CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
Segunda Sesión
Los pueblos, comunidades y organizaciones indígenas del país,
uniendo
nuestras voces, mentes y corazones en uno solo, como nos enseñaron
nuestros
padres y abuelos, a quienes honramos hoy, como siempre, y
hermanados
nuevamente en esta casa nuestra que es el Segundo Congreso
Nacional
Indígena, levantamos nuestra palabra para proclamar solemnemente
esta :
SEGUNDA DECLARACION
NUNCA MAS UN MEXICO SIN NOSOTROS
POR LA RECONSTITUCION INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
CONSIDERANDO:
PRIMERO.- Que nuestros pueblos verdaderos han sido durante siglos
excluidos,
sometidos y dominados por quienes se han adueñado de la Patria, y
que ante
la imposibilidad de exterminarnos, debido a la vitalidad de
nuestras
culturas, los dueños del falso poder han tratado de destruirnos
mediante
engaños, manipulaciones e intentos de coptación; se esfuerzan
por dividirnos
a toda costa; se empeñan en hacernos creer que somos del pasado; se
entercan
en condenarnos al olvido, al silencio, al cansancio o a la lenta
agonía de
la desintegración cultural, y esperan con ansia el momento de
convertirnos
en ruinas arqueológicas o viejas piezas de museo, o bien,
devorar
cínicamente nuestros restos descompuestos.
SEGUNDO.- Que a pesar de los intentos de destrucción que han
dirigido contra
nosotros, y a pesar del desastre al que unos cuantos han querido arrastrar
a
la Nación, nuestras culturas, expresiones, sistemas normativos y
formas de
vida, organización y manifestación, han sobrevivido y
permanecen vivas,
creativas y llenas de energía, pero han de remontar cada vez con
más
urgencia los efectos de ese proyecto neoliberal que clavan sus
dientes
afilados en nuestras carnes e inyecta su mortal veneno globalizador
y
excluyente.
TERCERO.- Que la política oficial, fiel sucesora de la vieja
política
colonial de exterminio, pretende dividirnos más, llevarnos a una
guerra
entre hermanos, y detener la marcha histórica de nuestros pueblos;
se niega
a cumplir su palabra empeñada en la firma de los Acuerdos de San
Andrés; se
niega a reconocer nuestra existencia, nuestra diferencia y nuestros
derecho
colectivos; se niega a asumir que somos pueblos con historia, con
raíz y con
corazón.
DECLARAMOS:
PRIMERO.- Que asumimos con plena conciencia, responsabilidad y
decisión
profunda la tarea histórica que nos corresponde de impulsar, con
todos
nuestros medio, la RECONSTITUCION INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
INDIGENAS;
reconstitución social, económica, política, cultural y
espiritual de
nuestros pueblos y culturas.
Para ello, hemos de abrir los espacios que nos hacen y fortalecen
como
pueblos y nos llenan de vida:
En el nivel comunitario y regional: porque ahí nos nacemos y nos
formamos en
los principios de vida que nuestros mayores nos heredaron; nos
hacemos
comunidad; nos hacemos servicio; nos hacemos respeto; nos hacemos fuente
y
manantial de nuestros pueblos.
Serán estos espacio donde habremos de construir, día con
día, la autonomía
que todos anhelamos.
En el nivel estatal y nacional: porque ahí somos palabra creadora,
somos
proyecto, somos una inmensa red que nos permite relacionarnos e
interactuar,
somos afluentes del gran río de la esperanza de nuestros pueblos y
de la
Patria toda; esta Patria que no se acabará mientras estemos
vivos.
Este es el espacio donde nos juntamos, donde somos uno, donde somos
Congreso.
En el nivel internacional: porque la dignidad creativa, la
construcción
propositiva, la apertura a los otros y los todos, los también
diferentes,
son la verdadera frontera entre el futuro y el olvido.
Este es el espacio donde somos esperanza y proyecto de una nueva
humanidad,
porque la lucha de nuestros pueblos no es en contra de un
gobierno
particular, sino en contra de un sistema globalizador que trata
de
eliminarnos del planeta. Esta lucha con y por la humanidad nueva, nos
hace
hermanos entre los pueblos.
SEGUNDO.- Que al afirmar nuestra identidad afirmamos la de todos; la
de
aquellos que con corazón grande y paso firme queremos construir una
casa
grande donde quepamos todos los todos que somos. Afirmamos
nuestra
existencia, de pie y en movimiento, y confirmamos que no renunciaremos
a
nuestra lucha central por la autonomía, por ejercer nuestro derecho
a la
libre determinación de nuestros pueblos.
No dejaremos que muera -ni hoy ni nunca- el fuego nuevo que
encendieron
nuestros pueblos desde antiguo; desde que el sol se nació de la
noche y se
colocó en lo alto para iluminar los caminos de nuestros
pueblos.
TERCERO.- Ratificamos que los Acuerdos de San Andrés son nuestra
palabra y
que no desistiremos de ella. Ratificamos que la iniciativa de
reforma
constitucional, propuesta por la COCOPA recoge lo más esencial de
San
Andrés, y que el reconocimiento constitucional de nuestros
derechos
colectivos plenos no dejará de ser el eje central de nuestra luchas
y
preocupaciones, más allá de los tiempos políticos o
electorales.
Nuestros derechos indígenas colectivos plenos y su reconocimiento
son el
horizonte que ha de guiar los pasos de nuestras luchas en el
próximo
período; el próximo tramo de nuestra historia por recorrer;
el siguiente
trecho de este largo camino que no comenzamos nosotros porque nosotros
sólo
caminamos en los caminos de los que vinieron primero, los que nos
vieron
nacer, los que pusieron nuestros pies sobre la tierra.
Por ello, asumimos responsable y activamente nuestra tarea de
preparar,
impulsar y realizar, junto con otros sectores de la sociedad, la
Consulta
Nacional convocada por el EZLN, para el Reconocimiento de los Derechos
de
los Pueblos Indígenas y el Fin de la Guerra de Exterminio, porque
son
nuestros derechos y nuestros pueblos los que están en
juego.
Por todo lo anterior, hacemos el siguiente
Llamamiento:
A nuestros pueblos, comunidades y organizaciones indígenas de todo
el país,
de todos los valles, llanos, parajes, territorios, ciudades y
montañas a
poner en sus mentes y corazones esta palabra nuestra que hoy proclamamos,
y
asumir comprometidamente con un solo corazón las tareas y trabajos
de
reconstitución que a todos nos corresponde.
A los hermanos todos de la sociedad civil a engrandecer más su
corazón y
caminar con nosotros, activa y creativamente, en estas nobles e
importantes
tareas que abrirán camino hacia el verdadero reconstitución
de esta Patria
nuestra, llena de esperanza, que es de todos.
Proclamada desde el Zócalo de la Ciudad de México,
Tenochtitlán
12 de octubre de 1998
¡NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS!
Fuente: Archivo de SEPRADI

Red de Información Indígena
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