Declaracion de la 7 Asamblea Nacional del CNI
CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
VII Asamblea Nacional 8, 9 y 10
de abril del año 2000
Declaración Política
Nuevamente la casa de los pueblos indígenas de México, el
Congreso Nacional Indígena, se ha llenado de las voces de sus
representantes. Nuestra VII Asamblea, realizada los días 8, 9 y 10 de
abril del Año 2000, fue oportunidad para compartir la palabra de antiguos
hermanos de camino y conocer la de nuevos compañeros que han hecho suyas
las demandas del Congreso Nacional Indígena. Hemos reunido nuestras voces
para compartir y potenciar nuestra lucha por la reconstitución de los
pueblos indígenas y el pleno ejercicio de la autonomía.
Considerando que:
Para nosotros autonomía es la reconstrucción de la
organización propia, a partir de las experiencias históricas de
los pueblos indígenas, en un proceso que implica revalorar la cultura de
cada pueblo y reinventarla de acuerdo a las condiciones actuales, para tejer un
proyecto de trabajo común a todos los pueblos de México.
Es condición básica de la autonomía la paridad, la
igualdad en la diferencia, la democracia y la equidad entre hombres y mujeres,
entre indígenas y no indígenas, entre todos los seres humanos.
Nuestro derecho a la autonomía y a la libre determinación
está plasmado en los Acuerdos de San Andrés, sin embargo, el
gobierno se ha empeñado en coartarlo y reprimirlo.
La experiencia que hemos vivido nos indica que históricamente hemos
sido tratados como objeto por los partidos políticos, quienes nos han
utilizado en las contiendas electorales, cerrándonos los espacios para
ser sujetos de nuestro propio destino. La forma en la que se están
realizando las campañas políticas electorales y el contenido de
las plataformas de los partidos no toman en cuenta el nuevo perfil del
movimiento indígena, ni su renovada actividad política y social.
Todavía predomina en ellas la idea de un voto fácilmente
manipulable y sin dignidad.
En lugar de recoger la exigencia del cumplimiento de los Acuerdos de San
Andrés, que se concretan en la propuesta de reforma constitucional de la
Cocopa, los partidos políticos han deformado y achicado sus contenidos.
Los partidos políticos no presentan una propuesta de fondo sobre la nueva
relación del estado y la sociedad con los pueblos indígenas.
El territorio y la propiedad comunal son piedra fundamental de nuestro ser
y nuestro actuar. Hoy este régimen de propiedad esta amenazado por todos
los frentes. La política de privatización de la tierra, la reforma
al 27 Constitucional y su ley reglamentaria, así como los programas de
gobierno que se derivan de ellos, han atentado contra la base de las
comunidades. El gobierno, al aceptar acríticamente lo que el gran capital
le impone como globalización, ha impulsado una política general de
privatizaciones que ha resultado en una mayor desigualdad entre los mexicanos.
Se ha avanzado violentamente en la privatización de la tierra, la
energía eléctrica, la salud, el agua potable, el patrimonio
cultural, natural e histórico, la educación en todos sus niveles,
-en particular en el nivel superior-.
Ha sido constante el ataque a las bases de autosuficiencia de nuestras
comunidades, por medio de programas destruyen la agricultura tradicional. Se han
introducido nuevas variedades de cultivo que ponen en peligro la diversidad
biológica del país y la salud de los mexicanos, como es el caso de
los cultivos transgénicos. La destrucción de la vida comunitaria y
la falta de empleo ha incrementado el abandono de nuestras comunidades. Los
programas sociales del gobierno no buscan resolver el problema de la pobreza,
sino que son asistencialistas, clientelares, aplicados de manera autoritaria.
Los servicios sociales se condicionan a la pertenencia de organismos ajenos a
las comunidades y a dar el voto al partido en el poder. El programa Progresa,
sobre la base de engaños ha esterilizado a indígenas. La
política estatal hacía el campo empuja a cortar de raíz las
iniciativas comunitarias autónomas.
La educación que imparte el estado es una amenaza a los valores de
la vida comunitaria y está encaminada a destruir nuestra estructura
institucional. Nuestros usos y costumbres, nuestra tradiciones y nuestra cultura
en general se han deformado irrespetuosamente para darle un carácter
comercial. Y los sitios arqueológicos, centros ceremoniales y lugares
sagrados ha sido usados para fines que no corresponden a su carácter
público y nacional.
