CONGRESO NACIONAL INDIGENA
Levantamiento Nacional Indígena por la Paz y el Reconocimiento
Constitucional de Nuestros Derechos
4a. ASAMBLEA NACIONAL
México Tenochtitlan, a 30 de abril de 1998.
Declaración de Tenochtitlan
Representantes de los pueblos mixteco, tlapaneco, amuzgo, nahuatl, tzeltal,
zapoteco, chatino, chocholteco, popoluca, chontal, chinanteco, mazateco, maya,
mayo, wixaritari, rarámuri, purépecha, ñahñú,
driki y totonaco, instalamos el Campamento Nacional Indígena en el
Zócalo de la Ciudad de México desde el día 10 de abril de
1998, aniversario del asesinato de nuestro Gral. Emiliano Zapata. Esta fue una
nueva demostración de que tenemos la decisión de participar en la
construcción del nuevo futuro de nuestros pueblos indígenas y de
México todo. Hemos hecho oír nuestra voz para exigir el
reconocimiento completo de nuestros derechos a la libre determinación y
autonomía como pueblos indígenas.
En esta jornada de lucha que se extendió durante todo el mes de
abril, desde la salida de los primeros contingentes en este Levantamiento
Nacional Indígena por la Paz y el Reconocimiento Constitucional de
nuestros Derechos, recibimos muestras solidarias y fraternas, así como la
participación y colaboración de organizaciones sociales y del
pueblo de México en general, encabezadas por el FZLN, la Intersindical 1o
de Mayo, UPREZ y el FPFV, entre muchas otras organizaciones académicas,
de colonos, estudiantes y ciudadanos comprometidos.
Vemos que el clima que hay en el país continúa
enrareciéndose. Desde el poder se sigue apostando a la
radicalización y la confrontación en todo el país. Los
calificativos que utiliza el Presidente de la República, los funcionarios
públicos federales y estatales, así como de círculos de la
clase política mexicana, están lejos de promover la
reconciliación y encauzar el proceso de paz, como una condición
indispensable para lograr la transformación hacia la democracia en
nuestro país.
Vemos que en el país, las palabras incendiarias en contra de la
causa zapatista, de la mediación civil, de la comisión legislativa
de coadyuvancia, ha provocado grandes estragos en los principios básicos
del proceso de diálogo y negociación: hay más desconfianza
en que la palabra del gobierno sea verdadera, no hay certidumbre de que llegue a
cumplir sus compromisos ante la Nación, y cada vez más se polariza
a la población, pretendiendo que la realidad sea blanca o negra, buena o
mala absolutamente.
El ánimo que debe haber para lograr una solución
pacífica a los muchos conflictos que hay en el país, y que juntos,
en unidad, nos permita avanzar hacia la transformación democrática
de la Nación, es un ánimo que hemos pretendido demostrar los
pueblos indígenas organizados en el Congreso Nacional Indígena.
Entre nosotros tenemos diferencias, representamos una gran diversidad entre
nosotros mismos, pero hemos comprendido que tenemos grandes convergencias y un
interés común: construir una nueva nación, donde quepan los
muchos Méxicos que somos.
El ánimo que pretendemos influir a todos nuestros hermanos mexicanos
es el que ayude a evitar la confrontación estéril que ya muchas
muertes de los más pobres, de los indígenas, ha costado ya. Nunca
claudicaremos de nuestros principios, pero siempre estaremos dispuestos a
arriesgarnos a lograr los consensos necesarios para cambiar el clima de odio y
terror que soldados disfrazados de paramilitares, y paramilitares disfrazados de
políticos, han llevado a nuestros pueblos a mayores sufrimientos.
Los Pueblos, comunidades y organizaciones indígenas de
México, representados en el Congreso Nacional Indígena y
participantes en nuestro "Levantamiento Nacional Indígena por la Paz y el
Reconocimiento Constitucional de nuestros Derechos", en el marco de nuestra 4a.
Asamblea Nacional,
DECLARAMOS :
Nunca antes en la historia de nuestro país se había
presentado una crisis legislativa y de observancia de los derechos humanos como
la que actualmente ha provocado y promueve el Ejecutivo Federal a través
de la Secretaría de Gobernación, sus distintas dependencias, los
gobernadores de los estados y algunos partidos políticos. Así lo
demuestran los más de 500 presos políticos indígenas que
existen en las distintas cárceles del país, además de los
desaparecidos políticos, crímenes y asesinatos, en los cuales
existen evidente participación y culpabilidad de los gobiernos. Nunca
antes el gobierno de México había hecho caso omiso de las
recomendaciones y observaciones de organismos internacionales en materia de
derechos humanos.
Con relación al proceso de diálogo interrumpido desde agosto
de 1996 por incumplimiento del gobierno, la postura del Ejecutivo Federal es
realmente absurda al pretender ignorar a interlocutores legalmente reconocidos
para la búsqueda de la paz en México. Nuevamente el Gobierno
Federal desconoce en su discurso los antecedentes de la prolongada crisis del
diálogo, eludiendo su responsabilidad en el cumplimiento de los Acuerdos
firmados en San Andrés Sakamch¹en de Los Pobres el 16 de febrero de
1996.
