, memoria colectiva propia y en general a un legado
de conocimientos y formas de organización social, en donde la
organización comunitaria y los valores de la colectividad y solidaridad,
ocupan un lugar central. El derecho a vivir en nuestra propia cultura, plantea
el reconocimiento de la legitimidad que los pueblos indígenas tenemos
para poder decidir sobre los cambios e innovaciones a nuestras culturas, de
acuerdo a nuestros propios tiempos, valores y prioridades. La ANIPA-APN
impulsará reformas legales, la implementación de políticas
públicas y diálogos interculturales, que garanticen el
reconocimiento de la permanencia y fortalecimiento de la identidad
indígena y todos los valores asociados a ella.
La vigencia de los derechos culturales de los pueblos indígenas no
sólo supone la protección a estas culturas, sino también y
sobre todo a su fortalecimiento para que éstas se dinamicen y tengan
posibilidades de permanecer en el futuro. Uno de los derechos culturales
más relevantes es el del reconocimiento de nuestros idiomas propios. El
idioma constituye uno de los pilares básicos sobre los que se sostiene
toda cultura, es el vehículo a través del cual se adquiere y
transmite la cosmovisión específica de cada pueblo. Por su
importancia, el derecho a hablar nuestro propio idioma y más aún,
el derecho de hablar solamente nuestro idioma, es un reclamo central. Todos los
idiomas de México -incluyendo el español- deben tener igual rango
y merecen igual respeto. Los miembros de la ANIPA-APN lucharemos por lograr
reformas legales orientadas a la oficialización de los idiomas
indígenas que garanticen su recuperación, protección y
fortalecimiento, a través de diversas instituciones, propias de los
pueblos indígenas, pero alentadas y apoyadas plenamente por el Estado
mexicano. La ANIPA-APN pondrá especial énfasis en los derechos
lingüísticos de los presos indígenas y su derecho a contar
siempre con un traductor, así como los derechos lingüísticos
de los ciudadanos indígenas que viven fuera de sus territorios originales
y aún en las grandes ciudades. Para la ANIPA-APN una preocupación
central son los derechos culturales de los indígenas que viven en las
ciudades, especialmente en la ciudad de México, por lo que
promoverá la construcción de consensos y acciones que den
respuesta a la problemática y derechos de los indígenas urbanos,
con su plena participación.
Debe quedar claro, sin embargo, que los derechos a la cultura y al idioma
no son derechos abstractos, sino que necesariamente deben de concretarse en
acciones e instrumentos tangibles. La educación y los medios de
difusión, constituyen algunos de esos instrumentos básicos. Nadie
puede privar a un pueblo de su derecho a contar la historia en su propia
visión y versión, a educarnos y a formar a nuestros niños
enseñándoles la historia, el presente y el futuro desde nuestra
propia visión y versión. El derecho a implementar nuestros propios
proyectos y modelos educativos, en coordinación con el Estado mexicano,
es un derecho inalienable. Le es inherente el derecho a que los pueblos
indígenas contemos con nuestras propias instituciones -como Academias y
otras- que coadyuven al florecimiento y fortalecimiento de nuestros idiomas,
así como al acceso y control de medios de comunicación. Tanto los
sistemas educativos, como los medios de comunicación, tienen una
extraordinaria importancia en la época actual -y lo tendrán
más aún en el futuro- para el fortalecimiento y continuidad de
nuestros pueblos. Por lo que la ANIPA-APN, luchará por debatir y
construir consensos en torno a reformas educativas y políticas
lingüísticas y de medios de comunicación que garanticen estos
derechos.
La historia de nuestros pueblos no es historia pasada, sino presente y
semilla de futuro. Mucha de nuestra cultura e historia se encuentra en los
templos, centros ceremoniales y lugares sagrados, que constituyen el patrimonio
cultural de nuestros pueblos, de lo que resulta nuestro derecho a usar y
administrar estos sitios sagrados, que deben ser protegidos como patrimonio
cultural de nuestros pueblos, de la nación y como patrimonio de la
humanidad. El Estado mexicano debe de modificar su legislación actual
para reconocer el derecho que los pueblos indígenas tenemos al uso,
disfrute, conservación y administración de estos lugares. La
ANIPA-APN impulsará acciones que coadyuven a modificar las leyes y
reglamentos para que se garanticen estos derechos, en coordinación con el
Estado mexicano.