La política de exclusión y el proyecto económico
impulsado por el gran capital, tiene como complemento obligado el incremento de
la represión. Como dice la Declaración de Chilpancingo, de la
Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas: "Todos los atropellos y
violaciones a nuestros derechos por parte de los militares, que con el pretexto
de hacer una labor social y de combatir al narcotráfico ha venido
violando a las mujeres, induciendo a la prostitución, destruyendo,
sembrando la muerte en nuestras tierras." Por todo lo anterior,
Declaramos:
La negativa del gobierno a reconocer íntegramente los Acuerdos de
San Andrés, y su oposición a la iniciativa de reforma
constitucional de la Cocopa, no frenará nuestra lucha por la libre
determinación y la autonomía de nuestros pueblos. Por el
contrario, hoy como ayer, como siempre refrendamos nuestra demanda de que el
Estado mexicano reconozca la existencia de nuestro pueblos indígenas y
sus derechos colectivos: la libre determinación expresada en un
régimen de autonomía, el territorio, nuestros órganos de
gobierno, nuestros sistemas y normativos y nuestra cultura. El CNI se opone, en
todas las regiones indígenas del país, a la creciente
militarización. Nuestra lucha es porque sea el diálogo, y no las
soluciones de fuerza, el medio para superar los profundos conflictos, que
estamos enfrentando los mexicanos. Pero no cualquier diálogo, exigimos un
diálogo verdadero, donde se planteen soluciones de fondo a los problemas
y los compromisos asumidos se cumplan.
La comunidad y sus instituciones tradicionales son el sustento de la vida
democrática en nuestros pueblos y base para el ejercicio de la
autonomía. Mas para ello es necesario que el gobierno reconozca el
legítimo derecho de los pueblos indígenas a sus territorios y los
respete; termine con la política de fragmentación de la tierra y
ponga fin a las políticas de apoyo al campo de manera corporativa. La
nueva relación entre el gobierno, la sociedad y los pueblos
indígenas debe basarse en el reconocimiento de derechos colectivos, no en
políticas individualistas, asistencialistas o paternalistas.
La globalización, con todo y sus afectos adversos, también va
permitiendo una solidaridad cada vez más estrecha entre los pueblos del
mundo. El CNI se propone intensificar sus relaciones internacionales y desde
ahí apelar a los organismos públicos y a los pueblos del mundo.
La contienda electoral debería ser una oportunidad para fortalecer
la autonomía de los pueblos indígenas y promover el reconocimiento
de sus derechos. Con el respeto que el Congreso Nacional Indígena ha
tenido frente a las decisiones políticas y organizativas de las pueblos y
organizaciones que lo conforman, no se plantea ninguna directriz electoral.
Ajena a toda actividad electoral, nuestra organización exhorta a sus
miembros a reflexionar detenidamente sus decisiones electorales y revertir la
tendencia despolitizadora de las campañas electorales. Consideramos que
nuestra lucha debe encaminarse a construir un nuevo poder al servicio de la
causa de los derecho indígenas y no a administrar el poder actual, que
los niega. En síntesis, la lucha por el reconocimiento de los derechos de
nuestros pueblos indígenas sigue. No descansaremos hasta reformar el
orden jurídico y las instituciones estatales que los niegan, así
como revertir las actuales políticas integracionistas; en esta lucha
sabremos aprovechar los instrumentos jurídicos de carácter
internacional a nuestro alcance.
Dado en la Ciudad de México el día 10 de abril del año
2000.
CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE
MÉXICO ¡NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS!
UNIÓN DE PUEBLOS CONTRA LA REPRESIÓN LOXICHA, CNPI, FORO MAYA
PENINSULAR, YOMLEJ, FREPOSEV, FRENTE DE PUEBLOS Y ORGANIZACIONES INDÍGENAS
DEL DISTRITO FEDERAL, PROCESO POPOLUCA, COMUNIDAD YALALTECA DEL VALLE DE MÉXICO,
CDH DE LA SIERRA NORTE DE VERACRUZ, UNIÓN DE PUEBLOS INDIOS DE MANANTLAN,
CIOAC DEMOCRATICA, XINICH, SOCIEDAD CIVIL DE LAS ABEJAS, ORGANIZACIÓN
NACIÓN PURÉPECHA ZAPATISTA, ASAMBLEA DE PRODUCTORES UNIDOS, SERVICIOS
DEL PUEBLO MIXE, ASAPROM, TALLER DE LA LENGUA Y TRADICIÓN ZAPOTECA, ALTA
TARAHUMARA, CE-ACATL, COLECTIVO OAXACA POR LA PAZ, COORDINADORA NACIONAL DE
MUJERES INDÍGENAS, CALPULLI TEOTIHUACAN, COMITÉ DE DEFENSA CAMPESINA
DE VERACRUZ, UCEZ, FRENTE POPULAR FRANCISCO VILLA, CONSEJO INDÍGENA MPAL.
CHOCHOLTECO, COOPERATIVA TEXTILES AMUSGO, CENTRO DE DERECHOS INDÍGENAS
DE OAXACA, CONSEJO GUERRERENSE 500 AÑOS DE RESISTENCIA, CONSEJO CULTURAL
DE ATLAPULCO, GOHO N´DENHI A.C., ALIANZA DE PUEBLOS INDÍGENAS, EJIDOS
Y COMUNIDADES DE ANAHUAC, MOVIMIENTO DE ARTESANOS INDÍGENAS ZAPATISTAS,
RARAMURIS KUKAPOO, CARAVANA MISIONERA, NACIÓN PURÉPECHA.
Fuente: Archivo de SEPRADI

Red de Información Indígena
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