En su estrategia de guerra el doctor Zedillo y sus asesores pretenden hacer
creer al país que con la aprobación de su iniciativa de ley, la
paz llegará a nuestras tierras. El gobierno exige restablecer un
"diálogo" con decenas de miles de soldados, tanques y aviones de guerra
acosando y apuntando sus armas en contra de las comunidades indígenas
zapatistas. A la sociedad civil y a la CONAI, instancia civil mediadora del
conflicto, el gobierno le exige silencio y complacencia ante los crímenes
que impunemente cometen sus soldados, guardias blancas, bandas paramilitares y
paraestatales. El gobierno federal pretende aislar a México del resto del
mundo, persiguiendo y atacando la solidaridad internacional para acabar con esta
causa justa. El gobierno pretende acabar con las voces que reclaman justicia.
Pretende encarcelar la libertad y expulsar a todos cuantos vean, oigan, piensen
y denuncien lo que está sucediendo en nuestro país. Pretende
asesinar la democracia con más engaños, con más muerte
inútil, con más falsas declaraciones y acciones violentas. Ya son
muchos nuestros muertos por la falta de cumplimiento gubernamental de los
Acuerdos de San Andrés, del Convenio 169 de la OIT, de la infinidad de
resoluciones presidenciales para proteger nuestras tierras, y el incumplimiento
a la justicia social tantas veces prometida desde la Revolución mexicana.
Para los indios de todo el país los Acuerdos de San Andrés
constituyen nuestro principal programa político; su cumplimiento es
responsabilidad del gobierno y de todos los mexicanos para saldar la gran deuda
histórica con nuestros Pueblos Indios. Reiteramos nuestro respaldo al
esfuerzo surgido de un amplio proceso de consulta en numerosos foros regionales
y del Foro Nacional Indígena, y que finalmente fue cristalizado por los
legisladores de todos los partidos políticos representados en el Congreso
de la Unión, a través de la iniciativa de reformas
constitucionales de la COCOPA, que cuenta con el consenso del EZLN y de los
pueblos indígenas representados en este Congreso Nacional
Indígena.
Para el Gobierno Federal y las compañías del capital
extranjero, los Acuerdos de San Andrés representan el principal
obstáculo para el desarrollo de su modelo económico neoliberal y
el saqueo de los recursos y riquezas naturales de nuestro Pueblos Indios y de
todos los mexicanos.
El Ejecutivo Federal ignora nuestra verdadera historia y con ello pretende
desconocer nuestra existencia. El presidente busca imponer su voluntad al
país por "la fuerza de la ley". Muy probablemente pasará, como
muchos otros, sin entender que la razón verdadera, la palabra verdadera y
la fuerza de la historia, se ha demostrado al mundo en más de 500
años de larga resistencia de nuestros Pueblos Indios.
Nosotros, el Congreso Nacional Indígena, desde este campamento
instalado en el Zócalo de la ciudad de México, nos hemos dirigido
a los distintos sectores de la sociedad nacional en la búsqueda de un
camino nuevo para todos, conscientes de que la verdadera paz con justicia y
dignidad es responsabilidad de los indios, los trabajadores, las mujeres, los
estudiantes, los campesinos, los maestros, y de todos los que aún creemos
que en México es posible gobernar para todos sin represión, que es
posible gobernarnos mandando obedeciendo, así lo hemos aprendido y
ejercido en nuestros pueblos y comunidades indígenas.
El tránsito a la democracia, lo que el gobierno denomina reforma del
Estado, pasa necesariamente por el reconocimiento constitucional de los derechos
de los Pueblos Indios; constatamos la actual incapacidad del Ejecutivo y del
Legislativo para lograr este paso tan importante en nuestra historia. Ante este
hecho evidente, desde este Zócalo de la ciudad de México
Tenochtitlan, declaramos que es el momento de los indios y la sociedad civil
avanzando organizados para llevar a la práctica el ejercicio de nuestra
autonomía desde nuestros pueblos, desde las ciudades, desde las escuelas,
las fábricas, los barrios, y desde cualquier espacio habitado por
mexicanos dignos, que los somos todos los que creemos que la paz es alcanzable a
través del diálogo y sin violencia.
Siempre hemos manifestado junto con el EZLN nuestra pacífica
voluntad de diálogo y es por ello que mantendremos como una de las
principales demandas del CNI en esta coyuntura el cumplimiento de las cinco
condiciones para reiniciar el proceso de diálogo y negociación de
San Andrés Sacam Ch'en de los Pobres.
Como en muchas otras ocasiones en la historia de nuestro país, el
movimiento indígena nacional representado en nuestro Congreso Nacional
Indígena, marchará este 1o. de mayo junto a los trabajadores y el
pueblo de México porque sabemos que la única solución para
terminar con la injusticia y la antidemocracia, debe venir de la unidad de todos
los caminos, de todas las historias, de todas las luchas, de todas nuestras
voces para seguir honrando dignamente la memoria de todos nuestros muertos.
¡NUNCA MAS UN MEXICO SIN NOSOTROS!
4a. Asamblea Nacional del Congreso Nacional Indígena
Fuente: Ce-Acatl

Red de Información Indígena
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