QUINTA ASAMBLEA NACIONAL INDÍGENA
Los 270 delegados de 63 organizaciones representantes de pueblos y comunidades
indígenas de 16 estados de la República, reunidos en la quinta
Asamblea Nacional del Congreso Nacional Indígena, celebrada los días
8 y 9 de abril de 1999 en la sede del Sindicato Mexicano de Electricistas, en
la ciudad de México, y luego de refrendar nuestro compromiso con la lucha
del pueblo de México,
CONSIDERANDO
Primero. Que en la gran movilización en torno a la reciente
Consulta por el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indios y por el
Fin de la Guerra de Exterminio ha quedado sobradamente demostrado el amplio
consenso que existe en todo el país, tanto por parte de los pueblos como
de grandes sectores de la sociedad civil, a favor de los Acuerdos de San
Andrés y la iniciativa de reforma constitucional presentada por la
Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa).
Segundo. Que la misma consulta significó un enorme esfuerzo
de organización y participación democrática directa de
millones de mexicanos y mexicanas libres que aportaron sus propias ideas,
iniciativas y recursos, y unieron sus mentes y corazones desde miles de
comunidades, montañas, regiones, barrios, colonias, centros de estudio o
de trabajo, para tejer juntos, desde abajo, este gran consenso nacional. Es un
proceso que representa en los hechos una novedosa manera de abrir caminos hacia
la verdadera participación de los pueblos en la construcción de la
Casa Grande que todos queremos, para que los Acuerdos de San Andrés
queden plasmados en la Constitución política de nuestro
país.
Tercero. Que a partir de esta amplia movilización popular,
los gobiernos federal y de algunos estados, en especial el de Chiapas, han
iniciado una nueva escalada de violencia que trata de engañar a nuestros
pueblos, distorsionando la información sobre la consulta, inventando
falsas deserciones de bases de apoyo zapatistas y reanudando sus ataques a los
municipios autónomos, ahora en particular al Consejo Autónomo
Municipal de San Andrés Sakamch'en de los Pobres. Esta grave
provocación está dirigida en contra del proceso de diálogo
y del cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, y es una seria falta de
respeto a la comunidad sede, física y moral, del diálogo y el
proceso de paz, que continuará siendo reconocida como tal por nuestros
pueblos, a pesar de los despliegues policiacos, militares, paramilitares,
judiciales o propagandísticos oficialistas.
Cuarto. Que el camino que marca el actual régimen de nuestro
país nos está llevando a un despeñadero. Que de seguir con
la política de privatización de tierras y aguas ejidales y
comunales, se despojará de la base de sustento a los indígenas y
campesinos mexicanos; que con la política de privatizaciones, como la de
la industria eléctrica y la educación superior, se
profundizará la ya dolorosa desigualdad social y económica entre
los mexicanos.
Por todo lo anterior
DECLARAMOS
Primero. Ratificamos que el Congreso Nacional Indígena es
nuestro espacio de encuentro, de reflexión y de acción conjunta;
es la Casa de Todos; somos asamblea cuando estamos juntos y red cuando estamos
en nuestras regiones; en el marco de nuestra organización interna, hemos
decidido mantener nuestra Comisión de Seguimiento ampliándola y
realizando una revisión profunda y constructiva; y ratificamos nuestros
principios vitales de acción:
Servir y no servirse
Representar y no suplantar
Construir y no destruir
Obedecer y no mandar
Proponer y no imponer
Convencer y no vencer
Bajar y no subir
Segundo. Ratificamos que nuestra lucha, potencialidad y principal
forma de vida y existencia se encuentran en nuestras diversas regiones y
territorios. En ellas continuaremos fortaleciendo y reconstituyendo nuestros
pueblos e identidades, y seguiremos haciendo germinar las semillas de libertad y
esperanza para la Patria toda. El proceso de movilización en torno a la
Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Derechos de los Pueblos
Indígenas y el Fin de la Guerra de Exterminio, continúa.
Tercero. Expresamos nuestro más enérgico repudio a las
acciones violentas e irresponsables del gobernador interino de Chiapas, Roberto
Albores Guillén, y de la Secretaría de Gobernación, que
pretenden orillar peligrosamente a nuevos enfrentamientos y abonar con
más sangre indígena esta ya prolongada guerra de exterminio en
contra de nuestros pueblos, que principalmente se centra en la zona de
conflicto, pero que se está llevando a cabo en las demás regiones
indígenas del país, e incluso en zonas urbanas, en contra de
pueblos, comunidades, organizaciones y personas que han participado en el
proceso de consulta y movilización por el reconocimiento de nuestros
derechos. Abogamos por el derecho y el respeto a la vida justa y digna, y
condenamos todas las formas de exterminio y violencia en contra de nuestros
pueblos, tanto en México como en el resto del mundo, especialmente ahora
en Yugoslavia.
Cuarto: Respondemos positivamente a la invitación del EZLN,
en el sentido de devolver la reciente visita de los cinco mil delegados
zapatistas, pidiéndoles que en Oventic, Chiapas, en el Aguascalientes
donde nació nuestra organización, se realice nuestra
próxima reunión.
¡Nunca más un México sin nosotros!
Dado en México-Tenochtitlan, a los ochenta años del asesinato
del general Emiliano Zapata.
Fuente: Ce Acatl

Red de Información Indígena
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