El derecho de los pueblos indígenas a estar y a permanecer
sólo será posible sí simultáneamente se garantiza a
nuestros pueblos el derecho a vivir, mantener y fortalecer nuestra identidad en
nuestra espiritualidad. La espiritualidad constituye un componente esencial en
la cosmovisión y transmisión de nuestros valores y visión
del mundo. El Estado mexicano debe comprometerse a hacer respetar el ejercicio
de este derecho, en todas sus manifestaciones, en particular el derecho a
practicarla, tanto en público, como en privado, por medio de la
enseñanza, el culto y la observancia. La ANIPA-APN pugnará,
asimismo, por contribuir a revalorar la importancia y el respeto debido a los
guías espirituales indígenas, así como a nuestras
ceremonias y lugares sagrados. Como todos los demás, estos derechos deben
de quedar plenamente garantizados dentro de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los reglamentos
respectivos. La ANIPA-APN luchará porque las leyes mexicanas reconozcan y
protejan las distintas formas de espiritualidad practicadas por los pueblos
indígenas de nuestro país.
Debe quedar claro que los derechos al patrimonio cultural indígena
no se agotan sólo en aquéllos con referentes históricos,
sino que también incluye a la creatividad y conocimiento indígena
que se crea en los tiempos actuales. La protección legal y el impulso al
conocimiento indígena, a la ciencia, la tecnología, y el uso y
aprovechamiento de la biodiversidad en el hábitat indígena, y en
lo general todo conocimiento producido por nuestros pueblos, tanto en el
presente, como en el pasado, debe de ser protegido, recuperado, desarrollado y
divulgado. Su valoración comprende medidas concretas que tienen que ver
con la puesta práctica de estos conocimientos, con el permiso y la justa
retribución compensación y sobre todo participación de los
pueblos productores y creadores de estos conocimientos. La ANIPA-APN
pugnará por difundir y contribuir a defender los derechos de propiedad
intelectual y el patrimonio científico y tecnológico de nuestros
pueblos y promoverá a través de sus publicaciones, entre otras
medidas legales, su conocimiento, difusión, valoración y
protección.
Otros valores culturales fundamentales para la permanencia de nuestros
pueblos es la no discriminación por mostrar y ostentar nuestra
diferencia. El derecho al uso de los trajes y vestidos indígenas debe de
ser respetado, valorado y garantizado. Este mismo reclamo lo hacemos con
relación a los nombres, apellidos y toponimias indígenas. Debe de
evitarse y prohibirse el estigma y la discriminación por mostrarnos
diferentes. La ANIPA-APN luchará por lograr que el Estado mexicano emita
disposiciones en torno a reafirmar el pleno derecho que los pueblos
indígenas tenemos a usar nuestros trajes, nombres apellidos y toponimias
indígenas, emitiendo leyes y reglamentos que lo garanticen.
Un aspecto de especial relevancia para la ANIPA-APN es lograr el estricto
cumplimiento de las normas internacionales y nacionales de protección a
nuestros derechos, que hayan sido aceptados por las leyes mexicanas. Es
vergonzoso el comportamiento del gobierno mexicano con relación a los
derechos indígenas, ésta se ha caracterizado por una doble moral:
por un lado el gobierno firma convenios, tratados y acuerdos para la
protección de derechos indígenas que después es el primero
en incumplir. Así ha sucedido con el Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo, con el Acuerdo del Fondo
Indígena y con el Convenio sobre Diversidad Biológica; acuerdos
todos ellos aceptados por el gobierno de México, que protegen derechos
específicos de los pueblos indígenas. La ANIPA-APN considera
importante difundir a la opinión publica nacional, indígena y no
indígena, sobre los contenidos, alcances y relevancia de los instrumentos
jurídicos internacionales, para que ésos se apliquen y hagan
valer, así como impulsar la instauración de mecanismos de
observación y vigilancia de los derechos de nuestros pueblos.
En la lucha de la ANIPA-APN ocupa un lugar central lograr el total
cumplimiento y la plena vigencia de los Acuerdos de San Andrés. El
incumplimiento de los instrumentos jurídicos de protección a los
derechos indígenas por parte del gobierno, no se limita a los derechos
plasmados en los tratados internacionales, sino además incluye a los
acuerdos que el poder ejecutivo ha signado con el Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (ezln) desde febrero de 1996. El EZLN ha mostrado
voluntad de negociación y ha sido flexible para buscar una salida
política al conflicto armado. Esta buena voluntad del EZLN no ha sido
valorada por el gobierno y éste en un acto de arrogancia y faltando a su
investidura y responsabilidad con la nación se ha negado a cumplir con lo
firmado. La ANIPA-APN apoya al EZLN en su esfuerzo por buscar una salida
política, justa y digna al conflicto armado. Para fortalecer esa
vía, en la ANIPA-APN contribuiremos al conocimiento y análisis de
los Acuerdos de san Andrés y lucharemos por buscar mecanismos
pacíficos que hagan posible el pleno cumplimiento de los
mismos.
Para la ANIPA-APN, todo nuevo pacto o nueva relación requiere ser
plasmado en nuevos instrumentos jurídicos que regulen la relación
entre las partes, por lo que se requieren avances en el desarrollo normativo de
los derechos indígenas. El reconocimiento de derechos a los pueblos
indígenas se inscribe en el marco del establecimiento de nuevas
relaciones entre la comunidad internacional y nuestros pueblos. En este contexto
general se han elaborado diversos instrumentos y otros se encuentran en
preparación. La ONU declaró 1993 como el "Año de las
poblaciones indígenas del mundo. Una nueva alianza", también
declaró a los años 1994-2003 como el "Decenio Internacional de las
poblaciones indígenas"; instrumentos todos ellos, aceptados por el
gobierno mexicano. En este mismo orden de preocupaciones se avanza en el
desarrollo normativo de los derechos indígenas y en la actualidad -con la
participación del gobierno méxicano- se encuentran en
preparación dos nuevos instrumentos internacionales de protección
a los derechos indígenas: el "Proyecto de Declaración de las
Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas" y el "Proyecto de
Declaración Americana sobre Pueblos Indígenas" de la OEA. La
ANIPA-APN promoverá la divulgación de estos instrumentos, e
impulsará acciones que incrementen la participación de los pueblos
indígenas de México en los procesos de consulta de las iniciativas
en preparación.
En la ANIPA-APN luchamos por lograr la construcción de un
México democrático, con relaciones tolerantes entre los pueblos
indígenas y los no indígenas, así también por la
vigencia de relaciones democráticas en el interior de los pueblos
indígenas, que respeten y toleren las muchas maneras de ser y de asumirse
indígena. En los últimos decenios los pueblos indígenas nos
hemos diversificado en el interior y hoy día nuestras comunidades ya no
son homogéneas, como quizá en el pasado lo fueron. Hoy existen
muchas maneras de ser y de asumirse indígena. Esta es la realidad actual.
Atendiendo a esta realidad, muchos pueblos están cambiando e
introduciendo nuevas relaciones en su interior. Los valores de la tolerancia a
la diversidad empiezan a permear la vida en muchas comunidades y pueblos indios.
En otras aún existen resistencias a dicha pluralidad y se continúa
practicando la intolerancia. Estas transformaciones en las muchas maneras de ser
indígenas se expresan también en la interacción con el
mundo no indígena. Es por eso que con frecuencia se piensa que la
identidad indígena está en la pobreza y que ser indio es igual a
ser pobre y, en consecuencia, cuando se deja de ser pobre, se piensa que se deja
de ser indio. Esta es una visión simplificada. Los pueblos
indígenas estamos demandando superar la situación de pobreza, sin
que ello mecánicamente signifique la pérdida o el abandono de
nuestra identidad.
La ANIPA-APN apoyará con difundir en las páginas de sus
publicaciones las muchas maneras de ser indígenas y las di- versas
maneras indígenas de ver el mundo. La tolerancia a la diversidad
política, religiosa, de género, de edad, así como los
valores de la democracia, se reflejarán en las publicaciones y eventos
que la ANIPA-APN organizará en cumplimiento a las normas que rigen a esta
forma de agrupación.
Para la ANIPA-APN el reconocimiento de la diversidad en el interior de
nuestros pueblos indígenas, supone asimismo, el necesario reconocimiento
de la diferencia de género, esto es, la existencia de hombres y mujeres
dentro de los pueblos indígenas y las diferencias que tal
situación trae consigo. En la ANIPA-APN luchamos por hacer vigentes el
respeto y los derechos que las mujeres exigen, como participación y
oportunidades plenas, respeto a su persona en todos los niveles de la vida
indígena, desde la familia, la unidad doméstica, la comunidad, el
municipio, la región, la organización social, etcétera. Las
mujeres han sufrido un agravio histórico que es necesario reconocer y
modificar para hacer justicia y reparar los daños que ha hecho la
discriminación, la exclusión y la opresión que viven las
mujeres en muchas sociedades indígenas y no indígenas.
En la actualidad las mujeres indígenas están exigiendo
modificaciones en las culturas indígenas para que éstas valoren y
reconozcan sus derechos específicos como mujeres. "Que el reconocimiento
a los derechos de las mujeres, sea la costumbre", así han dicho las
mujeres. Es decir, no se oponen a las costumbres de sus pueblos, lo que
están reclamando es que esas costumbres cambien para que ellas tengan
ahora un lugar digno. Las mujeres están exigiendo un nuevo pacto en sus
comunidades y culturas sobre la base de la tolerancia y el respeto al ser mujer,
a sus decisiones y a su derecho a participar y tener representación
política. La ANIPA-APN contribuirá a generar espacios de
reflexión y mecanismos de difusión que hagan escuchar la voz de la
mujer indígena, con políticas de acción afirmativa. Es por
eso que en los Estatutos de la ANIPA-APN queda garantizada la paridad de
género y se pugnará porque la mitad de los cargos de
representación de los órganos de dirección de la ANIPA-APN
sean ocupadas por las mujeres. Para que esto sea una realidad, los Estatutos de
la ANIPA-APN también garantizan que la mitad de los recursos financieros
de la Agrupación Política sean ejercido con criterios de
género. Por otro lado desde la ANIPA-APN trabajaremos para tratar de
contribuir a tender puentes de entendimiento en el interior de las comunidades y
pueblos indios para que comprendan la legitimidad de los reclamos y reconozcan y
apoyen los derechos de las mujeres.
Un principio básico de la ANIPA-APN es el fortalecimiento de las
culturas indígenas a través de la cultura oral. Un lugar central
en dicho fortalecimiento lo cumplen los ancianos y las ancianas, quienes son
componentes fundamentales para la continuidad y reproducción de nuestras
culturas. En la actualidad, la transmisión de la cultura indígena
a través de la palabra de los ancianos y las ancianas está
amenazada. Los ataques de la cultura occidental sobre la cultura indígena
ha puesto el dedo en la llaga al desplazar la figura, la presencia y la
autoridad de los ancianos, poniendo en peligro la continuidad de la cadena
cultural de los pueblos. La ANIPA-APN promoverá que en las páginas
y eventos que publique y que realice, la dignificación y la palabra de
los ancianos y ancianas indígenas para que ésas tengan un lugar
relevante. Asimismo, promoverá iniciativas de acercamiento y tolerancia
mutua entre los ancianos y los jóvenes indígenas para contribuir a
fortalecer el eslabón de la cultura oral ahora amenazada por la
modernidad, la educación occidental y los medios de comunicación
de masas.
Asimismo, la ANIPA-APN incorpora con mucha fuerza en sus principios la
defensa de los derechos de los niños y las niñas indígenas,
quienes deben tener derecho al futuro. Un futuro sin estigmas, sin genocidio,
sin etnocidio, sin racismo y sin discriminación. Los niños y las
niñas indígenas son las víctimas más vulnerables de
la pobreza, muchos niños y niñas mueren por las condiciones en las
que nacen y viven. El futuro de los niños y niñas es el futuro de
los pueblos indígenas. Un nuevo acuerdo con los pueblos indígenas
supone la erradicación en el medio indígena de enfermedades que
han sido ya erradicadas desde mucho tiempo atrás que las regiones no
indígenas. El acceso a la alimentación, techo, educación y
salud para los niños y niñas indígenas deben ser
garantizados. No ignoramos que la agudización de la pobreza y el
incremento de la desnutrición y muerte infantil es en gran media
resultado de la aplicación autoritaria gubernamental del modelo
económico neoliberal, por lo que la lucha por los derechos de los
niños supone al mismo tiempo el combate a dicho modelo económico y
al gobierno antidemocrático sobre el que se soporta. La ANIPA-APN
promoverá acciones que contribuyan a sensibilizar a la opinión
pública nacional sobre los graves problemas de la infancia
indígena y coadyuvará a la búsqueda de soluciones de este
complejo problemas.
La ANIPA-APN combatirá la discriminación, exclusión,
racismo y la intolerancia que suelen sufrir los jóvenes indígenas.
Esta situación genera un fuerte conflicto que constituye motivo para que
ésos pongan en duda la continuidad de su identidad materna. Por el
racismo, en México, el factor étnico constituye un elemento que
limita las oportunidades de las personas indígenas y nos coloca en el
peldaño más bajo de la escala social. Los más sensibles a
esta exclusión son los jóvenes, a quienes por su condición
de indígenas se les restringen el acceso a las oportunidades. Por su
condición étnica -de lo que resulta la pobreza y la carencia de
formación profesional- y expulsados del medio rural -por la falta de
tierras- los jóvenes se insertan en las áreas urbanas, en un
mercado de trabajo hostil en donde tienen pocas posibilidades de competir. Un
nuevo pacto entre la nación y los pueblos indígenas, exige dar
atención urgente a las necesidades de los jóvenes
indígenas. La ANIPA-APN impulsará el debate sobre políticas
afirmativas a favor de los jóvenes que superen el rezago educativo y
promoverá iniciativas, con fondos especiales, para un programa de becas
de capacitación y formación, así como de apoyos que
estimulen sus capacidades y creatividad, entre otras medidas que contribuyan a
la búsqueda de alternativas para la juventud indígena en el marco
de fortalecimiento de su identidad.
La defensa y el fortalecimiento de los derechos de los pueblos
indígenas que viven en situación de frontera, hostigados y
amenazados por los conflictos interestatales, constituye un punto básico
en los principios por los que lucha la ANIPA-APN. La formación de las
fronteras nacionales fue, en la mayoría de los casos, resultado de
convenios, acuerdos y tratados entre los gobiernos, sin que la población
-especialmente la población indígena- participáramos en las
definiciones de los límites fronterizos. Las fronteras Norte y Sur del
país fraccionaron de manera arbitraria territorios indios generando una
profunda división que ha afectado a pueblos indígenas de
México. Estos pueblos continúan, en muchos casos, manteniendo su
identidad como pueblos, aún cuando la mitad del mismo se encuentre
viviendo en un país distinto. El nuevo pacto nacional debe dar soluciones
jurídicas y administrativas, a los pueblos indígenas que viven en
condiciones de frontera para que se facilite el libre tránsito de los
miembros de estos pueblos. La ANIPA-APN contribuirá en generar un debate
nacional sobre la problemática de los pueblos fronterizos y
promoverá acciones que contribuyan hacia la participación de esos
pueblos en las propuestas de solución a dicha
problemática.
Asimismo la ANIPA-APN pugnará por proteger los derechos de los
indígenas migrantes. La incapacidad del Estado mexicano a dar soluciones
a la problemática de los pueblos indígenas, ha obligado a que
muchos hermanos indígenas tengan que cruzar la frontera norte para buscar
empleos y mejores condiciones de vida. La migración está
acompañada de violencia, riesgos a la vida de los migrantes, racismo,
discriminación, intolerancia y otras violaciones a sus derechos humanos
fundamentales, así como también a sus derechos culturales como
identidades específicas. Con mucha frecuencia sus derechos
lingüísticos son ignorados cuando se involucran en problemas
judiciales, además de violaciones a sus derechos laborales y a las
mínimas condiciones de vida y sobrevivencia. El nuevo pacto nacional debe
incorporar soluciones a la problemática de los indígenas migrantes
y buscar acuerdos y convenios con los países del norte del país
para garantizar los derechos de los indígenas en esos territorios
nacionales. En la ANIPA-APN contribuiremos a difundir a través de sus
medios impresos, la palabra, el pensamiento y las propuestas de los
indígenas migrantes y coadyuvará a estimular la
participación de ésos en la búsqueda de soluciones a sus
necesidades.
La ANIPA-APN está lista y en primera fila para defender el derecho
que los pueblos indígenas tenemos para la conquista de nuestros derechos
y demanda al gobierno de México que éste busque salidas
políticas, justas y dignas a la lucha del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN), del Ejército Popular Revolucionario
(EPR) y del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). La
Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía
Agrupación Política Nacional se opone a la utilización de
vías no pacíficas para la resolución de los conflictos
sociales y políticos y de exigencia de demandas. Por ello estará
siempre rechazando la violencia y la represión, tanto la que ha ejercido
el Estado en contra de los movimientos de los pueblos indígenas que han
luchado por la restitución y plena vigencia de sus derechos humanos,
ciudadanos y derechos específicos, así como la de personas
privadas -guardias blancas, grupos paramilitares- que intimidan el
legítimo derecho de los pueblos indígenas de conquistar nuestro
derecho a la libre determinación. Así, no obstante que la
ANIPA-APN rechaza la violencia, considera que es necesario dar salidas
políticas a las justas demandas de los indígenas
insurgentes.
La ANIPA-APN no comparte los métodos, pero comprende las causas de
fondo que motivaron los levantamientos armados del EZLN, EPR y el ERPI, con
amplia participación indígena. El reconocimiento y vigencia de
derechos indígenas es la mejor medicina para evitar los levantamientos
armados indígenas. Así, atendiendo a la razón y al derecho
que los pueblos indios tienen para luchar por recuperar su derecho de libre
determinación, el Estado mexicano está obligado a ofrecer salidas
políticas, justas y dignas a estos pueblos, en el marco del
reconocimiento de sus derechos. La ANIPA-APN busca contribuir a encontrar
vías pacíficas y políticas para las luchas indígenas
y continuará luchando porque éstas encuentren un cause legal para
su expresión.
El principal principio de la ANIPA-APN es la restitución y vigencia
de los derechos indígenas en el marco de una lucha general por
democratizar la sociedad mexicana. La ratificación de la
adscripción de los pueblos indígenas a la nación mexicana,
es una muestra contundente de nuestra voluntad ciudadana para la
construcción democrática de este país. Los reclamos de
derechos específicos y de reconocimiento del derecho de libre
determinación y de su ejercicio a través de un régimen de
autonomía, no pone en duda -y por el contrario lo ratifica- nuestros
derechos ciudadanos. Es por ello que los ciudadanos y ciudadanas,
indígenas y no indígenas, que somos miembros de la ANIPA-APN hemos
escogido, por nuestra propia voluntad individual, la vía política
para la participación en la lucha por la democracia nacional. Y es que a
la ANIPA-APN le queda claro que la conquista de los derechos indígenas
sólo puede ser realizado en un marco global de transformaciones
nacionales, en un contexto de democratización nacional, que suprima el
partido de Estado, el sistema corporativista, presidencialista e indigenista,
que dicho sistema engendra. La conquista de la democracia pluricultural exige
recorrer un camino de alianzas con los sectores democráticos del
país y la ANIPA-APN está en este sendero. En la ANIPA-APN nos
hemos propuesto contribuir a la construcción de un gran movimiento
indígena nacional, que pueda acumular una gran fuerza que permita ganar
visibilidad política para poder estar en condiciones de igualdad para
establecer alianzas con otras fuerzas del país en la lucha por la
democracia, en unidad y alianza con el resto de los mexicanos, en la
búsqueda de una nueva sociedad democrática, pluricultural,
tolerante, incluyente, respetuosa de la diferencia y dispuesta a reconstruir la
unidad nacional, basada en el respeto y plena vigencia de los derechos de los
pueblos indígenas, como pueblos fundantes de la nación
mexicana.
Aprobada el 29 de noviembre de 1998
Fuente: http://www.memoria.com.mx/119/119mem09.htm

Red de Información Indígena
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